lunes, 10 de agosto de 2015

Ciudadano del Mundo

Por Luis C. García Correa
La realidad actual es que somos ciudadanos del mundo.
Las comunicaciones, las redes sociales, potencian las relaciones personales, sociales y mundiales. Somos ciudadanos de un mundo globalizado.
La globalización nos permite estar enterados al instante, rompe las barreras y pone a nuestra disposición lo que necesitamos en cada momento.
La interacción personal y mundial tiene ventajas y desventajas, como todo en este Planeta.
Las desventajas es que lo malo se propaga a la misma velocidad que lo bueno.
A las ventajas señaladas al comienzo, habría que añadir la de poder elegir dentro de una oferta extremadamente variada. Elegir a golpe de click para utilizar inmediatamente.
¿Qué echo en falta?
“La honesta participación de la mayoría”.
Ser ciudadanos del mundo es algo maravilloso.
La ayuda, como el mal, también puede llegar al instante.
Ser ciudadano del mundo implica ser y estar informado, usar y tirar, decir y oír, pero, sobre todo, participar.
A partir de la información que tengo debería sacar lo que necesito, escogiendo lo bueno y apartando lo malo. Para eso hay que ser personas de criterio, algo que es consecuencia de la educación recibida y de los valores desarrollados.
Ser ciudadano del mundo es no tener fronteras. El espacio y el tiempo son los mismos aquí como en las antípodas.
Ser ciudadano del mundo es una realidad palpable e inmediata. Es una realidad contundente.
Aprovechemos las ventajas de ser ciudadanos del mundo para el bien personal, social y mundial. Rechacemos el mal. Repartamos el bien, anulando el mal.
Ser ciudadano del mundo es vivir la realidad actual. Usar y utilizar la oferta mundial. Dar lo que tenemos también de forma normal y universal, creando vínculos de hermandad.
Ser ciudadano del mundo debe servir para unir y no para separar.
Ser ciudadano del mundo es una realidad.

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