Predicar con el ejemplo.
![]() |
Por: Esteban G. Santana Cabrera |
En los últimos tiempos algunos "personajes" de nuestra sociedad piensan que todo es lícito por la "revolución social". No estar de acuerdo con las ideas de otros es del todo respetable, y si son ideas políticas más si cabe, pero incitar, alentar o fomentar la desobediencia civil, creo que se pasa de castaño oscuro.
Ir saqueando supermercados no va a cambiar el ritmo de nuestra, porque es de todos, crisis. ¿No sería más fácil y fructífero en vez de cogerla con los supermercados, eso sí, ante la atenta mirada de las cámaras de televisión, hacer como un grupo de vecinos de Tamaraceite, que hartos de estar en el paro le han pedido a otro vecino un "trozo" de tierra?
Ellos han puesto unos animales, han plantado unas especies que ya están dando frutos y que, si es verdad que todavía no da para comer, sí que están empleando su tiempo en algo constructivo y que quizás algún día pueda ser una realidad. Lo más fácil "asaltar" un supermercado, lo más difícil pedir prestado un "pedazo" de tierra y empezar desde la nada.
Para mí éstos sí que son los verdaderos revolucionarios. Yo, apuesto por esta revolución social ¿y ustedes?
Comentarios
si se quiere tener favorable la opinión publica hay que asaltar las fincas con el arado y no para bañarse en una piscina. Si se piden unos cuantos carros de comida a las buenas y apoyados por la prensa ninguna gran superficie se negaría sería más efectivo y no a las bravas. A todos nos agradan las iniciativas que tienden a solucionar el difícil trance que tienen los marginados y los que van cayendo dentro de este hoyo de vicisitudes que ha abierto la crisis del ladrillo. Es repugnante el aprovechar políticamente la situación actual. La verdadera manifestación silenciosa pero muy efectiva la hacen Caritas la Cruz Roja las ONG con reparto de alimentos y comedores sociales y esos benditos cooperantes que atienden al desvalido. Te felicito Esteban por tocar este asunto.
Pedro Dominguez Herrera