Mentiras como catedrales
![]() |
Por Jesús Vega Mesa |
Cuando los alumnos
llegaron a la Plaza de Santa Ana, el profesor contó historias de la
conquista de la Islas y el Real de Las Palmas y el majestuoso edificio del
ayuntamiento. Un alumno ingenuo preguntó
si podían pasar a ver la catedral y
el nada ingenuo maestro afirmó
que no porque era un edificio de los
católicos sin saber, el pobre, que el edificio de los católicos es,
probablemente el más importante monumento de las Islas Canarias. Y el muchacho ingenuo
se quedó de piedra y comentó por lo bajo
que qué vergüenza que no sepamos valorar
nuestro patrimonio canario al margen de ideologías. Y que es muy triste que los canarios viajemos
tanto a ver obras de arte y arquitectura fuera de nuestras islas y no
conozcamos ni apreciemos lo que aquí
tenemos.
Se pasaba el día enviando preciosos mensajes de móvil que
hablaban de solidaridad con una niña enferma. Y
de lo peligroso que es abrir un
correo que contiene un troyano que yo no sé lo que es. Y advirtiendo de que si mandas veinte
mensajes tontos a veinte personas que
deberán enviarlo a otras tantas, vas a poder hablar gratis y harás felices a muchos. Y que por favor no
descuelgues el teléfono si te llaman del 99839567 765438 porque te quitarán
todo el dinero que tienes el banco y a lo mejor hasta el que tienes bajo el
colchón. Y que mucho cuidado porque anda
suelto un estafador en un coche blanco
como si hubiera uno solo. Y
gracias a esos amigos tan solidarios, uno anda siempre asustado porque te van a secuestrar
desde que te descuides. El remitente de mensajes tan alarmantes no se ha
enterado, sin embargo, de que su vecina de al lado está enfermita y lo que le va a hacer sonreír
y tener un memento feliz es una sencilla
conversación amable sin móviles
de por medio. Pero el solidario no tiene tiempo porque está enviando mensajes
solidarios.
Dicen que los acusados por cualquier delito tienen
derecho a mentir para defenderse ante los jueces. Lo saben perfectamente todos esos que últimamente pasan por los
juzgados y por el telediario. Por eso llevamos tanto tiempo escuchando mentiras legales y encima
nos tragamos muchas de ellas. ¿Se acuerdan de aquel juego inocente que
consistía en ver quién decía la mentira más grande o más absurda? Ya no se juega a eso porque se
pone en la tele todos los días.
Úlltimamente jugamos a los pactos y a los juicios. El otro día vi a unos
niños que jugaban a juecitos y fiscalitos.
Y por cierto que se ha puesto de moda de nuevo el antíquísimo juego americano de “policías y ladrones”. Pero ahora
en versión española. La original.
Sin subtítulos.
Estaba el otro día la catedral de Las Palmas llenita de
niños. Habían ido a ganar el Jubileo de
la Misericordia porque dicen que este año está muy bien para perdonas y
sentirse perdonados. Los niños siempre hablan en las iglesias pero ese día
estaban calladitos. Dos canónigos del
templo más representativo de las Islas,
Cristóbal Pérez y José Lavandera, recibieron con afecto a los niños y sus
acompañantes y les explicaron
historias y curiosidades del mismo. Un
pequeño, indiferente a la antigüedad y belleza del edificio , no quitó los ojos
del mural donde un Cristo resucitado parece ascender al cielo. Preguntó con la mayor admiración posible: ¿Y eso pasó
de verdad? Y como no entendió la primera
respuesta, insistió: ¿Pero eso pasó de verdad?
Hasta que lo escuchó con contundencia: Sí, Jesús resucitó y está en el
cielo. Pasó de verdad. Los niños siempre, yendo a lo esencial.
Todo esto que hoy les he contado pasó de verdad. Pasa de
verdad. Hay quienes dicen mentiras como
catedrales y quienes descubren la verdad allí, en la catedral de Santa
Ana.
Comentarios