Sentir a Dios
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Por Luis C. García Correa |
Tratar de sentir a Padre Dios debería ser una constante del día a día.
Tratar de sentir a Padre Dios es una vivencia imborrable para toda la vida.
Tratar y conseguir sentir a Padre Dios es una sensación indescriptible.
Tener una comunicación con Padre Dios, sentir a Padre Dios, es algo indescriptible. Trataré –espero conseguirlo- de explicarlo, con palabras, lo que es una vivencia, lo que es una sensación al sentir la presencia de Padre Dios.
Hay muchas formas, supongo, de poder llegar a esa comunicación, a esa sensación, a esa vivencia.
Cada persona es un mundo. Por eso trataré de explicarlo. Se me hace muy difícil, pero lo intentaré.
¿Cómo se siente a Padre Dios? Rezando con un gran recogimiento, pidiéndole que nos dé esa vivencia con insistencia, y dejando el corazón y el alma en un vacío, que solo Él lo pueda llenar. Amando y adorando con pasión e insistencia.
“¡Creo que lo más importante es estar en gracia de Dios!”
Creo que el recogimiento debe ser profundo, por haberlo hecho muchas veces, hasta aprender a centrarse, concentrarse, y vaciarse de todo, para dejarle ese hueco que Padre Dios llenará con una sensación.
“¡Querer es poder!” “¡Amar es el poder de dar!” “¡Adorar es creer, es querer, y amar a Padre Dios con toda intensidad!”
"¡El amor y la adoración a Padre Dios son el cimiento sobre el que debemos edificar las vivencias de cada día, para llegar a la vivencia de la comunicación con Padre Dios!"
“¡Rezar, rezar, rezar con todo el amor y adoración que sea posible!”
Meditar en el amor y la adoración a Padre Dios contribuye a irse acostumbrando a vaciarse para dejarle ese espacio a Padre Dios.
“¡¡¡Padre Dios siempre nos oye!!!”
Nosotros somos los que nos olvidamos de Él.
Debemos ejercitarnos, lo más posible, en vaciarnos, en meditar, en desear y rogar, EN REZAR CON EL ALMA LIMPIA, Y DEJAR QUE PADRE DIOS NOS CONTESTE.
Es todo un proceso que, quién lo comienza, ya no parará hasta el momento de la muerte.
JAMÁS EXIGIR.
Pedir y esperar.
Eso creo y eso digo.
Cuando llegue a ese momento, ya nunca lo olvidarán.
“¡Cuánto se pierden los llamados ateos o no creyentes!”
“¡Padre Dios ilumina a tu pueblo, y danos ese maravilloso momento de sentirte en los más hondo de nuestro ser!”
Sentir a Padre Dios es un regalo y, como tal, hay que ser merecedor de él, y quedar eternamente agradecido.
Se sorprenderán, y tendrán esa indescriptible sensación de sentir a Padre Dios.
Benditas y benditos sean.
¡Cuánto he aprendido de todos ustedes!
Gracias por esa maravillosa amistad de hermano, en la que compartimos todo con AMOR Y AMISTAD.
A Padre Dios le pido, les conceda esa maravilla.
“¡La fe, la oración, la humildad, el amor, y la adoración, son el camino para llegar a Padre Dios!”
Y Él nos compensará con la dicha de sentirle.
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