“¡La eficiencia no debe restar la educación!

 

Por Luis C. García Correa  

Me asombra y molesta oír a esas/os telefonistas de empresas que, por aprovechar el tiempo, no se les entiende, ni se les oye y, cuando creen que ya han dicho lo que querían decir, cortan.

Y no digamos los contestadores automáticos. Esto es el colmo.

Se habrá mejorado en la educación en el trato cara a cara, pero, me parece, aún hay que corregir los modos que se emplean al usar las comunicaciones por cable.

Hay una premisa básica: "todo y todos estamos al servicio de los demás". "Todo", en especial los entes públicos y con autoridad. Y con eficiencia.

Si el comportamiento no es solidario, primará la economía perversa, el trato mal educado y dictatorial. La comunicación se convertirá en inoperante y agresiva.

“¡La autoridad se convertirá en dictadura, y desaparecerá la libertad!”

“¡No puede haber libertad sin educación!” Es absolutamente necesaria.

No me cansaré de insistir: hasta que no haya una idea clara, precisa, y una plena vivencia de que todo, todo, está al servicio educado de la persona humana, lo más desagradable, lo que nadie deseamos, aparecerá tarde o temprano. Me atrevería a decir que hay una relación lógica de causalidad entre ambos términos.

Si uno/a se es educada/o, hablará educadamente. Por mucho que se quiera ahorrar en el tiempo.

¿Qué tiene que ver la educación con el ahorro? Nada. Todo lo contrario, quien se comporta educadamente gana más y ahorra más.

Creo que debemos hacerle ver al maleducado que lo es, de la forma más educada posible, pero decírselo, y tratar que lo entienda

¡Ruego me expliquen, “siempre”, de forma entendible y educada, aquello que me quieran decir!

La comunicación educada es ágil y agradable, y el resultado es más eficiente. Es más económico.

“¡La eficiencia no debe restar la educación!” Y a todos los niveles.

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