lunes, 16 de enero de 2017

El alumnado del IES cairasco de Figueroa entrevista al Director Territorial de Educación de Las Palmas

Dentro del evento De Palique desarrollado este pasado viernes en la Calle de Triana en Las Palmas de GC, el alumnado de Ondas por la Solidaridad, perteneciente al IES Cairasco de Figueroa de Tamaraceite, entrevistó al Director Territorial de Educación de Las Palmas de GC. Muchos fueron los temas educativos que se trataron esta entrevista que estuvo animada por Javier acompañado del timple que les dio el premio Binter del curso pasado.

¿Quién soy yo?

Por Luis C. García Correa
¿Quién soy yo? Aquel que me engendraron mis padres, el que parió mi madre, al que criaron y educaron mis padres, mis abuelos y el resto de la familia. Ese soy yo.
¿Cómo me educaron? Me infundieron en el alma y en el corazón el Primer Mandamiento: Amar a Padre Dios sobre todas las cosas y al prójimo, a usted, como a mí mismo.
Si yo no soy consecuente con ese Mandamiento soy un cuentista de marca mayor.
A lo largo de mi vida he tratado de ser consecuente con ese Mandamiento, y sigo tratando de serlo.
La única complicación soy yo.
¿Por qué soy la “complicación"? Por mis limitaciones.
Mis limitaciones son el gran cimiento de mi verdad, de mi honestidad y de mi fidelidad.
“¡Me glorío en mis debilidades!”
¿Quién soy yo? Ese conjunto de debilidades, de honestidad, de verdad, de ilusión, de responsabilidad, de fidelidad… y no sé cuantas cosas más.
Todo eso soy yo.
¿Qué puedo hacer siendo yo? Ayudar y amar para tratar de devolver y agradecer la ayuda y el amor.
¿Cómo y en qué ayudar? En todo lo que puedo y necesitan los demás.
No hay limitación en la ayuda. Si limitamos la ayuda nos limitamos nosotros mismos.
La ayuda a los demás es la gloria terrenal.
Ayudar engrandece el alma, fortalece la voluntad, desarrolla la bondad, y nos convierte en seres  que caminamos hacia la santidad.
La santidad  es la meta a conquistar, si ayudamos a los demás.
¿Quién soy yo? Quien quiere conquistar la santidad.
Pero para conquistar la santidad le necesito a usted. Sin usted no tengo posibilidad de alcanzar la santidad.
Bendito y alabado sea usted, porque me permite llegar a la santidad.
¿Quién soy yo? Ese que le necesita a usted para llegar a la santidad.

domingo, 15 de enero de 2017

Mañana se puede donar en Tamaraceite

                                                        Fotografía: C7
Mañana lunes se podrá donar  junto a Decathlon (Tamaraceite) de 15.30 a 21.30 horas, Una oportunidad para ser solidarios. El Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia (ICHH), dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, reanuda sus campañas de promoción de la donación de sangre trasladando sus unidades móviles a diversos puntos de la isla con el fin de dar accesibilidad a la población.

Localizan sano y salvo al vecino de Almatriche desaparecido desde el viernes

Gustavo Adolfo González González, el hombre de 41 años que había desaparecido en Almatriche el pasado viernes, ha sido localizado sano y salvo por familiares en el municipio de San Mateo, según ha informado la Policía Local a través de su cuenta oficial de Twitter.

La UD Tamaraceite venció 0-1 al CD Firgas

 La UD Tamaraceite volvió a vencer este fin de semana en el estadio Domingo Ponce de Firgas, al vencer al equipo local por 0-1 en un disputado encuentro en el que no lo tuvo fácil el líder para llevarse los tres puntos en litigio. Otra semana más arriba y a 10 puntos de su más inmediato perseguidor, la U.D Agaete.

Curso de iniciación a la Fotografía Digital



















Del 16 al 31 de enero se celebrará un curso gratuito de fotografía en la Casa de la Cultura. Para inscribirse llamar al teléfono 928446025 o al 649336391.

sábado, 14 de enero de 2017

Se busca a Gustavo González González, desaparecido en Almatriche

Gustavo González González salió de su casa de Almatriche este viernes por la mañana a pie, sin llaves ni documentación. La familia pide la colaboración ciudadana para encontrarlo.
Si lo ve, puede ponerse en contacto a través de los teléfonos 655 90 38 81, 685 11 94 03 y 637 14 89 74.

Plátanos amasados con gofio

Por Jesús Vega Mesa
Me hizo mucha gracia cuando me lo contaron. Un vecino de mi pueblo participó hace unos meses en un concurso de postres canarios. Se presentaron más de cien concursantes con recetas muy  elaboradas:   Mezclas insólitas de productos de nuestra tierra a cual más sofisticada. Para sorpresa del concursante de mi pueblo, su receta, plátanos amasados con gofio,  fue la premiada. Los ingredientes eran plátanos y gofio. Así de sencillo. Y este fue el postre o la merienda de muchos canarios en los tiempos que por aquí  no se conocía el yogur ni el mus ni todas esas delicateses  que nos ofrecen ahora en cualquier restaurante. Me supongo que el jurado valoraría la sencillez del postre y su autenticidad. Qué más se puede pedir.
Como en casi todo, nada mejor que lo sencillo. A mí, por ejemplo, me cansan   los discursos, homilías o reuniones con lenguaje  rebuscado, infinitos,  no hechos para ser disfrutados  sino para el lucimiento de quien lo hace. Me molestan los escritos que hay que leer tres veces para entenderlos. Cuando era estudiante en Colonia, cuenta una profesora, tuve que preparar,   en una ocasión, un trabajo largo y difícil  para una clase en la Universidad. Antes de entregarlo al profesor, lo enseñé a un compañero mayor, que lo leyó con interés, y después me dio un consejo amistoso que nunca he olvidado: Está bien, me comentó. Pero si quieres tener una buena nota, tienes que decir lo mismo, pero   de un modo más complicado.
Así suele ocurrir. Se confunde muchas veces lo complicado con lo inteligente. Cuántas veces hemos oído a alguien que dice: Qué homilía tan buena. O qué inteligente la persona que habló. Y si uno le pregunta cuál era  el tema  responde que no  lo entendió  mucho, pero que hablaba muy bien. Si se habla es para que el público a quien uno se dirige lo entienda. Lo siento, pero hay predicadores –a lo mejor yo soy uno- que son maravillosos…para dormir a la feligresía. Nos olvidamos que Dios, que es la suma verdad, es también la suma sencillez. San Pablo, en la primera carta a los Corintios (14,1) dice que “Si no hablamos con palabras que se entiendan, estaríamos hablando al viento”. Y es que, para ser auténticos hay que empezar por ser sencillos. Sin demasiado decorado, sin afectación. La forma hay que cuidarla. Pero lo que realmente importa es el mensaje que se quiere transmitir-.
El papa  Francisco tiene la difícil virtud de la sencillez. Generalmente no ha sido fácil  leer los discursos o encíclicas de los papas. Sin embargo ahora nos estamos acostumbrando a escuchar o leer  las homilías de Francisco. Hace poco  hacía él mismo este comentario: “En nuestra imaginación –se lamentó- la salvación debe venir de algo grande, majestuoso. Como si sólo pudieran salvarnos los poderosos, aquellos que tienen fuerza, que tienen dinero. Sin embargo la salvación solo viene de lo pequeño, de la simplicidad de las cosas de Dios.”  
El lenguaje engolado, falsamente erudito y rebuscado puede valer  para el lucimiento personal. La forma de hablar llana, sencilla, humilde, auténtica, es como los buenos postres. Fáciles de entender y gustosos al paladar y al corazón. Como los plátanos amasados con gofio. 

viernes, 13 de enero de 2017

Domingo de fiesta en Tamaraceite


Querer y no poder

Por Luis C. García Correa
Son muchas las ocasiones en la vida que queremos y no podemos.
Querer y no poder tiene una solución: querer y aceptar la realidad.
Durante mucho tiempo he intentado, y sigo intentando y queriendo, escribir temas que ayuden a muchas personas.
La falta de humildad es una rémora que ata sin cesar y arrastra al mal.
Mi oración frecuente es: Padre Dios dame fe, humildad, sabiduría y santidad. Esas cuatro peticiones las necesito con urgencia, pues cuanto más de ellas tenga seguro que escribiré aquello que ayude más a muchas personas. Hasta entonces seguiré rezando.
Querer y no poder es la otra cara de mis oraciones.
Seguiré rezando y pidiendo alcanzar la sabiduría que con humildad y fe me conduzca camino de la santidad y pudiendo ayudar.
Aprovecho para felicitarles, una vez más, en este año de 2017 y desearles que la fe, la humildad, la sabiduría y la santidad las tengan a raudales y la repartan con gran prodigalidad.
El tiempo -que por mi edad no me queda mucho en la Tierra de los vivos– quisiera aprovecharlo al máximo y para ello necesito la ayuda de usted y de los demás.
Sin usted y los demás mi vida –como la de todo el mundo– no tiene sentido ni valor. A usted le debo el valor de mi vida y espero que la suya aumente de valor por la ayuda de los demás, en donde también  quisiera estar yo.
El estar en la vida de los demás tratando de ayudar es una gran responsabilidad, oportunidad y obligación, que no debemos olvidar y  sí aprovechar.
Usted es tan importante que sin usted yo valgo menos. Y así toda la humanidad.
¿Qué pena no ver la realidad de la necesidad que tenemos de los demás?
Somos únicos e irrepetibles, y actuamos como si fuéramos seres aislados e independientes de la necesidad de los demás.
Que estas palabras “querer y poder” sirvan para reiterar mis felicitaciones y que veamos y comprendamos el valor y la necesidad que tenemos de ayudarnos.
Gracias y un fuerte abrazo fraternal para usted con la ayuda nuestra y de los demás.

jueves, 12 de enero de 2017

Así se vive en "Venezuela 2"

LPDLP. Hace dos meses que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria anunció el inicio de las obras del ARRU de Tamaraceite donde se construirán 84 viviendas nuevas que esperan estar terminadas el próximo año. Sin embargo, todavía queda casi una veintena de familias en la barriada que espera ser realojada antes de que empiece la demolición y que actualmente vive con miedo por los robos que se cometen en los inmuebles que ellos aún habitan.
La barriada de San Juan de Ávila, conocida como la de ´las casas baratas´, está muy lejos del país que gobierna Nicolás Maduro y, sin embargo, sus habitantes se sienten como él. "Esto es Venezuela 2", comentan en una mezcla entre broma y resignación ante la situación que, a día de hoy, muchos se enfrentan. Y es que de los más de 300 residentes de la zona, alrededor de una veintena todavía vive en ella a la espera de ser realojados para que dé comienzo la demolición de los edificios y la posterior construcción de las viviendas de Área de Renovación y Regeneración Urbana (ARRU) de Tamaraceite. Las condiciones en las que lo hacen son, cuanto menos, temerarias. Y es que al hecho de contar con la mayoría de sus pertenencias empaquetadas desde hace meses, cuando les avisaron desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria de que se iban a mudar, hay que sumarle la continua amenaza de robo que sufren a diario. "Han tirado ventanas, han arrancado puertas, se han llevado las chapas de los balcones y hasta los contadores de la luz y, todo ello, con nosotros dentro", aseguran a la espera de que todo cambien lo antes posible. Por lo pronto, mañana está previsto que se reúna con ellos el concejal de Urbanismo, Javier Doreste.
Miedo
El zaguán en el que reside África Cordón Santana parece haber salido de una película americana inspirada en el Bronx. La suciedad se acumula en las escaleras en cuyo ascenso aparecen pisos que pueden ser escudriñados desde el rellano porque tal y como habían advertido un grupo de vecinas, carecen de una puerta que los proteja de la indiscreción ajena. A media tarde casi no entra luz, pero todavía hay suficiente como para ver el estado desolador del interior. "A mí me da mucho miedo", confiesa Cordón Santana en el único territorio seguro que parece tener el edificio: su propio hogar. Una casa de poco más de 40 metros cuadrados en las que convive con sus dos hijos, su nuera, su nieto y su marido que está en cama. "Llevamos toda la vida aquí", relata, antes de invitar a pasar a unos desconocidos para mostrarles cómo no miente cuando cuenta que tiene casi todas sus pertenencias embaladas "desde septiembre", especifica. "Tengo los mis muebles nuevos guardados porque aquí ya no los quiero meter", explica mientras señala alguna de las humedades que se han acomodado en las paredes del salón donde ella duerme. "Yo todos los años he pintado y hecho mis reformitas, pero como nos avisaron para la mudanza no he querido hacer nada y al final todavía seguimos aquí", añade para quien también es una problemática la valla que colocaron alrededor de la calle cuando se inició el proceso de obras ya que la enfermera que trata a su esposo tenía problemas para acceder a su vivienda.
Cordón no es la única que se queja sobre este tema. Con indignación, Lidia Esther Montosa Viera recuerda cómo tuvieron que sacar a su madre también enferma en brazos por encima del vallado metálico para poder meterla en una ambulancia tras sufrir una recaída. "Cuando vinieron a ponerla todos los vecinos salimos a impedirlo porque nos encerraron aquí dentro y no podíamos acceder con los coches ni para traer la compra, y hasta los mismo obreros nos dijeron que pensaban que ya no quedaba nadie en estos pisos", apunta Dolores Almeida Marrero, secundada por María Jesús Saavedra Robaina.
Ambas son vecinas del bloque 1 y ambas aguardan la misma suerte, si bien sus casos son distintos. Saavedra, que lleva en el barrio desde 1968, espera poder mudarse a otra vivienda "un poco más arriba", pero no tiene claro poder hacerlo cuando la llamen del Consistorio capitalino porque es propietaria junto a tres hermanos más del piso y "los dos varones no quieren que me beneficie del alquiler social porque lo quieren para ellos". Almeida Marrero, por su parte, lleva diez años, los mismos que tiene la pequeña Yudeyma Mendoza Almeida, en el edificio. En su piso de la cuarta planta, viven también su marido, otros dos hijos y cada quince días, su nieta. "Hace unos días me llamaron para que me fuese a una casa pero dije que no porque está en una zona que no me gusta para la niña y, además, es muy pequeña y somos seis".
La misma postura comparte Mari Jiménez quien, a sus 69 años, no ve oportuno trasladarse a una casa más pequeña que la suya, donde vive desde hace medio siglo. "Me ofrecieron irme aquí al lado, a un piso que han arreglado y que tiene solo dos habitaciones, cuando el mío tiene tres y si hay casas nuevas para unos las tiene que haber para otros y yo no pienso moverme a una vieja". Adoración Díaz Rodríguez, a quien todos llaman cariñosamente Dorita, tampoco está por la labor de irse de su vivienda con tres cuartos a una de menos espacio. "Somos seis, no puedo coger una casa con dos habitaciones porque no cabemos, ¿dónde nos metemos?".
Esa misma pregunta podrá hacérsela Dorita mañana a Javier Doreste, quien comentó ayer que aunque el proceso de realojo se ha ralentizado, se espera que en dos o tres meses todos los vecinos estén reubicados en las casas de alquiler en las que vivirán los dos próximos años antes que hayan finalizado las obras de los 83 hogares nuevos que se construirán en "Venezuela 2" dentro del ARRU de Tamaraceite que se llevará a cabo en dos proyectos presupuestados en más de 6,6 millones de euros. De la demolición del primero se encargará la Constructora San José, mientras que de la cimentación de los edificios lo hará Constuctia Obras e Ingeniería SL. "La primera fase es la única que se verá ralentizada por el realojo, pero no el resto de la obra", apuntó el concejal de Urbanismo. Una situación que se podría haber evitado según los dirigente de la plataforma vecinal Platamaraceite 354, si se hubiese iniciado la reubicación de los residentes de la zona contando con las viviendas suficientes para ello. Y es que entre otras cosas, la puesta en marcha de esta iniciativa por la que llevan luchando en el barrio "desde 2005" se ha traducido en una oleada de robos que se ha extendido por la mayoría de los edificios del Patronato donde han arrancado chapas y ladrillos de los balcones, han arrancado puertas enteras y se han llevado contadores de la luz sin cortarse ni un pelo, aunque varias familias siguen viviendo en los ahora fantasmales portales. "Yo pillé a uno intentando llevarse nuestros cables del agua", cuenta María Jesús Saavedra. Por lo que han optado en su portal en poner un candado al contador. No obstante, el mayor miedo es que les pueda pasar algo ya que a algún vecino se les han metido en la casa. Para evitarlo, han decidido turnarse para vigilar desde las azoteas, ya que la entrada y salida de los maleantes no cesa ni de madrugada. "Mi hijo está obsesionado con cada ruido y yo tengo temor de que le vaya a pasar algo", apunta preocupada Dolores Almeida. Una situación de "constante peligro", también para los menores que se meten a jugar en los bloques, en la que todos coinciden que no pueden seguir viviendo durante mucho más tiempo.