miércoles, 20 de marzo de 2019

Escolares del CEIP Valencia y el CEIP Ramón y Cajal de La Orotava, debaten sobre igualdad en el Parlamento de Canarias


El Parlamento de Canarias acogió este lunes una nueva edición de la iniciativa ‘Diputados por un día’, organizada por Aldeas Infantiles SOS dentro de su programa educativo “Abraza tus labores” y en la que 61 estudiantes de colegios de Gran Canaria y Tenerife reflexionaron y debatieron sobre el valor de la igualdad para aprender a convivir sin violencia. En esta ocasión, los participantes, provenientes del CEIP Valencia de Tamaraceite y del Colegio Público Ramón y Cajal de La Orotava, defendieron y votaron una serie de compromisos en materia de igualdad de género. Tras la lectura de los discursos por parte de los portavoces, resultó elegido el compromiso número 10, relativo a “tratar a todas las personas con el respeto que merecen”.
En el acto intervinieron la presidenta del Parlamento de Canarias, Carolina Darias; la consejera de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda, Cristina Valido; y el presidente de Aldeas Infantiles SOS en España, Pedro Puig. Darias afirmó que “la pasión” demostrada por los alumnos y las alumnas en el pleno infantil revela que “aquí hay mucho talento y que nuestra democracia tiene un largo futuro”. “Su presencia en los escaños de este Parlamento sirve para recordarnos a todas las personas que dedicamos nuestra vida a la política la enorme responsabilidad que hemos contraído con la ciudadanía”, subrayó.
“Igual que hoy hemos debatido y aprobado los compromisos que ustedes han traído, en el Parlamento de Canarias reafirmamos nuestra gran voluntad: atender y satisfacer las aspiraciones de la ciudadanía de las islas y hacerlo, además, con honestidad, entrega, participación y transparencia”, añadió la presidenta.

¡Ir de líder por la vida!

Por Luis C. García Correa
Ir de líder por la vida denota petulancia, arrogancia, falta de humildad, y sobre todo falta de educación y de respeto a los demás.
La falta de valores morales, éticos o religiosos -como consecuencia de la falta de educación- es el cimiento en donde se edifica y se desarrollan los líderes que van por la vida como salvadores de todos.
No respetar y considerar a los demás es un pecado de lesa humanidad, un pecado que daña a la gente.
Uno de los mayores pecados personales y sociales que se pueden cometer es cuando vamos de líderes por la vida.
Creerse mejor que nadie. Insultar y no respetar. Presumir de verborrea. Exhibirse, creerse un líder, y presumir de ser un líder, denota, claramente, la falta de valores, es algo que le califica de antemano, y lo coloca en el lugar que le corresponde: en el final de la escala social.
Quienes van por la vida cómo líderes y salva vidas, se colocan a unas alturas imaginadas, que, cuando tienen la suerte de darse cuenta de lo que en realidad son, si no se agarran bien la caída es enorme y sonora.
"¡Cuanto más alto se está, mayor es el talegazo!"
Tener la oportunidad de ser oído y poder expresarse teniendo a un público que le escuche, es algo muy bueno, pero si no hay respeto, humildad, honestidad y amor por la educación recibida y aceptada, la caída y el descrédito son enormes.
Quién falta al honor, a la honestidad y al respeto a los demás se rebaja a la categoría de maleducado y de pequeño dictador.
Si, además, se aprovecha de su posición, es un malvado, maleducado y un presumido de marca mayor.
Si a la carencia o falta de educación se une el odio y el rencor, cada vez que habla quien va de líder por la vida manifiesta, de forma aterradora, su miseria moral.
"¡Los que van de líderes por la vida son dados a discursos que ofenden a quienes consideran sus oponentes o contrincantes!"
Hay quien se apoya en compañeros, que son la claque del aplauso cada vez que ofende, y así sigue en su perorata. Muchas veces eleva el tono para preparar a la claque que luego le aplaudirá. 
"¡Ir de líder por la vida es caer en la tentación del mal!"
Ese tipo de líder es bocatto di cardinale, pero no del bien, sino del mal.
El mal se aprovecha, y le saca gran partido, a esos que van de líderes por la vida, consiguiendo imponer su maldad. Con el agravante que los aplausos los enervan aún más, y cada vez aumenta el insulto y así hasta que ya no tiene nada más que decir.
La humildad, la educación, la honestidad, el saber estar y respetar son los cimientos del bien.
El bien es en lo que nos debemos fundamentar para no ir como esos chocantes y espeluznantes líderes.
Hay quien se aprovecha de su posición o cargo para insultar, utilizando todos los medios a su alcance, tales como visitar a alguien a quien hay que respetar y va en mangas de camisa exteriorizando su desvergüenza y falta de respeto, tratando de insultar, sin darse cuenta que quien se descalifica es él o ella y así queda retratado como lo que es.
Dejan una huella de maleducado -lo que hacen los que van de líderes por la vida-  de irrespetuoso, de rencor y odio, y quedan marcados a perpetuidad.
"¡Ir de líder por la vida sembrando el mal, el mal recogerán!"
¡¡Lo que se siembra se recogerá!!!"

martes, 19 de marzo de 2019

Nardy Narrios esta tarde en Piletas


Lamentable el estado de nuestro casco histórico





















Las calles de Tamaraceite están literalmente "hechas polvo". Por la zona de La Montañeta hay zanjas que parecen acequias y  hacen que las humedades entren en los bajos de estas semicuevas. En la Carretera General más de lo mismo, las grietas son cada vez más acusadas y el estado del asfalto es crítico, tras más de 16 años rodando vehículos y con un mantenimiento mínimo. Sabemos que se han ido asfaltando calles en el distrito, pero el Tamaraceite histórico continúa abandonado de la mano de Dios, tan abandonado que las casas comienzan a ser oKupadas por personas sin recursos lo que hace que el paisaje urbano de esta zona cambie a pasos agigantados. Para nada sirvió el excelente proyecto de diagnóstico del Grupo Muse, porque se ha quedado en agua de borrajas. Nada para el casco histórico. A ver si para la próxima legislatura alguien lleva en su programa la rehabilitación de este núcleo y a buen seguro, que de aquí, del Tamaraceite de siempre, se va a llevar un puñado de votos.

¿Quiénes somos los laicos?

Por Luis C. García Correa
¿Quiénes somos los laicos? Usted, el vecino, el amigo, yo, y el resto de la humanidad que no pertenece al clero o jerarquía de una iglesia, ni ha recibido ninguna consagración religiosa.
¿Qué representamos los laicos en la vida personal y social? ¿Es un anónimo y despistado ciudadano? ¿O somos personas que con corazón y alma vivimos de acuerdo a nuestros valores, creencias y esperanzas y somos un apoyo de la sociedad?
¿Quiénes somos los laicos en la sociedad actual?
Usted podrá ayudarme y decirme: ¿Qué es y qué hace en su familia? ¿Qué es en sus estudios, en su trabajo? ¿Qué es con sus amigos? ¿Qué es en su sociedad? Le deseo que no sea como esas personas pasotas que viven tan solo para sí y los demás no significamos nada. Seguro que no es así. Pero ese riesgo existe.
¿Quién es usted y qué hace con su vida? Claro, si nos lo quiere decir. Su aportación nos ayudará a todos. Gracias.
Ya hay suficientes preguntas para los demás. Ahora me las hago a mí mismo por responsabilidad y por tratar de hacer lo que pido a los demás.
Trataré de contar lo que he pretendido y pretendo hacer con el resto de mi vida.
Los años y las vivencias junto con los valores y creencias que me gravaron a fuego mi familia, han dirigido mi vida, y, aunque he cometidos muchos errores y pecados, he intentado llenarla de valor y contenido, he pedido perdón de mis errores concretos a las personas afectadas y he tratado y trato de reparar por ellos. Algo que tengo que hacer con cierta frecuencia.
Soy un laico convencido de que la vida es algo maravillosa y que tenemos enormes posibilidades de darle valor y contenido tratando de ser consecuente con la honestidad, la humildad y con el AMOR Y AMISTAD, para que así podamos realizar hechos que llenen nuestra vida de valor y contenido.
Creo, firmemente, y sin resquicio, que todos ocupamos un lugar único y privilegiado en la vida personal, familiar y social, y que si desperdiciamos las ocasiones de la vida nos convertimos en esclavos de otros que dirigirán nuestras vidas, por nuestra falta de honesta participación y unión.
Quién está solo, deseando estar solo, está sometido a los embates de la soledad.
Si vivimos como esclavos, sin libertad y sin opinión y con hechos que no valgan la pena, hemos desperdiciado lo que nunca regresa jamás: el tiempo y las oportunidades de ser quien debemos ser.
Los clérigos y consagrados tienen sus valores, creencias y obligaciones bien definidas.
Los laicos tenemos la oportunidad de realizar nuestra vida en medio del torrente de la sociedad y de sus problemas, con la libertad que se nos ha concedido y la capacidad de decidir lo que hacemos en todo momento.
¿Cuál y cuáles han sido mis oportunidades y circunstancias? ¿Qué he hecho con ellas? ¿Las he desperdiciado o he tratado de corresponder a esos valores y a esa responsabilidad? ¿He desaprovechado mi vida o he tratado de llenarla de valor y contenido? Mi falta de imparcialidad me impide juzgarme con objetividad, aparte de los errores y pecados que he cometido y que han lastrado mi vida.Pero siempre debo reflexionar sobre lo hecho y lo omitido. Y sobre las cosas buenas que afortunadamente las hay, siempre que he tratado de corresponder a esos valores y creencias, habiendo pedido perdón.
¿A qué viene todo esto? A que el resumen de mi vida ha sido amar y con pasión a mis congéneres y al hábitat natural.
Ese AMOR Y AMISTAD al ser humano y al hábitat natural me ha impulsado a tratar de ser un laico activo buscando y ayudando en lo que he podido a los demás. En eso sigo hasta que la muerte me lleve.
En el ocaso de mi vida, miro hacia atrás y veo errores y pecados y éxitos que me dan la esperanza de morir con cierta tranquilidad, esperando, lógicamente, en la misericordia infinita de La Santísima Trinidad, para que borre y perdone los errores y pecados y escuche mi profundo arrepentimiento, y porque aun viviendo sigo amando, con pasión, a mis conciudadanos y al necesario hábitat natural en el que vivimos. Por encima de todo, adoro a la Santísima Trinidad y reverencio a la corte celestial.
Los laicos estamos llamados y obligados a ser solidarios con nuestros conciudadanos como con el hábitat natural. ¿Lo cree usted también? ¿A qué ha dedicado y dedica su vida de laico? ¿Qué representamos los demás para usted?
Sus respuestas nos son absolutamente necesarias para poder juntos ser felices y libres y llenar la vida de valor y contenido, y no morir en la soledad del olvido por haber sido insolidario y despreocupado.
La vida tiene un fin, una meta y contenido. Según hayamos elegido y hayamos actuado habremos podido llenar la vida de valor y contenido, o haberla dejado en vacío.
Los laicos, y en especial usted, yo, la mayoría, definimos la vida propia y la de los demás. Porque todos tenemos la oportunidad de influir y ayudar a los demás.
La felicidad no es singular. La felicidad es la suma de hechos y vivencias compartidas con los demás. Nadie es feliz en la soledad.
Lo dicho aquí es mi larga experiencia, que necesito compartir para poder morir en la ambicionada y deseada paz con Dios.
Todos, creyentes o no, estamos llamados a la santidad.
La santidad es tener la conciencia tranquila de habernos comportado como laicos con honestidad, solidaridad, humildad, AMOR Y AMISTAD y haber compartido nuestra vida y valores con los demás.
Los demás somos TODOS.
"¡Me he alargado más de lo acostumbrado, y ha sido por creer que es tan importante que seamos unos honestos ciudadanos, unidos y participativos y vivamos para crecer en valores, ayudar a los demás, y compartir la felicidad y la libertad!"
Reitero mis disculpas por la extensión del contenido, pero creo que es una necesidad tratar de exponer la importancia que es llenar nuestra vida de valor y contenido y morir con un inventario de hechos y no de vacíos.
La vida es muy corta para desperdiciarla en cosas y hechos que no perduran en el tiempo.
Los laicos somos la esperanza para un mundo mejor en el que usted está en primera fila.
No desaproveche el tiempo en progresar como persona, y ayudar a los demás, y su vida la habrá llenado de valor y contenido que es el mejor inventario al que puede y debe aspirar.
¿Quiénes somos los laicos? Usted, el vecino, el amigo, yo y el resto de la humanidad, menos los clérigos y los consagrados. Ellos y todos nosotros estamos llamados a ser santos a los ojos de Padre Dios.

lunes, 18 de marzo de 2019

¡Ser libre!

Por Luis C. García Correa
Ser libre no es lo mismo que tener libertad.
La libertad es el poder y la posibilidad de elegir el bien o el mal.
La libertad no solo es un don: es, básicamente, una responsabilidad.
Ser libre es gozar de la libertad.
Tener libertad es la posibilidad de vivir en libertad.
No se es libre por lo que yo quiera. Se es libre porque se trata de un atributo inherente al ser humano.
Gozar de la libertad es haber llegado a la autoridad y al poder elegir por propia y honestad voluntad.
La libertad exige honestidad y responsabilidad.
Todos los dones exigen responsabilidad y honestidad, y si van unidas a la humildad elevan al ser humano a la santidad.
¿Por qué insisto tanto en la santidad? Porque es la meta a la que debemos aspirar para ser libres de verdad.
“¡Sin santidad todo es mediocridad!”
La oración del Padre Nuestro -que siempre rezo antes de escribir- me ha hecho y me hace sentir, tocar casi, a la Santísima Trinidad.
“¡Cuánto se pierden los ateos!”
No tengo a quién recurrir para que me contestase: ¿El ateísmo produce inestabilidad material, espiritual y emocional? No lo sé. ¿Me lo podría decir usted? Gracias y un fuerte abrazo.
La fe -algo regalado- da un fundamento, real y verdadero, a la vida.
¿Cómo hacer comprender la necesidad de la fe y de la oración? Lean mis escritos y comprenderán que no tengo la sabiduría necesaria para escribir y exponer temas que se salen de mis posibilidades intelectuales, espirituales y morales.
Sólo me falta ver y contemplar a Padre Dios para darle mi eterno agradecimiento a tanta ayuda recibida, sin la cual no hubiera podido escribir y comunicar lo que he escrito con todo el AMOR, AMISTAD Y HERMANDAD de que soy capaz.
Al AMOR, la AMISTAD Y  la HERMANDAD hay que añadir la fe, la esperanza, la caridad  y la humildad.
La humildad es el complemento directo de la fe con obras.
La ayuda de Padre Dios es tan real y verdadera como que he escrito y publicado más de 1.200 artículos, y me quedan varios miles por publicar.
Por favor: ¡Invoque a Padre Dios en La Santísima Trinidad! Ya me dirá.
La fe llegará y tendrá la ayudad para hacer y decir lo que no somos capaces con nuestras fuerzas y con nuestra voluntad.
“¡Ser libre!” Ser libre debe ser la constante meta para sentir y gozar lo que es la libertad, que tanto amplía y desarrolla la felicidad.
“¡No hay plena felicidad si no hay plena libertad!”
“¡La libertad  es el atributo de la felicidad!”
“¡Sea libre!” Y será capaz de vivir y compartir la felicidad.
Le necesito a Usted, que es mi amigo-hermano de verdad.
Solo no llego ni llegaré a la plena felicidad y a la plena libertad. Su ayuda, honesta y participativa, hará que caminemos juntos por el sendero maravilloso de la santidad. Yo solo no puedo ni llego.
“¡Ser libre!” ¿Para qué? Para gozar, compartir y repartir la santidad.
La santidad nos hace libres y capaces de amar y vivir la plena felicidad.
Usted es mi amigo-hermano y juntos podremos alcanzar y gozar de la plena felicidad en la plena libertad.
“¡¡¡PÍDASELO A PADRE DIOS!!!” Ya me dirá, y, encima, nos ayudará.

domingo, 17 de marzo de 2019

El Tamaraceite no se vino de vacío ante el Tacoronte (1-2)

La UD Tamaraceite entrenando ayer en el campo de la UD Piletas
El Tamaraceite, en la mañana de hoy domingo, en su enfrentamiento ante el Tacoronte,  no desaprovechó la oportunidad de seguir arriba y distanciarse, si cabe, aún más, de sus perseguidores, el Mensajero y el Villa. Y vaya que si lo consiguió porque venció, no sin esfuerzo ante un Tacoronte deseoso de puntuar ante su afición ya que marca la frontera con el descenso. 

El partido fue muy difícil para el líder cuyos tantos vinieron en la segunda parte, logrando adelantarse con gol de López Silva, pero el Tacoronte logró empatar el partido y el Tamaraceite tuvo que irse arriba con toda su artillería para marcar el segundo gol que lo llevaría a aumentar la ventaja en la clasificación con sus perseguidores.

La alineación del Tamara estuvo formada por  Jonay en la puerta, Aythami Alvarez, Juanma, Jordan, David Figueroa, Samuel, Juan Andrés, David González, Dani Tejera, López Silva y Eros Delgado

sábado, 16 de marzo de 2019

Don Luis García Correa recibe el más alto honor de la isla de Gran Canaria

























Tamaraceite está de enhorabuena doblemente, porque aparte del homenaje a Don Aurelio, ayer otro de nuestros vecinos recibió el más alto galardón de Gran Canaria concedido a Luis García Correa por el Cabildo de Gran Canaria, el de Hijo Predilecto. El título de "Hijo Predilecto de Gran Canaria" recae en personas físicas que hayan nacido en la isla de Gran Canaria aunque no posean la nacionalidad española, estén vivas o hayan fallecido, como reconocimiento a méritos señalados, destacadas cualidades personales y prestación de sus servicios en la mejora, engrandecimiento y honor de Gran Canaria que supongan tan alto prestigio y estimación pública que la Corporación Insular considere este título como el más adecuado y merecido. 
Don Luis es una persona comprometida en la mejora de la calidad de vida de nuestro entorno en todos los aspectos, como así lo demuestra su saber, y además fue el primer presidente de ASCAN.Tiene un currículo ingente, pero el mayor de sus logros es ser buena persona donde las haya. Su humildad es un ejemplo y su fe un motor para muchos de nosotros.
Si les digo sinceramente, estoy muy orgulloso de mi gente, no solo porque galardones tan importantes no se conceden a cualquiera, sino porque en Tamaraceite hay también mucha gente buena, como el amigo Luis y el mismo Don Aurelio. Por ello no nos queda más remedio que felicitarnos todos por este galardón que aunque lleva el nombre de Luis García-Correa, hoy todos los tamaraceiteros nos sentimos nominados con él. Felicidades Luis García-Correa

Tamaraceite rinde homenaje al médico Don Aurelio Gutiérrez

LPDLP. A partir de ahora el pueblo de Tamaraceite tendrá en su callejero a uno de sus vecinos más queridos, el médico Don Aurelio Gutiérrez Brito. Una de esas calles, donde vivía y tenía su despacho, por las que él paseaba, se encontraba con sus pacientes y en donde en muchas ocasiones se entablaban relaciones más allá de las del médico-paciente, llevará su nombre para siempre. Personalmente estoy muy orgulloso, no solo porque conocí personalmente a Don Aurelio, fue el médico de mi familia, era mi vecino, él en el 166 de la Carretera General y nosotros en el 170, además nos une una buena amistad con algunos de sus hijos, sino que encima fue un modelo para nosotros por su capacidad de trabajo, su sencillez, cercanía y naturalidad. Muchas conversaciones tuve con él sobre Tamaraceite, sobre su profesión y en los últimos años sobre su deseo de escribir un libro sobre su vida. Pero recuerdo especialmente las conversaciones con mi madre después de haberse quedado viuda con cuatro hijos pequeños y donde Don Aurelio siempre estuvo cercano, como médico y como vecino.
Para los que no lo conocieron tan en profundidad, o no pasaron más allá de la relación médico-paciente, me gustaría contarles que aunque no nació en Tamaraceite, lo hizo en la calle Luis Morote de Las Palmas de Gran Canaria, pasó más tiempo de su vida entre nuestras calles y en su vivienda de la Carretera General. Don Aurelio creció en el seno de una familia trabajadora de cuatro hermanos. La muerte de una de sus hermanas y de su madre le hizo madurar muy rápido en una época en la que la Guerra Civil le tocó de lleno, con apenas ocho años. Comenzó sus estudios en el colegio Don Justo, situado en la calle Doctor Miguel Rosas, y tenía claro que su verdadera vocación era la Medicina, pero se enfrentaba al problema de los escasos recursos familiares con los que contaba. Cuando decidió comunicar su interés por estudiar Medicina se encontró con dos reacciones diferentes en su entorno; una, la de las amistades que le decían que si estaba loco y, otro muy diferente, la de su propia familia, que al final buscó los recursos para que fuera a estudiar a Cádiz, facultad más cercana de Canarias por aquellos años.
En 1.950 comenzó sus estudios de Medicina y fue allí donde conoció a Doña Carmen García Díaz, una joven gaditana con quien terminó contrayendo matrimonio en 1961 tras siete años de noviazgo. Recordaba la ilusión con la que, al recibir su pequeño salario mensual, invitaba a su novia a tomar una cerveza y unas bolas de dulce de coco en la calle Ancha. Los tres primeros años de la carrera de Medicina transcurrieron en Cádiz envueltos de circunstancias difíciles, especialmente por la muerte de su padre, contando por aquel entonces con 24 años de edad. En cuarto año de carrera se traslada a Madrid, donde fue becado.  El 4 de noviembre de 1956, tras obtener la licenciatura en Medicina por la Universidad Complutense, comenzó la especialidad de Pediatría a las órdenes del  experimentado doctor Jaso. Mediante un concurso de méritos ingresó en la Escuela Nacional de Puericultura, donde obtuvo el título de Especialista en Puericultura en 1958.
El 1 de julio de 1954 se incorporó al Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas de GC, donde figuraba inscrito con el Nº de Colegiado 490, constituyéndose como socio fundador de la Sociedad Canaria de Pediatría, aunando fuerza con otros compañeros con el propósito de mejorar la asistencia pediátrica en las islas.
Su trayectoria profesional en la isla de Gran Canaria comenzó en el ambulatorio de Agüimes, donde ejerció como Pediatra durante tres meses hasta tener el conocimiento de que quedaba vacante un plaza de pediatra en Tamaraceite. Concursó por ella y terminó obteniéndola. Don Aurelio se encontraba en un pueblo rural cuya economía dependía del cultivo de la platanera; nada que ver con el Tamaraceite de hoy en día. En el Tamaraceite de aquélla época las deficiencias sanitarias eran muy acusadas, teniendo que cubrirlas en su totalidad Don Aurelio. Éste, se encontraba en un pueblo con una elevada tasa de mortalidad infantil, sin servicio de urgencias ni dispensario para la seguridad social. Fijó su residencia en el mismo pueblo para poder atender mejor su trabajo, siendo rara la madrugada en la que no le despertaban por alguna de estas urgencias, teniendo muchas noches que desplazarse a distintos barrios de Tamaraceite  para atender todas las incidencias que tuvieran lugar. Don Aurelio habló con el farmacéutico del pueblo, Don Vicente Artiles para que cediera a la seguridad social los sótanos de la farmacia y poder abrir consulta para la población más desfavorecida, cosa a la que Don Vicente accedió muy gustosamente. De esta manera abrió el primer ambulatorio de Tamaraceite.
En su trayectoria profesional en Tamaraceite fue felicitado por las autoridades sanitarias de la época, concretamente por el inspector Miranda Junco, pues, gracias a su labor, sobre todo con el fomento de las vacunaciones, disminuyó enormemente la mortalidad infantil, labor que también reconoció el párroco Don Ignacio Domínguez, quien en multitud de ocasiones manifestó cómo habían disminuido los funerales infantiles desde que Don Aurelio ejercía la Medicina en la zona. Las enfermeras ayudantes como Antonio Domínguez, Rosita o Mercy fueron piezas imprescindibles en su labor como médico, así como la buena relación con Don José García, el otro médico del pueblo y con los practicantes Don Santiago, Alfredo y José Ramón.
Su actividad en Tamaraceite no sólo se suscribió al mundo de la Medicina, sino que participó en múltiples actividades sociales. Destacó su labor en la difusión del fútbol, concretamente, en la Unión Deportiva de Tamaraceite, actividad por la que el querido alcalde Don Juan Rodríguez Doreste  le premió en un homenaje donde le reconoció también su labor en la difusión del deporte y en la lucha contra la droga. También reseñar su labor en el mundo de la educación; especialmente, en el instituto Cairasco de Figueroa, donde junto con otros padres constituyó la Asociación de Padres de Alumnos de dicho instituto y durante muchos años desempeñó una gran labor como presidente del APA, entablando una gran amistad con el entonces director del centro Don Julián Arroyo.
En Tamaraceite formó su familia con su esposa Doña Carmen García Díaz, matrimonio que le dio seis hijos: cuatro varones y dos chicas; a los que les facilitó estudios y formación universitaria y les transmitió importantes valores basados en la unión familiar, el esfuerzo y la superación. Un duro golpe, quizás el más duro de su vida, fue el fallecimiento de su hija mayor, Inma en un accidente de tráfico, a los 16 años de edad. El amor y la pasión por su trabajo, hizo que  prolongara su vida laboral hasta los 70 años, edad a la que finalmente se jubiló. Tras su jubilación fue nombrado en Comisión Permanente de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas, Colegiado Honorífico de la institución. Don Aurelio recibe de Tamaraceite el premio más importante, que es el cariño de sus vecinos y de su pueblo de adopción, ya que para siempre estará presente en su callejero para que no sea olvidado por las generaciones futuras.
Por Esteban Santana