sábado, 29 de diciembre de 2012

La Mayordomía

Por: Pedro Domínguez Herrera
En esta pagina, se ha publicado el deterioro de los alrededores de La Mayordomía. No es de extrañar que se empiece a dejar escombros. “Así ocurrió en Tamaraceite sur. “ La prensa se hacia eco, que se tiraba toda clase de trastos, residuos y que algún desalmado le cambiaba el aceite al coche. Con lo que a la opinión publica se le fue metiendo entre ceja y ceja, que si la agricultura no funcionaba y para tener todo lleno de basuras, mejor fabricarlo. (Sería interesante saber, el por qué de esta devaluación de la agricultura y que en el poco espacio de tiempo de su caída en desgracia, se han fabricado las mejores zonas de Telde, Las Palmas, Gáldar…).

Al convertirse todo el fértil suelo de Tamaraceite, en suelo baldío y urbanizable, empezó la especulación, que acabará con la ultima farola o estadar. Es justo decir, que los responsables del consistorio, tienen que recabar fondos para hacer frente a los presupuestos y, que los poderes que actúan en estos negocios, son muy fuertes, pero no deberían dejar que se hagan tantas ilusiones, grupos ecologistas y vecinos, que quieren espacios de verde al que tanto estábamos acostumbrados. Nos tratan como niños.

El mosqueo que nos da, es que todo lo que se pedía para allí, se hizo acá y así se hizo un gran parque, que debería llamarse Los Cuarteles, porque era el nombre de la zona, nombre que resultaría de buen gusto y no se perdía, como ya se perdió. Pasó a llamarse, La Mayordomía. Con pequeños huertos para jubilados…tratan de suplir el magnifico proyecto agroambiental y parque de energías alternativas, que se pedía por unos jóvenes cualificados, que sacrifican su tiempo y sus doctos estudios, en proyectos, que de antemano se sabe por los que rigen estas cuestiones, que no se van a realizar. Considero que es una crueldad administrativa.

En conclusión, todo lo expuesto es para decir como se decía: Pongo la cabeza en un picadero… Lo que se va a hacer en La Mayordomía, es una zona de chalés. Al monumento, La Ermita y sus edificaciones, se circunvalará con una estrecha vía para visitantes y el preciado resto para lo dicho. Me atrevo a decir, que hasta el trozo de la carretera del Puerto, lo quitan y conectan Las Perreras con Los Frailes, a través del Parque de la Mayordomía y un espacio ancho que dejaron entre edificaciones, única vía lógica y posible para conectar con la rotonda del ” Puente,” que dentro de poco será caótica, tanto como mis predicciones.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los componentes de Radio Tamaraceite se reúnen en el tradicional encuentro de Navidad.


Este jueves se reunió un amplio grupo de colaboradores de Radio Tamaraceite en el tradicional encuentro que esta emisora hace con sus colaboradores.
No están todos los que son  pero sí que son todos los que están. Había caras conocidas, algunas de siempre, otras nuevas que dan a nuestra radio un aire fresco. Cada día son más los colaboradores que quieren sumarse a este proyecto iniciado hace casi diecisiete años ya, aunque parece que fue ayer.
Un ambiente festivo para despedir un año más de trabajo voluntarioso de técnicos, locutores y programadores, voluntarios, que hacen posible que las ondas de Radio Tamaraceite Onda Parroquial llegue hasta nuestros hogares.

El desprendimiento

Por: Luis C. García Correa y Gómez

Nos ha tocado vivir una época de falta de valores y, como consecuencia, de crisis económica, en la que el desprendimiento es fundamental para la felicidad.
Necesitamos el desprendimiento efectivo de lo que somos y tenemos, para ayudar a la pobreza que nos rodea o está cerca.
Apegarnos a los bienes terrenales nos aleja de quienes tenemos que servir.
Hay quien cae en una idolatría de los bienes materiales, convirtiéndose en esclavo y no señor de ellos.
Los creyentes lo tenemos claro: “si alguno no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo”. El Señor quiso conocer el rigor de la pobreza.
Hoy no es sólo tema de creyentes, lo es de la humanidad entera. Y de cuál es la actitud de nuestro corazón hacia los bienes de la tierra.
Se necesita la pobreza del desprendimiento, de la sobriedad y de la disposición a compartir con otros.
No se nos pide pobreza de suciedad, ni miseria, de la dejadez o pereza, -que no son virtudes -, sino desprendimiento de los bienes en esta ola arrolladora de materialismo.
Se nos pide pobreza teniendo bienes materiales, aún no teniéndolos, y no estar aprisionados por ellos.
Para algunos su fin es el dinero, y a ello dedican todos sus esfuerzos, trabajos y vida, y cuando va unido a poder, se puede llegar a ser perverso.
Debemos y necesitamos vigilar el modo cómo utilizamos los bienes materiales, enseñándoselo a nuestros hijos, para que puedan llegar a la virtud de la caridad perfecta, hacia la que debemos todos actuar.
Debemos huir del apegamiento a las cosas terrenales, porque nos podemos convertir en destructores del orden social, natural, económico e incluso político. Y tener, como consecuencia, un alma insatisfecha, prisionera de esos bienes materiales que nos incapacitan para amar al prójimo.
Usar y procurar los bienes materiales es correcto, no lo es el apego con detrimento del servicio a los demás, aunque suponga sacrificio.
El desprendimiento siempre cuesta, si no, no se vive.
Vivamos la virtud de la pobreza, desprendidos de las cosas terrenales para hacer el bien, dejando de ser esclavos y  si señores de ellos.
Vivamos pensando y actuando en el bien de los demás,  con desprendimiento real y efectivo.
Que los bienes sean para resolver problemas, y no para crearlos usando del desprendimiento, y la paz.
Y la felicidad será nuestra vivencia porque somos personas honestas y libres con desprendimiento. 

¡Ay! Perico cónchale.


Odio profundamente el teatro y la representación (no me he podido explicar el porqué) ¿qué no será mi rechazo a la historia que va de variablemente lejana a lejanísima; que me la cuentan ¡siempre! Quién no estuvo allí; en ocasión escrita por quién no pasó por allí, propiciador de las montañas de mentiras en los archivos. Y alguna verdad.
 Lo mío son cosillas recientes (cuando no me ocupo de conceptos unilateralmente) que las pueda comprobar cualquiera que no sea bebé; por aclarado se trata de mi familia y por extensión Tamaraceite.
Cuando en invierno nos aprestábamos a salir de la barbería allá por las once, ya en el umbral, nos abofeteaba la noche. Sentía pena de Perico porque era pequeño para aquella calamidad de meterse en  la total oscuridad por la carretera vieja de San Lorenzo. Por la bruma, la perpetua llovizna, cuando no el chubasco (se llegaba lo mismo de empapado, tras la media hora larga de camino).
La llovizna, el frío, la bruma y la noche cuando se unen se pasan eternidades hablándose de grandiosos silencios; de las eternas nadas. Yo abrazaba a Perico ya largando el agua por los pies y me traspasaba el tenebrismo tremoroso; ese comienzo de temblor; temor que se remonta a lo más remoto de lo humano en las gélidas jornadas en los glaciales. ¡Las penurias ancestrales portadas en la sangre y el esqueleto, hacen temblar todavía hoy cuando se atisban!. Por llevarlas en mi ser hasta la saturación las idas y venidas a ese vestigio guanche, es por lo que he empezado esta semblanza de Perico, iniciando ese camino de ida a Los Dragos en circunstancias (con los barrancos corriendo a veces, se me olvidaba).
A partir de aquí nos situamos en tiempo que éramos adultos, Perico también. Pertenecemos a una dinastía de barberos, que empezó en nuestro tatarabuelo venido de Fuerteventura y se acabó con nosotros por la enfermedad de unos y la jubilación de otro.
Mientras estuvo Perico en la barbería (el más destacado) no tuvo que ir a tomateros con “Los Betancores”, pero claro, no hubo dinero para seguir la recomendación de Manolo Balbuena para que fuera mandado a la universidad. Por consiguiente el tiempo para Perico es como si se le hubiera parado.
Mucho buen trato y esmero dio Perico, extremamente formado, educado, empático, conmiserado, exquisito, amable, no al uso, sino amable en todo el extenso sentido de la palabra ¡hasta llegar a caer pesado!. Su clientela era total: gente mayor, juventud y pudientes. En tiempos lejanos en homilía se llegó a insinuar que en la barbería se hablaba de comunismo. Perico hablaba de matemáticas, literatura y poesía; de lo demás sabía, pero hablaba por atención y sin pleno gusto; no le podía poner esparadrapos a los comunistas para silenciarlos. Además Perico ¡siempre! Respetó y amó a todo comunista porque sabía que esa enfermedad era declaración inapelable; y los síntomas de una pella de gofio amasado con agua y sal extraviada en la barriga empujándola en todas direcciones ¡haciendo coger nervios! y absolutamente nada más; a veces ¡ni una sola aceituna!.
Lo sé por experiencia. Muchas, pero muchas veces, fue Perico solicitado aparte (lo vi) a pedirle consejo para qué hacer, en grandes y peliagudos problemas. Cuando son patrulla  “en cola para solicitar consejo” no debe caber duda que a quién tienen por aconsejador, vale mucho.
Perico es un renacentista. Conoce de todo, habla de todo. Hizo la casa desde los cimientos a la fontanería, la electricidad y absolutamente todo de albañilería. Fue el más que supo de matemáticas en los colegios que estuvo. Afrontó  la prueba de acceso a la universidad. Es autor de veinte cuentos todos inéditos. Tiene un premio literario que ganó en concurso de los tres ejércitos. Siendo arquitecto de barrio Perico, adelantó a Lolita Pluma que solo era amante de 15 ó 20 gatos ...,  y también la reina, pero del desierto de la conversación.

Antonio Domínguez.  

jueves, 27 de diciembre de 2012

Tamaraceite un pueblo "desarraigado"

Por: Esteban G. Santana C.
Si alguno de los tamaraceiteros que han pasado a mejor vida levantaran la cabeza o de los que se fueron a hacer las Américas retornara, a buen seguro que le costaría reconocer a nuestro pueblo. Muchos cambios en poco tiempo. Algunos a mejor ya que antes no teníamos ni centro de salud, ni un buen instituto para que los jóvenes pudieran estudiar estudios superiores, ni supermercados, ni una red de comunicaciones como la actual, etc...
Pero todos estos cambios, a mejor, han traído consigo una pérdida de cosas esenciales en cualquier pueblo que se precie, empezando por el desarraigo. A la mayoría de la población le importa poco o muy poco lo que pasa en su pueblo, algunos porque no son de aquí y están de "prestado", otros porque hacen su vida fuera y sólo vienen a dormir. Pero lo más grave de todo es que al tamaraceitero de siempre le está ocurriendo algo por el estilo, le da igual que se haga un centro comercial o una plaza de toros, mientras no tengan que pagar más por ello y no le afecte a sus lindes...
Desgraciadamente el bien común lo hemos dejado en manos de terceras personas, que con mejor o peor criterio, hacen y deshacen como ellos creen. Y con esto no le estoy echando la culpa a los políticos que tratan de buscar alternativas que beneficien a la ciudad, aunque esto perjudique a algunos, porque siempre tienen la excusa que les ampara y es, según ellos, por "el bien general".
                                                                          Fotografía: M.A.
 O lo que es lo mismo, y les pongo un ejemplo, cuando aquí nos la prometíamos muy felices con el Parque de la Mayordomía, el parque urbano más grande de Canarias, con una biblioteca con vistas paronámicas a la presa de la Mayordomía, llegan "otros" y por fastidiar a los anteriores nos quitan la biblioteca y nos endosan dos campos de fútbol, que poco usan los niños nuestros. Y la excusa fue "el bien general". Y de éstas a decenas cuando no es de un partido es de otro.
 Lejos han quedado los tiempos en que los vecinos se unían ante la "adversidad" y en pos de buscar lo mejor para el barrio. A la gente le importa poco asociarse, a eso le unimos que las asociaciones de vecinos desgraciadamente juegan ya un papel poco relevante en muchos barrios de nuestra ciudad, y en algunos, su papel es meramente testimonial, mal que nos pese, aunque en otros, y eso hay que reconocerlo, siguen como quijotes, luchando ante gigantes y con poco o nada que hacer. Y el peligro, que lo hemos delegado en las urnas y si después de cuatro años no estamos satisfechos elegimos a otros y "san seacabó". ¡Triste!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Tamaraceite, lugarcito del mundo.


Todo lo que se haya alumbrado en mi pueblo como realidad, sea la que sea yo la amo porque me hago cargo de circunstancialidad  y de su inevitable devenir. Declaro que en ciertas indeseables circunstancias y hechos inapelables me congratulan con el que los padece y me congratulo al cien por cien “con mis hermanos” de todo el pueblo. “Soy capaz de ayudar a cargar cualquier cruz; ayudar, no he dicho llevar. Dicho esto, lo que viene no es mentira.
La afición y necesidad de pan, fue el freno, el gran freno de los humanistas honrados. “Lo mío” no teniendo importancia ninguna en lo colectivo, a pesar, es duro y dramático para mi. Todo ello lo he comprobado en el reformatorio esquematizado como cruz desde la tienda de Vicentito hasta el cafetín de Juanito Pérez. Los dos extremos restantes los conformaba la Iglesia (templo) de San Antonio y la impresionante y no menos grande casona azul (cielo) de don Paco Aguilar; que solo mirarla daba escalofríos “aquel mundo aparte” que se encargaba dar a entender “la mangrina” frotada a diario por las sirvientas en los ricos artesonados metálicos engarzados en la puerta de cuatro hojas, de las que llaman de medio punto rebajado, ensamblada en riga antigua de las riberas del Rhin, de una belleza rojiza única. En ese todo que era el reformatorio, en ese copo, estaba inmersa nuestra barbería; no contando las edificaciones, no crea usted que el solar excedía los tres mil metros cuadrados, aquel trozo de calle y plaza juntas. Muy bien, ese si que era un verdadero campo de concentración, un auténtico reformatorio porque formaba y formaba para volver a reformar y así sucesivamente. Fueron tantas las formaciones e informaciones en aquel sálvese quien pueda y primero yo y ande yo caliente ríase la gente, que me es imposible saber en cuanto me beneficiaron.
Era densísima la atmósfera en que nos movíamos desde el sábado a mediodía hasta el domingo por la noche con los bares hasta el llenazo, de Guelo, de Villegas, de Cristóbal; que no eran los únicos que alcanzaban “esas dignidades”. Lo era el cafetín de Horacio; la tienda de Juanito Pérez; y las tiendas de Mariquita Coello y Vicentito, que también echaban ron para afuera como quien lava y vino “abocado”, como si San Antonio Abad bendito les otorgara la promesa que seguramente le hicieron. Estoy en la opinión de si habría barco capaz de transportar las pipas de ron que solas estas dos tiendas despacharon cuando el ron venía en pipas; y estamos buscando otro barco, sin ilusión de ganar la apuesta, que sea capaz de transportar el que copa a copa, han despachado estas dos tiendas antes de que el ron empezara a venir embotellado.
Eso si, allí en aquel campamento, las luchas eran de aguantar la mirada y la sonrisa de uno, dos y hasta tres dientes de oro dentro de la boca de “los pequeños banqueros” en carne de comerciante. Los mercaderes se quedaban después de pagar a sus acreedores foráneos, con absolutamente todo el dinero de la localidad, procedente de la gran masa trabajadora; cuando se usaba tener a un hombre trabajando incluso los domingos hasta medio día (hasta las dos). Eso también, después de ir a misa de alba; mas que de alba era a las cinco de la madrugada.
Habían agricultores aristocráticos que depositaban pequeñas miserias en los bancos de Las Palmas; y fíjese el negocio que generaban que todos ellos al unísono delegaron en un tal Nono, que le llamaban el del molino, por ser ingente la cantidad de Nonos que a otras nonerias se dedicaban. Aún sin ordenador “este Nono principal” despejaba el trabajo propio en su parcela el molino; de la contabilidad del molino y al mismo tiempo el cobro de las cuatro letras de cambio y las gestiones que cliente con respecto a banco
aceptara sin recelo.
Exactamente por ese tiempo se dio un raro fenómeno de Arucas a Telde, consistía en un casa negocio asadero de chuletas en la  Santidad de Arucas al que iban cualquier día de la semana, los niños de papa cuando tenían dinero y coche. La cerveza era a payor y los rebenques de carne cochino nos los saltaba un galgo; iban a comer chuletas de cerdo a cá el Roío (roído en cristiano, porque la naturaleza no le devolvió la cuenta cuando negociaron las orejas). No puedo detenerme en todos los asuntos de todas estas cuestiones que están apareciendo porque se embrollará mucho. Mire usted; como ya Blondel tiene dicho; no hay nada que pueda quedarse por acabado, nada ni en lo que toca a los hechos ni a los principios ni a los deberes” y si eso es verdad (esperemos) no voy a seguir para adelante sabiendo que se me va a quedar esto a medias. Y encima ni lo leerán. Si llegaste aquí no creas que no adoro al pueblo cada día mas. Que nunca me vendí por dinero ¡estoy casi seguro que fue porque nunca nadie me lo dio! Estábamos todos a la venta nadie tenía dinero para comprar a nadie. Precisamente en esa circunstancia éramos libres de echarnos a correr medio desnudos y descalzos.

Antonio Domínguez.

martes, 25 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD



Todos los que hacemos Tamaraceite Actualidad les deseamos una FELIZ NAVIDAD. Que realmente éstas sean unas fiestas de unión y fraternidad entre todos, independientemente del credo, ideología o profesión.  Que el Niño Jesús nos traiga oportunidades para unirnos más y entre todos poder afrontar los cambios que está sufriendo nuestra sociedad y nuestro pueblo de Tamaraceite. 
La unión es nuestra única arma. El lema "divide y vencerás" no nos traerá más que abandono y olvido en el ostracismo más absoluto. De nosotros depende como dice Don Luis G. Correa en muchos de sus escritos. 
Muchas felicidades y a seguir luchando, desde el papel que nos ha tocado a cada uno desempeñar, por conseguir que nuestro pueblo de Tamaraceite, el de nuestros padres y abuelos y el de nuestros hijos, vuelva a "reverdecer" y nos sintamos realmente parte de él.

La corrupción

Por: Luis C. García Correa

La corrupción es un cáncer social de enorme poder destructivo, que puede aniquilar a una sociedad y a todo un país.
Una vez establecida, esta enfermedad no solo la padece una clase social determinada, como serían los cargos públicos o las autoridades. La corrupción se expande y echa raíces en la población, en el pueblo, quien -si no toma medidas y es pasivo- se convierte en un enfermo culpable de su existencia y de su desarrollo.
A veces se da la incongruencia de que algunos políticos -esto es, las personas que deben velar y defender los recursos y medios de la sociedad - se corrompen y corrompen el poder de su autoridad, medran, hacen y deshacen a su antojo, de acuerdo siempre a sus fines privados, y abusan de la libertad.
Un auténtico político es  la persona que dedica su tiempo y amor a trabajar por los demás en la administración de los bienes de la comunidad sin pedir nada cambio. Si esta persona se corrompe y la sociedad lo tolera, esa sociedad es cómplice, tiene gran parte de la culpa, está enferma.
Un pueblo honesto no admite, ni permite que haya administradores corruptos. Sería una contradicción en los términos. Sería ir contra la naturaleza.
El poder perverso provoca, en gran medida la parte, la corrupción de los pueblos.
No todos los miembros de este grupo perverso son iguales: hay ricos y poderosos, hay corruptos, hay pasotas y, sobre todo, hay individualistas.
El poder perverso impone a la sociedad sus normas de conducta para la obtención de sus intereses particulares: incrementar su poder y ganar dinero a costa de lo que sea.
Los perversos contribuyen, cada uno en su parcela, a fortalecer su poder.
Imponen sus normas a la sociedad pervertida, - y aún a los que no lo están -, para la obtención de sus fines corruptos. Estas normas son acatadas, con gran facilidad, y los pueblos las adoptan hasta el punto de considerarlas propias, dedicando su trabajo, sus ilusiones, su vida a la búsqueda y obtención de lo que las han convencido que es la felicidad. Los ejemplos son muchos: tener un coche, comprar ropa de moda, consumir comida basura, ver tele basura, ser un consumista sin otro fin que tener y no poseer.
¡Hay de aquel corrupto que no se arrepienta!
Quisiera que estuviera cerca la hora de la honestidad. No sé calcular el tiempo, espero que sea pronto. Llegará por necesidad, no se puede vivir de esta forma, sin libertad y sin felicidad.
La honesta mayoría impondrá sus normas de conducta eliminando al poder perverso. Y el mundo volverá a ser lo que tiene que ser: un lugar para vivir alegres, en nuestro medio natural, rodeado del bien, disfrutando de las bellezas del Planeta y de la feliz convivencia. Y todo colmado por el disfrute de la libertad, imprescindible para la plena felicidad.
Por favor, acerquemos ese día.
Le necesitamos ya, a usted, a su vecino, a su amigo. Algunos intentamos ser honestos y vivir de acuerdo a valores éticos o religiosos, pero es necesaria la mayoría.
Vivamos la honestidad como norma y no como excepción. La compensación será del ciento por uno: contribuir a la felicidad de los demás multiplica la propia felicidad. 

lunes, 24 de diciembre de 2012

Carta al Viento: Mensajes tiernos en una dura Navidad

Por: Jesús Vega Mesa
www.parroquiasdearinaga.com
Me van a permitir que hoy, a sólo unas horas de la Nochebuena, dé la palabra a los niños para que sean ellos los que transmitan todo lo ingenuo, bello, alegre y emotivo que trae la Navidad. Pablo, que ahora tiene ocho años, le escribió una carta a Dios en la que le daba gracias “por salvar de la operación que tuvo mi tío Juan Antonio”. Igual que la de Pablo he podido leer otros muchos mensajes que niños de 7 y 8 años de Gran Canaria han dirigido a su “querido Dios” o “amigo Jesús”. Por ejemplo Raúl, con su, al parecer larga experiencia amorosa de nueve años a punto de cumplir, se expresa así: “Hola Dios: Te escribo para decirte gracias por hacer que tenga esta familia porque las quiero como nunca he querido a nadie”. Otros, como Jonay, hacen una larga relación de primos y amigos con los que se pelean habitualmente para pedir a Jesús que le ayude a llevarse bien. Y María utiliza la lógica para contarle a Dios que, aunque está bien, “te agradezco por si me quieres dar algo, pero si no, déjame como estoy”. 

Son bastantes los niños, como Nerea o Aythami, que lo único que piden en sus cartas es que ayuden a sus padres a buscar un trabajo. O se preocupan de la salud de los demás. Como Carla que está “sufriendo algo” por la salud de su abuela y pide a Dios que le eche una manita. Yamila le cuenta a Jesús que va a tener una hermana y desea “que nazca bien y que mis abuelos se mueran tarde”. Y Andreas, preocupado también por sus abuelos, pide a Dios que cuide de ellos, “pero acuérdate que viven en Málaga”. 

Llama la atención en estas cartas que la mayoría de los niños muestran una gran preocupación por los problemas sociales. Y que están inquietos por la crisis, por el hambre, por la pobreza o por “los niños que se han quedado huérfanos” como cuenta Marta. Ainhoa quiere que la gente sea feliz y deje de preocuparse tanto. Y July afirma con rotundidad que está segura de que, si compartimos lo que tenemos, seremos más felices “porque lo dijo el otro día el cura en la misa”. 

Otros niños hacen preguntas directas a Dios. Yoel, por ejemplo, quiere que Jesús responda si de verdad había un buey y una mula cuando nació “aunque ahora me doy cuenta de que, como eras muy pequeño, no te dabas cuenta porque tampoco yo me acuerdo lo que había en el Materno cuando yo nací”. Kiara pregunta si él conoce por el nombre a todos los niños del mundo y a ella en particular. Y le da una pista por si hay otra con el mismo nombre: “Yo soy la que tiene un lunar en la ceja”. Yonay le pide que crezcan las plantas. Y Kati dice que ella tiene un poco de miedo por algunas cosas que ha escuchado, “pero que no cree que Dios le mande ya “la fin del mundo” porque sé que tú nos quieres mucho”. 

David y otros aprovechan para decirle a Jesús que lo quieren mucho, mandarle “besos volados” o manifestar que, aunque “algunos dicen que no has existido, yo creo que es mentira porque yo me he dado cuenta que estás ahí”. 

Hay más cartas igual de bellas y tiernas. Pero creo que la muestra es suficiente para que ustedes comprendan que con ellas deseo que sean tan felices como estos niños. Y que la Navidad nos siga ayudando a ser más alegres y menos egoístas. Y que, aunque los tiempos sean duros, no se pierda la ternura. ¡Feliz Nochebuena! ¡Feliz Navidad! 


domingo, 23 de diciembre de 2012

Tamaraceite se transformó en Belén por unas horas


Fotografías: Armando Hernández

Tamaraceite se transformó por unas horas en el pueblo donde nació Jesús hace poco más de dos mil años. Como por esas fechas, la gente corría deprisa porque algo ocurría en la Carretera General, entre la Iglesia y el Cruce de San Lorenzo.  En esta ocasión fueron muchas las luces que iluminaron la noche de este Belén canario que quiere hacerse un hueco en los actos navideños de nuestra ciudad, y que no debe perderse con el paso de los años.
Mucha gente trabajó durante meses a las órdenes de Guillermo Cabrera para producir un montaje que dejo la piel de gallina a más de uno. Muchas felicidades a Guillermo, a la Concejalía y al pueblo de Tamaraceite por volcarse en un acto que rememora un acontecimiento que marcó la historia y lo sigue haciendo después de tantos años.