sábado, 4 de mayo de 2013

Los lunes a las 11 de la mañana el cocinero Eleuterio Marrero en Radio Tamaraceite

 
Radio Tamaraceite les ofrece cada lunes, a las 11 de la mañana, un espacio dedicado a la cocina. El cocinero grancanario Eleuterio Marrero es el encargado de realizar este programa dedicado a la cocina canaria actual, la cocina nacional e internacional y consejos y trucos sobre la preparación, conservación y consumo de los alimentos y vida saludable.

 Esta semana el MENÚ será: 
                                        1ºPlato.Sopa de Verduras.
                                        2ºPlato.Tortilla de Verduras.
                                        Postre   Tarta de Yogourt de Fambruesa. -Plato del novato

Don Manuel Balbuena Pedraza





Por: Pepe Juan Mujica Villegas
El pasado 27 de abril se cumplió el centenario del nacimiento de D. Manuel Balbuena Pedraza, que fue maestro de la escuela unitaria de Tamaraceite sita en la carretera general durante los años comprendidos entre 1952 y 1963, para luego ser el primer director del entonces inaugurado colegio Adán del Castillo en los primeros cursos impartidos en este Centro. Durante su estancia en Tamaraceite fue un instructor sobresaliente de una gran parte de los niños que vivieron su infancia en esa época.
El señalado día 27 tuve el honor de participar como invitado en los actos que, con motivo de dicho centenario, se realizaron en torno a su recuerdo en Fontanales, lugar donde ejerció la docencia durante diecisiete años, tiempo que precedió a su paso por aquí, en nuestro pueblo, el no menos importante número casi equivalente a tres lustros. Para todas las personas de esa época y, de un modo muy especial, para quienes fuimos niños durante esa década y media, la influencia de este hombre resultó decisiva en la realidad de aquel presente y de cara a las expectativas futuras de cada uno.
Para él se ha pedido en más de una ocasión el reconocimiento por parte de nuestras autoridades, con el propósito de que quede en el recuerdo de quienes le conocimos, así como en la presencia de todas las generaciones venideras, de su figura, de su paso con profunda huella entre los vecinos de aquel Tamaraceite, más pueblo que ahora, más necesitado de medios que ahora y con unos perfiles de analfabetismo considerables que hoy han quedado extinguidos gracias, en mucho, también a su labor.
La figura del docente ha de ser siempre reconocida y tasada sobremanera, pero en el caso de este hombre que fue mi gran maestro y el de toda mi generación entre otras, merece una consideración especial que nuestro pueblo no ha sabido darle. En Fontanales, el colegio de Primaria lleva su nombre, y en su nombre se hacen repetidos actos de recuerdo y agradecimiento como éste al que tuve la satisfacción de ser invitado para colaborar en ese día tan señalado.
En dicho acto participaron por orden de intervención las siguientes personas: don Hipólito Suárez, alcalde de la villa de Moya, don José Miguel Pérez, vicepresidente del Gobierno de Canarias, don Maximino González y el firmante de este artículo, ambos en representación de Tamaraceite, don Rafael Sosa, profesor, y la inspectora general de la Consejería de Educación, doña Constanza Falcón Castellano. También intervinieron los hijos del homenajeado, don Luis Balbuena Castellano, ex-consejero de Cultura del Gobierno de Canarias, como moderador y don José Manuel Balbuena Castellano, quien leyó una cálida semblanza de su padre.
Tamaraceite sigue estando en deuda con Manuel Balbuena Pedraza, cosa que igual sucede con la inolvidable figura de Antonio Abad Arencibia Villegas.
Invito a nuestras autoridades a que nos animen a ser agradecidos.

viernes, 3 de mayo de 2013

Es peor cometer injusticias que padecerlas

Por: Luis C. García Correa y Gómez

¡Si hiciéramos lo que contestaron San Pedro y San Pablo al Sanedrín de Israel por estar predicando, que al haberles prohibido que lo hicieran dijeron: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”! Estaban convencidos de que “no hay peligro para quienes temen a Dios sino para quienes no le temen, y de que es peor cometer injusticia que padecerla”. Si hiciéramos lo mismo, el mundo sería lo que debería ser: un paraíso.
Hoy y siempre se nos exigirá fortaleza en medio de algunos ambientes de indiferencia religiosa y social. De falta de participación en defensa de los valores humanos. Se necesitan ciudadanos con clara conciencia del deber de ser buenos ciudadanos. El primer deber: no aceptar normas contrarias a la ley natural.
Los Estados no son jurídicamente omnipotentes; no son la fuente del bien y del mal. Sí deberían ser los promotores del bien particular y social, y ser los servidores de la comunidad. Tenemos que ser críticos en las instituciones políticas y sociales. Colaborando a que desaparezcan las injusticias. Seamos auténticos protectores de los bienes fundamentales de la persona. Protegiendo al derecho a la vida, al matrimonio y a la familia, permitiendo que los padres puedan educar a sus hijos, la libertad de enseñanza y de expresión, la igualdad en las oportunidades en el trabajo, la seguridad ciudadana, la libertad religiosa, etc. etc. Apoyando todo aquello que afecta al bien común.
La pasividad de pasotas e individualistas ante estos asuntos es una realidad tremendamente preocupante, por la falta de lucha en defensa del bien común. Por los pecados de omisión. Los católicos tenemos la obligación de santificar esas realidades. 
Hay quien quiere construir un orden temporal sólido y fecundo sin Dios. No se trata de construir y convertir el mundo en una sacristía, ni la familia en conventos, ni la economía en beneficencia …Se trata de ser consecuente. De tener una estricta moralidad, o lo que es lo mismo: buen sentido. Ante el mal nadie puede pensar que no puede hacer nada.
Lo poco o mucho que podamos hacer hay que hacerlo. Todos podemos y debemos vivir y actuar con responsabilidad, tanto en la vida privada como pública.  Y evitar o tratar de evitar las injusticias, en la vida personal, social y familiar. Tanto en el orden económico y material como en las demás acciones sujetas al orden moral.
Tratemos de hacer este mundo sin injusticias. Depende de todos, de usted, de mí y del vecino. Tratemos de actuar con sentido sobrenatural y sentido común, convirtiendo el mundo en un lugar habitable, más humano, que sea un medio de santificarnos. 
Todos, sin excepción, podemos y debemos aportar nuestro grano para hacer la montaña de la felicidad y de la libertad, eliminando las injusticias. Sólo faltamos usted, yo y el vecino, y tendremos el mundo que merecemos. “Quien es fiel en lo poco, lo es también en lo mucho”.

jueves, 2 de mayo de 2013

Exposición de maquetas en la Casa de la Cultura




   NOTA INFORMATIVA

         Mañana viernes 3 de mayo de 2013, a las 19:00 hr.,  en la sala de exposiciones de La Casa de la Cultura de Tamaraceite , en la calle Carretera General de Tamaraceite, nº 111, de Tamaraceite, tendrá lugar la apertura de la  Exposición de maquetas ”Desde mi pueblo”, a cargo de D. Francisco Santana Alonso, vecino del pueblo de Tenoya

         La duración de la exposición será del 3 al 17 de mayo de 2013, y el horario de visita: de 16.30 a  20:00 hr. (de lunes a viernes- Días laborables)

El amor

Por: Antonio Domínguez

El amor, no es conocimiento y menos pensamiento del conocimiento. Al estar inmerso en la mecánica cerebral, ¿a quién se lo endosamos? Yo creo que engorda al pensamiento genuino prevaleciendo en él, porque, parafraseando a Arturo (Schopenhauer) preciso es que admitamos que el amor en la especie, orientado a la estatificación y prolongación de la vida humana, no se trata solo de la adaptación física (acople cópula) sino que además de la voluntad del individuo excitada por las concordancias, tiene valor decisivo la principal y especialísima vocación de la mujer y su inteligencia concluyente en el asunto de, con quien se multiplica (así lo ve Arturo). La correlación especial de la inteligencia de la mujer con la especie, tienen entre sí una coherente reciprocidad especial con la vida. Aún siendo tan inconmensurable el cerebro primigenio, base, de la mujer (si Él lo dijo yo no lo dudo), lo ve Arturo como un misterio, yo digo que no es tal, porque se lleva a cabo el acto más intelectual de naturaleza y voluntad. En cuanto a la inteligencia (mayormente de la especie), aportada por la mujer; ¡es! el pensamiento genuino; en este caso el cuerpo obra conforme a su tendencia marcada de antemano por ese soberano oculto; el que es y no es; el que obedece sin comprender el río de engendros (genes) que delata. Y en cuanto a la voluntad debemos sospechar que es del pensamiento genuino (que como hemos estudiado tiene su voluntad especial), ya, ahora, de ambos padres. Puesto que el amor no esta poseído de la popular voluntad del conocimiento es por lo que establecemos que hay diferentes tipos de voluntades, (si hemos de darle voluntad al amor) posiblemente en distintos repliegues del cerebro. Es posible que también puedan vivir juntas, que como voluntades son idénticas pero, en lo que aportan son muy distintas, nada tiene que ver la voluntad fina, bien construida del pensamiento genuino, que es indeterminada, con la ramplona y determinada voluntad del pensamiento del conocimiento y la razón. La ciencia va tirando con términos burdos, absolutos, metiendo todo en un mismo saco como la propia voluntad; hasta que llegue uno o una, que haga diferentes acotaciones totalmente imprescindibles (aunque debería haber sido ¡ya!, está lejano. 

Este es un planteamiento esquemático para hacer chiquitito este divertimento; necesariamente se dan por sabidas muchas casas. Es por lo que no importa que no lo entienda; el entenderlo, no le bajará de peso, ni corre peligro de perder ningún título de los que pudiera tener. Sí importa lo que se piensa, y hasta se dice con las orejas muy calientes, en las que nos arden los ininteligibles pretenciosos. Perjudica mucho dar nombre de basura en general (por mucha razón que se tenga) a lo que se lee, ya entonces, nada nos servirá. Para el estercolero irá todo y quedaremos solo en el desierto de nuestras limitadas redes neuronales; tendremos la sin par desgracia de ningunear lo escuchado; porque lo dijo un albañil o barbero. ¡Qué caos de torpeza por elevada simpleza! Que por elevada, es más simple cuanto que se agranda la simpleza. Callo ya. ¡Cuanto me queda que decir! De mofas, befas, escarnios, pitorreos, coñas… 

Aquí quedaron señas de lo que es el amor, y de lo que es el desamor también.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Las necesidades del alma

Por: Pedro Domínguez Herrera
No cabe duda que somos una dualidad, nuestros actos son consecuencias distorsionadas , enmascaradas o disimuladas por nuestra intimidad; que cuando son para beneficio, encubrimiento o falsedad, son maldad, y cuando son por humildad, vergüenza o caridad, se les llama recato. Los actos totalmente puros en esencia son los que son abordados desde la espiritualidad, que es un sentimiento intangible, incluso para el que lo vivencia. Siempre que se tratan estos temas tan trillados, en los que el raciocinio busca alimento en los dogmas religiosos, ya nos encontramos y caemos en los dominios de la palabra fe; la mas importante del léxico, de lo porvenir, por lo que representa, y porque que dimana de la liberación, la grandeza del ser humano, la humildad… Es lo único que puede ayudarnos en esta vida tan desconcertante cuando tratamos de buscar respuestas Hay poquísimas personas que puedan tener complacencias espirituales, que se dejen transportar por sentimientos de plenitud existencial. Los credos se enturbian con las filosofías , las filosofías con los credos también. ¡Porque no decirlo!, y son las pretensiones de la ciencia tratar de explicar lo que no se rige por ciencias exactas o axiomas. La fe es lo máximo a que se puede llegar en lo espiritual. Somos nuestra creencia y en lo que tengamos nuestra fe que puede estar encubierta. Las verdades mas transcendentes se nos han trasmitido desde parábolas o con unos enunciados tan sencillos que parecen para niños. Esto que frívolamente se puede tomar como santurronería, es para hacer hincapié, en que los mensajes que a veces se nos antojan contradictorios, es porque no se pueden tomar literalmente, causa efecto, porque son asuntos espirituales, que moran en los amplios dominios de la fe. Me atrevería a decir que es lo que mas nos diferencia del mas sibilino o sabio animal. A la pregunta cuales son las necesidades de mi alma; la respuesta que hago es: ¿Siempre existió la posibilidad que yo existiera desde que se inicio la materia?. ¿Explosión, creación, casualidad? Como decía, mi existencia manifiesta, declara que la posibilidad se dio indefectiblemente. Existió la posibilidad de que existiera, luego existo y mas posibilidad tendré de trascender a la eternidad por ¡ya! ser una presencia en el tiempo: el espíritu “la inmortalidad” de una parte insustancial de nuestro yo. El texto iba por las necesidades del alma, dejándome llevar de mis devaneos en busca de mis “ moradas “ Es por lo que creo que he estado toda una vida equivocado, buscando el ego la felicidad en y por los demás, sin complacer las necesidades de mi alma, que son aceptarme a mi mismo; mirando hacia el horizonte con una lagrima en el ojo, por los errores cometidos y por los que quedan que cometer, que esperemos que sean muchos como, ¡este mismo!…

PD. A nuestro párroco D. Cristóbal, amigo y buen pastor.

martes, 30 de abril de 2013

La compañía Hybri2 representa el viernes 'Rojo' en el Centro Cívico de Tamaraceite


La compañía Hybri2 representará el viernes, 3 de mayo, a las 20.00 horas, la obra 'Rojo' en el Centro Cívico de Tamaraceite, en la Calle Juan Medina Nebot..


Esta obra se enmarca en el programa Distrito Cultura, organizado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y que inicia su tercer mes de programación teatral con la obra 'Rojo' que es una versión libre de 'Los peces rojos' de Jean Anouilh.



'Rojo' estará dirigida por Leonardo Reyes y bajo su orden, actuarán los actores Francisco Vega, Mónica Sánchez, Mario Sánchez, Pedro Olivares, Carolina Rodríguez, Nayra Rivero, que protagonizan esta pieza de teatro social que el autor francés utiliza, según su adaptador y director, "para reflexionar sobre el ser humano, sus razones políticas y, sobre todo, su egoísmo", según informó el Ayuntamiento en nota de prensa. 



Distrito Cultura cuenta para esta programación teatral con la colaboración del Circuito Insular de Artes Escénicas, escuela de espectadores con la que acerca así la comedia, la música lírica, el teatro infantil y los títeres a un público menos familiarizado con las artes escénicas para crear nuevos espectadores. 


El precio de la entrada es de 3€ y será para sufragar el Plan Lector y el mural sobre Jesús Arencibia que se realizará en el IES Cairasco de Figueroa.

Fuente: Concejalía del Distrito Tamaraceite San Lorenzo Tenoya

Fotografías: Tino Torón.

El pasado viernes se celebró con motivo del Día del Libro una tertulia como las de antes, organizada por la Casa de la Cultura de Tamaraceite. Varios personajes de nuestro distrito que han editado libros este año se reunieron para departir y tertuliar. Una costumbre que se ha ido perdiendo y que los allí presentes quieren recuperar. Les dejamos con algunas imágenes del acto.

El Amor y sus obras

Por: Luis C. García Correa y Gómez

El amor es la vivencia cumbre del ser humano.
Dios es Amor. Amor que se difunde y prodiga infinitamente.
La crucifixión fue el gran acto de Amor de Dios por los hombres. Y la Resurrección la demostración de la Divinidad de Jesucristo, el fundamento de la religión cristiana.
Nuestra obligación, como creyentes, es corresponder a ese Amor. Amor con amor se paga. Y lo hacemos cumpliendo sus Mandamientos.
Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, por eso el corazón del hombre está hecho para amar.
Cuánto más amamos y nos aman, más felices somos.
No podemos vivir sin amor. Sería una vida estéril y vacía de contenido.
La santidad no consiste principalmente en luchar contra el pecado, sino en amar a Jesucristo.
El amor es el grado sumo de la amistad. Y lo demostramos con nuestros actos a lo largo de la vida: en la familia, con los amigos, con la comunidad.
La fidelidad y la lealtad, que deben ser nuestra norma de conducta, son expresiones del amor.
¿Hago, en este momento, lo que debo hacer?
¿Intento buscar la perfección en mi vida y en mi trabajo? ¿Lo hago participando?
El amor debe existir y permanecer, luchar por ello, aún en la mayor aridez.
El amor verdadero, sea sensible o no, empapa todos los aspectos de nuestra existencia. Unidad de vida. Y lo hacemos cumpliendo con nuestro deber.
El trabajo, la familia, la amistad, los afanes diarios, la búsqueda del bien común, para ser felices..., tienen que ser consecuencia del amor.
Santificarnos con las realidades terrenas. Hacerlo todo por y con amor.
Amar sin condiciones, sin esperar nada a cambio, perfecciona las relaciones humanas hasta tal punto que las santifica y las llena de la plena felicidad, porque vivimos la plena libertad.
Amemos y seremos felices y libres. Las obras del amor forman una montaña cuya cumbre es la libertad plena y feliz.

lunes, 29 de abril de 2013

Exposición diocesana "Creo..."


Con gran asistencia de público tuvo lugar el pasado 12 de abril, la inauguración diocesana "Creo.." en la Casa de la Iglesia en Vegueta, en la Calle Doctor Chil, donde se hace un recorrido a través de la historia y del arte de la fe y el credo de los católicos. En esta exposición hay algunas obras de nuestro paisano Jesús Arencibia y les aseguro que vale la pena visitarla.
HORARIO DE LA EXPOSICIÓN- De lunes a sábado: 
de 09:30 a 19:00 h
- Domingos:
de 09:30 a 14:00 h  
Entrada libre.
Más información sobre la exposición:
928 333 120
928 314 989

En recuerdo de Don Manuel Balbuena Pedraza

Por: José Juan Mujica Villegas

Después de más de sesenta años andados, son muchas las vivencias, los recuerdos que quedan en la mente. Como a todos, en mí persiste un sin fin de instantes puntuales de mi vida que no se han borrado nunca después de que sucediesen. Aunque lógicamente queden muchas cosas por todo el camino, es en la infancia donde más lejanas y borrosas quedan las huellas de la memoria. Hay claves propias de esa etapa de la vida que perduran marcadas para siempre. Una de estas claves viene a ser, sin duda, la figura del maestro. Hoy nos encontramos aquí para evocar precisamente la semblanza de una de esas personas que nos acompaña en una etapa que marca siempre el tránsito por una vida entera. Esa es la ardua tarea del educador para con sus alumnos, en la que se forjan las bases del conocimiento, de la convivencia, del respeto…
   Con esta premisa, seguro que generalizada en el pensamiento de todos, nos hemos reunido aquí para conmemorar el centenario de uno de esos maestros, pero con una singularidad que la hace para los asistentes a este acto, como para tantas personas que conocieron a don Manuel, bien diferente a un evento convencional.
Don Manuel Balbuena
   Corramos un poquito para atrás en el tiempo y situémonos en la segunda mitad de los años cincuenta del siglo pasado. Con seis o siete años empecé en la escuela de don Manuel (mis padres decidieron mandarme a ella porque mi corto paso por la escuela particular no parecía prometedor. De hecho, una educadora les había advertido al respecto, refiriéndose a mí, que “el niño no tenía ciencia”. Luego se me ocurriría pensar, como seguro que lo hicieron mis padres al oírlo, que aquella frase quería decir que el niño era tonto.) Ya en mi niueva escuela, recuerdo algo que me impactó de aquel primer día de clase con don Manuel: descubrí que había aprendido a sumar en menos de una hora cuando hasta entonces tal cosa parecía tarea imposible para mis neuronas. Ese fue mi debut con don Manuel y ese fue el estreno de don Manuel conmigo. Transcurrido el tiempo me daría cuenta de varias cosas importantes de aquel hombre. Una, su extraordinaria dedicación, su encendido amor a la enseñanza resumidos en un afán por conseguir poner los cimientos del hombre en cada uno de los chiquillos que pasamos por sus manos. Otra, una singular devoción hacia aquellos pequeños seres humanos que, en época tan difícil, de tanta pobreza e incultura, necesitaban una mano amable y experta que timoneara sus espíritus, en muchísimos casos un afectivo sustituto de una limitada paternidad en tantos hogares de aquellos tiempos. Otra, su generosidad. Fruto de ella y de la transmisión de su sabiduría nos beneficiamos de aquellas horas de estudio y ejercicios añadidas al horario lectivo (me refiero a unas horas de enseñanza y esfuerzo adicionales, la escuela paga; unas tres o cuatro pesetas al mes para afianzar nuestra personalidad y nuestro conocimiento. Muchos, lo sé y no porque saliese de los labios del maestro, fueron los que, al sus padres no poder costearles económicamente esa ventaja, disfrutaron gratis del mismo tratamiento. Él tenía una familia numerosa a la que sacar adelante con los parcos emolumentos asignados a un maestro en esa época, pero su alma generosa le asesoraba diciéndole que su alumnado también tenía una gran dependencia de él, en el más noble sentido dado a la frase. De allí, de aquella escuela de Tamaraceite, como estoy seguro que igual sucedió con su paso por Fontanales, iniciaron su camino chiquillos que luego fueron y son hoy médicos, farmacéuticos, ingenieros, periodistas, maestros, poetas, pensadores… y otros muchos que, sin llegar a esas metas, han tenido en sus manos las herramientas imprescindibles para defenderse dignamente en la vida, reconociendo aquel punto de inicio vinculado a la extraordinaria persona que hoy recordamos.
   En Navidad, el día anterior a las vacaciones de esas fechas, la escuela se llenaba de regalos al maestro (cartones de huevos, gallinas, queso, dulces, frutas…) todos los padres agradecían a don Manuel la extraordinaria labor que venía haciendo con sus hijos. A mí, cada año, me correspondía el honor de acompañarle en un taxi, bien repleto de obsequios, desde Tamaraceite hasta su casa en Alcaravaneras, haciendo casi las labores de ordenanza, cosa que me alegraba y complacía. No sé por qué siempre don Manuel me concedió, aparte de otros, ese singular regalo, ser el elegido, entre tantos, para acompañarlo cada año en ese día señalado. Recuerdo que más de una vez, su hijo Luis, algo mayor que yo, me acompañaba a la parada y permanecía a mi lado hasta que cogiese la guagua para regresar a casa. Mientras transcurría el tiempo hasta que llegase aquel ómnibus de color verde, yo degustaba un riquísimo cucurucho de helado que Luis tenía  la deferencia de comprarme. 
   No puedo glosar en tiempo reducido las excelencias y las bondades de aquel sencillo maestro que pasó de forma llamativa por las vidas de tantas hornadas de chiquillos; sólo, para concluir, necesito expresar mi agradecimiento, mi cariñoso recuerdo y mi admiración por una persona que estuvo con nosotros y nunca pasó desapercibida.
   Don Manuel Balbuena Pedraza, en el lugar privilegiado en que esté desde su partida, habrá podido observar muchas veces que una parte suya  se quedó con nosotros para siempre.
Gracias.

domingo, 28 de abril de 2013

Cartas al Viento: Por ejemplo Don Mario

Por: Jesús Vega Mesa

Gracias  al whatsapp y a los correos electrónicos, desde hace unos años todos utilizamos, bien o mal, los teclados. Me refiero a los de letras y números, los de ordenadores o móviles, no los de notas musicales; esos otros los dejamos para Paco Guedes o Yeray Socorro, por ejemplo
Por el sureste de Gran Canaria hay personas que, cuando escriben con bolígrafo, delatan a su profesor. Hace unos días, en un comercio de Vecindario, la chica que había ido a encargar una determinada ropa, anotó en una libreta su pedido. Y el dependiente,  al ver la letra, se dirigió a le chica y le dijo totalmente convencido:
-Tú estudiaste en la escuela de La Goleta. Esa letra es inconfundible.  
Y es que en La Goleta había un profesor que no miraba el reloj. Todas sus horas  estaban al servicio de  la escuela y de los niños. Había una especial atención  a  la caligrafía y a escribir con corrección  y a leer y profundizar en la cultura. Era aquel un maestro enamorado de su trabajo. Cuando llegó el momento de jubilarse, siguió dando clases. Él sabía que eran horas regaladas, que no le suponían ningún beneficio económico. Pero eso poco le importaba. Su vida era la escuela. En ella disfrutaba. Y sólo cuando le dijeron que tenía que abandonar el colegio se marchó, entristecido,  a su casa. 
Yo estuve alguna vez en la vieja escuela de La Goleta en Agüimes. Aquello era más bien un taller. Un lugar donde se aprendía a vivir y a respetar y a escuchar y a compartir. La letra de cada alumno se iba modelando con los días. Pero no sólo la caligrafía. Los alumnos de La Goleta aprendían a escribir y leer la vida. Cuidaban una pequeña huerta y unos animales. Comentaban las noticias de la prensa y escribían cartas a novelistas, premios Nobel  o políticos. Aprendían idiomas y también rezaban.   Los niños de la escuela de La Goleta se reconocían no sólo por el tipo letra cuidada y clara. También, y sobre todo, por su educación y por su respeto a los demás.
Yo estoy seguro de que hay otros maestros y otras escuelas  con esta forma de transmitir enseñanza. Y para  todos ellos va mi reconocimiento.   Hoy existen más medios técnicos y económicos. Hace cuarenta años, el colegio público de La Goleta era único.  Allí acudían niños de todos los pueblos del sur porque sus padres estaban convencidos de que en él se daba la mejor educación que entonces era posible.
Ayer, muy cerca de la playa de Arinaga, donde vive, me encontré con un hombre al que los años no han podido robarle ni la sonrisa ni la sabiduría ni la sensatez. Recordé sus  trabajados artículos en prensa y sus obituarios  dedicados a personas queridas de estos pueblos del sur. Hablamos de su casa-museo en la calle de su mismo nombre en Ingenio. Y de su participación activa en los acontecimientos deportivos, culturales y religiosos de la zona. Y por, supuesto, de su escuela del alma en La Goleta y de los alumnos que  quedaron marcados por una caligrafía inconfundible y una educación envidiable.
Cuando hay  tantos hechos y tantas personas que con toda razón nos transmiten preocupación y que nos hacen llorar, conviene no olvidar a los buenos. Quiero reconocer y agradecer el trabajo  de los muchos hombres y mujeres que, con su trabajo y su ejemplo,  han colaborado a que haya personas buenas y preparadas en nuestras Islas. A los curas que han marcado en positivo la comunidad cristiana en la que han trabajado. A los políticos que se han dejado la vida con un trabajo generoso por su pueblo. A los profesores que han transmitido los valores de nuestro pueblo a los más pequeños. Por ejemplo, D. Mario Vega Artiles, el viejo y sabio profesor de La Goleta. Gracias, D. Mario.