sábado, 28 de febrero de 2015

Este domingo Tenderete desde San Lorenzo

Este domingo, 'Tenderete' desde San Lorenzo,  con la AF 'Roque Nublo' y la parranda 'La tajea', a las 18.30 horas en La 1. Presentado por Raúl Arencibia.

Juro que voy a vivir

Por Jan Calderín Líria
Presidente de la AV Aytamy
Tamaraceite
Ya con 63 años habiendo vivido muchas experiencias de todo tipo,haber estado en mil batallas mas perdidas que ganadas,pero con la satisfacccion del deber cumplido,o por lo menos sentirte realizado,la vida cambia,cambian tus costumbres,tu actitud,tu forma de ver las cosas,tu estrategia es verlas venir ya experiencia te enseña a seleccionar tus retos,y notar lo que vale la pena o no,eso es tomarse la vida con filosia y solo te llega a cierta edad.
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de caramelos: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada. Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades….. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. No me arrimo a maniobreros y ventajistas. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros. Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos….. Mi tiempo es escaso como para discutir cargos. Quiero vivir, mi alma tiene prisa.... Sin muchas cosas en la mochila... Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír, de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa, antes de hora. Que no huya, de sus responsabilidades. Que defienda, la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…. Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma. Sí…. tengo prisa… por vivir con la intensidad, que sólo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de las cosas que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he vivido. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos,disfrutar de mis nietos de la compañia de los amigos,de la familia,yo ya no compito con nadie ni por nada,quiero tener tiempo para ayudar en la sociedad,ser solidario,pero con tiempo y paciencia y solo hacer lo que me gusta y con mi conciencia limpia,quiero tener tiempo para mi ocio,la lectura,la musica,escribir y sobre todo amar a mis semejantes,el tiempo que me queda quiero amar y vivir,Tengo todo el tiempo de mi vida y sin ninguna prisa.Tiempo es lo que me sobra.

viernes, 27 de febrero de 2015

¿Cómo se puede ser feliz y libre?

Por Luis C. García Correa y Gómez
Sólo existe un medio para ser feliz y libre: ser honesto y participativo.
O lo que es lo mismo: amar al prójimo como a nosotros mismos, sin pedir nada a cambio.
Que su problema sea mi problema, y que el mío sea el suyo. Pero de verdad.
La honestidad es la vivencia de los valores éticos, morales o religiosos: haber sido educado en esos principios y ponerlos en práctica.
“La honestidad es la vivencia de los valores por la educación”.
La participación es el derecho y el deber de considerar su problema como mío e intentar solucionarlo.
La felicidad y la libertad son la consecuencia de su participación, así como de mi participación en compartir la honestidad.
Cuando falta la honesta participación de todos, o de la mayoría de los implicados, los problemas se vuelven angustiosos.
En la medida que soy honesto y participativo, en esa misma medida lo será la comunidad, la sociedad en la que vivo.
Para que exista la honestidad y la participación se necesita la mayoría que induce, convence... hasta impone su honesto comportamiento participativo.
La felicidad y la libertad van en paralelo.
Para la felicidad es fundamental la libertad, y la libertad es fundamental para la felicidad. Tanto monta, monta tanto.
Si esto lo sabemos ¿por qué en esta crisis económica -que es consecuencia de la falta de valores- hay cierta felicidad y cierta libertad?
¿Qué habrá cuando la sociedad sea mayormente honesta participativa?
¿Cómo se puede ser feliz y libre?
Reitero: En la medida que soy honesto y participativo, en esa misma medida soy feliz y libre. Y cuando ese comportamiento participativo y honesto sea ejercido por la mayoría del pueblo, sólo habrá situaciones problemáticas, que se solucionarán fácilmente. Y habrá la felicidad y la liberad para la que hemos nacido.
Se es feliz y libre cuando haya una mayoría honesta y participativa, que induzca e introduzca su honesto comportamiento.
Estoy al servicio de todos, sin excepción, y no solo por obligación, también por devoción. Gracias y un fortísimo abrazo de amigo a amigo.
Gracias por ayudarnos, comunicarnos y participar.
La unión hace la fuerza.
“La honesta participación es la solución”, y a todos los problemas, como para ser feliz y libre.

jueves, 26 de febrero de 2015

La Montaña de San Gregorio empieza a latir.

Por Esteban G. Santana Cabrera
El Cabildo Insular de Gran Canaria proyecta un "pulmón verde" en Tamaraceite en una de las laderas de la Montaña de San Gregorio con un proyecto de reforestación de 25 hectáreas. Este espacio que la corporación insular trata de "resucitar", se alza majestuoso enfrente del casco histórico de Tamaraceite, ha sido muy importante para los habitantes de todas las épocas, ya que aparte de ser un lugar de asentamiento aborigen, fue una dehesa en donde pastaba el ganado en tiempos no muy remotos,  ha sido lugar de paso hacia el norte de la isla y un punto de encuentro y de excursión para muchos de los que ya peinamos canas. 
Los Altos de San Gregorio tienen una altitud de 441 metros, una pendiente en torno al 40% y limita al S con el barranco de San Lorenzo, al E con el conjunto de embalses que forman las Charcas de San Lorenzo, al N con el barranco de Jacomar y un afluente del barranco de Tamaraceite y al W con el barranco de La Morena.
Muchos son los geólogos y geógrafos que la citan en sus estudios. Según Boucart (1933) los materiales de Los Altos de San Gregorio se pueden datar como basaltos procedentes del Mio-Plioceno. Para Vicente Araña y Carracedo tienen una base visible de fonolitas y sobre ellas discurren coladas Pre y Roque Nublo. Fuster coloca, en la zona inferior, materiales del Ciclo I Antiguo (13,9 y 8,7 mill. de años).
La composición de sus materiales dan lugar a una geomorfología propia de relieves fonolíticos, estructuras diaclasadas en las paredes, unida a una forma piramidal del conjunto debido a la gran viscosidad de sus coladas, que forman potentes apilamientos de materiales que sobrepasan los 450 m.
Al actuar los procesos erosivos sobre estos grandes apilamientos de coladas, originaron unas formas características que definen la unidad. A esto le podemos unir una pequeña red de barranqueras que sólo se activan en determinadas épocas de grandes lluvias, lo cual provoca caída de bloques y pequeños conos de derrubio. El tono gris y violáceo de los Altos de San Gregorio nos manifiesta la importancia de los procesos de meteorización que se dan sobre estas coladas.
Los procesos erosivos y de deterioros paisajísticos que más le han afectado han sido la autocostrucción descontrolada, y el sobrepastoreo al que ha estado sometido, existiendo un cortijo llamado de San Gregorio (J. Vicente Rivero Quintana) quedando la zona casi esquilmada de toda vegetación potencial (cardones, tabaibas, palmeras y acebiños), estando compuesta en la actualidad por pastizales (gramineas y hierbas), cardones, tabaibas, acebiños y verodes.
La población aborigen se asentó en la Montaña de San Gregorio cuyo yacimiento se encuentra en un antiguo camino que llevaba hacia Teror. En uno de sus márgenes se levantaba una ermita del S.XVI de la que sólo quedan restos de sus muros ya derruidos.
Con todo esto lo que quiero decir, y con ello finalizo, es que estoy totalmente de acuerdo con la propuesta de que la Montaña de San Gregorio pueda ser un "pulmón verde" de la ciudad, pero entiendo que este proyecto tendría que formar parte de un conjunto en el que se incluya el Barranco de Tamaraceite, las Charcas de San Lorenzo, el Camino Viejo, que ya el Ayuntamiento está recuperando, los alrededores de La Mayordomía. Entonces sí que tendríamos, no solo un "pulmón verde" en la ciudad, sino una verdadera Aula de la Naturaleza que podría ser una oportunidad no solo para sacar las aulas a la naturaleza sino para acercarnos más a nuestra madre naturaleza, esa que tenemos tan abandonada y maltratada.

miércoles, 25 de febrero de 2015

DISA traslada la gasolinera de Albareda a Tamaraceite tras 50 años de servicio

LPDLP. La empresa Syocsa-Inarsa inició en la mañana de ayer la demolición del complejo que albergaba una cafetería y una estación de servicio de la empresa DISA, situado junto al hotel AC, en la calle Albareda, 4. La gasolinera, anteriormente denominada DISA Escorial, ha estado en uso desde 1964. La extensión donde se encontraba el complejo quedará ahora como espacio de uso libre. De este modo, el hotel AC, un emblemático e histórico edificio de la ciudad, contará con una zona libre adyacente que realzará su figura.
Antes conocido como hotel Don Juan, fue diseñado en la década de los años 70 del siglo pasado por el arquitecto Pedro Massieu Verdugo. Su concepción fue construirlo simulando una palmera y, con sus 84 metros de altura distribuidos en 26 plantas, es uno de los rascacielos más altos de Las Palmas de Gran Canaria.
La empresa DISA ya realizó el traslado de la estación de servicio tras construir otra en la rotonda de Tamaraceite de acceso al barrio de Lomo Los Frailes, en sustitución de la ahora demolida, después de la permuta del solar por parte del Ayuntamiento capitalino. Hace unos años se puso también en marcha el surtidor de las Ramblas de Jinámar, cuyos terrenos fueron igualmente cedidos por el Consistorio como compensación por el cierre de la gasolinera que se encontraba en la trasera del teatro Pérez Galdós.
A principios de mes, la propia DISA echó el cierre a otra de sus estaciones de servicio: en concreto, la histórica gasolinera de la calle Tomás Morales, 20. Este surtidor, diseñado por el arquitecto Fermín Suárez Valido, despachó combustible durante más de cinco décadas y, aunque en un principio perteneció a Cepsa, luego fue adquirida por DISA a principios de este siglo. El edificio, de dos plantas -si bien, originalmente, solo poseía un nivel y en años posteriores se le añadió un segundo piso-, continuará sirviendo como sede de Siyocsa-Niarsa. El edificio está catalogado, lo que impide su derribo; la alta protección del inmueble ha impedido incluso la sustitución de los hierros que enmarcan las ventanas que dan a la fachada.
Suárez Valido proyectó también el edificio José Antonio, frente a la playa de las Alcaravaneras, conocido vulgarmente como la Casa del Coño debido a la impresión que causa su altura y envergadura.
Fue concretamente el día 2 de febrero cuando comenzó el desmantelamiento de la gasolinera de Tomás Morales, que fue proyectada por Suárez Valido en 1947 y construida entre 1957 y 1961. La estación formaba parte del paisaje de esta zona de la capital, junto al edificio de oficinas que la presidía. Su cierre provocó un pequeño revuelo en las redes sociales por parte de personas que lamentan su desaparición.

martes, 24 de febrero de 2015

Otro lunes de colas interminables

                                                      Foto de archivo
Empezó la semana y coger el coche para ir al trabajo se hizo tarea difícil. Las colas originadas en La Ballena, Siete Palmas y Universidad, ayer colapsaban a las 8 de la mañana los tres carriles en dirección Las Palmas, desde antes de la desviación a San Lorenzo. Si a éso le sumamos la lluvia y  los colapsos en las salidas de Tamaraceite, por Lomo los Frailes y sobre todo la vía que viene de Teror y que desemboca en la rotonda de la Cruz del Ovejero, el panorama no era el más agradable para salir de casa. Alguna solución habrá que buscar.

lunes, 23 de febrero de 2015

La dignidad

Por Luis C. García Correa y Gómez
La dignidad es un atributo inherente al ser humano.
Reconocer esa dignidad, comportarse en coherencia con ella, son consecuencias de la educación, de la honestidad y de la libertad.
No hay belleza sin dignidad. No hay amor sin dignidad. No hay felicidad sin dignidad. No hay libertad sin dignidad.
Actuar con dignidad enorgullece la vida, enaltece la existencia y hace que el horizonte esté lleno de felicidad.
La dignidad se pone en práctica por la educación familiar, y se mantiene y se vive por el comportamiento y la continuidad.
La dignidad es la condición natural de todo ser humano. Es irrenunciable. Permite que, por la honesta participación, se tenga la plena felicidad y la plena libertad.
La búsqueda de una sociedad justa tiene que estar basada en la dignidad de la persona humana.
Cualquier desarrollo económico, moral, religioso… debe de estar basado en la ineludible y necesaria dignidad humana.
La máxima dignidad de todos los Seres Humanos es la de ser Hijos de Padre Dios, hermanos de Nuestro Señor Jesucristo, e hijos de la Santísima Virgen. Herederos de cielo eterno en la contemplación de la Santísima Trinidad.
Se sea creyente o no: La dignidad es creer y tener valores eternos, y vivir y morir comprometidos con ellos.

domingo, 22 de febrero de 2015

Vivencias de un tenoyero - La Ganadería (Capítulo segundo)‏

Por Tino Torón
Siempre en mis escritos añado cualquier motivo alegórico al tema porque para mí, hace más amena y curiosa la lectura. Me decía un panadero llamado Tino el de Manuel Pablo, que cuando iba camino de Cardones, un día se le cayó el burro en el barranco viendo en esa oscuridad un farol que cada vez se acercaba, al llegar le ayudó a levantarlo, siguiendo este señor su camino sin conocerle y que atribuye a un supuesto pastor que por casualidad pasaba por el lugar, como el lechero Ramón el de los perros, famoso cazador del que se confiesa no tener miedo, este desde las cinco de la mañana sacaba la leche de fincas dispersas en barrancos y laderas, cuando un día el miedo se apoderaba viendo como unas alas se abrían en el camino, después de parar siguió, cada vez que se acercaba el miedo aumentaba, pero al llegar al lugar descubrió que era una palmera agitada por el aire, lugar que él conocía, este señor aún vive con bastante edad.  
          Los pastores se conocían por el nombre de las fincas o propietarios de ellas, escuchándose: Chano el de la Finca La Hoya o Manuel el de la finca de Curbelo, la finca las Señoritas, estos eran considerados y respetados dentro y fuera de las fincas, como así los mayordomos.         
          En mi época desde que salíamos del Castillo de Matas anidado de cuevas y  subiendo ese repechón, desde la misma ciudad podíamos ver las plantaciones de plataneras y tomateros, las carreteras protegidas a ambos lados de eucaliptos que en zonas hacían un túnel uniéndose entre ellos, sombras que protegían el sol y las lluvias,  recuerdo cuando íbamos en los piratas y coches de hora sin ventanillas que al pasar se escuchaba el corte de los aires y en el verdor paisaje y al pie de la misma carretera, las lecheras muchas solitarias que esperaban el paso de la camioneta y coches de hora haciendo sus paradas de recogida, teniendo que recordar los controles de sanidad y consumo, conociendo al Palomo el que en la Cruz del Ovejero por sorpresa paraba las camionetas de la leche tanto las que venían de Teror y partes altas como las de Arucas, tirándola en la misma calle llegando hasta las primeras casas.
       Las fincas y lecheros aprovechaban vender a los particulares porque le sacaban más dinero, llevando el medidor colgado en la cintura, otros iban puerta por puerta, pero la costumbre mas natural era ir a los alpendres llevando el  gofio y la escudilla, otros llevaban la lechera. El pastor sacaba la leche delante de ellos bebiéndosela en el mismo momento, pues había una desconfianza que al llenar las lecheras le aumentaban echándoles agua mas la que le echaba el lechero …..Un día que iba con un amigo, el pastor le quería dar la leche de la lechera y éste le dijo que no, porque la madre se lo había advertido. (Había una picaresca, pues echaban la leche en la lechera y el agua ya estaba dentro)  
      Quiero relatarle la realidad de la escena para que ustedes se sientan presentes en ella pudiendo muchos de añorar esos momentos, entrando en escena natural, el pastor, los animales y los visitantes.
      A la vista del alpendre, con las cortinas de sacos corridas vemos los animales en fila, sus balidos de tranquilidad sinfonizan entre unos y otros, los rabos balancean de un lado al otro sacudiéndose de las moscas, sus miradas de paz, con esos ojos grandes nos hipnotizaban y los olores naturales y agradables de las hierbas, de las bostas, orines y el mismo estiércol nos envolvían como una burbuja. (te llega el olor Juana y José..) Al llegar la hora de la ordeñada, le echaban de comer para entretenerlos, gustándome también como el pastor le picaba los rolos con un machete, como si estuviera afilando un lápiz que terminaba sin encontrar puntas, también me llamaba la atención cuando les amasaba la paja y el afrecho en la tanqueta, los pastores todos manchados y betunados entre las reses, cogía el balde mediano y a veces escachado de los golpes, lo lavaban en la tanqueta o chorro de aguas mas limpias, pues en las fincas no había agua de abasto, pegado a la columna, donde también si era de piedra afilaban el cuchillo como un barbero “diciendo ya esta está para afeitar”, viendo en la columna las caricias de la hoja que iban desgastando la piedra, al pié de esas columnas tenían el banco bajo de tres patas o el corcho de una palmera, se escarranchaba detrás o en un lateral, masajeaba el ubre y las tetas amansándola con unas tortitas llamándolas  por su nombre (Clavellina, Clavellina estate quieta) en esos momentos podía salir una bosta o meada que el pastor esquivaba, llegado el momento se pone el balde entre los pies, con la misma leche lavaba las tetas y empieza con arte de la ordeñada con sus dos manos lo hace discontinuo escuchándose el derecho, el izquierdo sonando en el balde cambiando de tono según se llenaba, viéndose las espumas formaban un volcán, Clavellina en momentos levantaba las patas y danzaba con su rabo, el pastor apaciguaba al animal otras veces con mala suerte que le viraba la leche, formándose una discusión entre ellos  (verás lo que hago mañana contigo) te dejo para la última…. y si caía una mosca que era muy frecuente la sacaban entre las espumas con toda naturalidad.
       Mientras los visitantes observaban la escena, el pillo del pastor en alguna ocasión lanzaba bromeando en esos momentos  un chinguido (un chorro) de leche  mientras les pedía  la taza o escudilla, en el mismo alpendre el niño le echaba gofio entre las espumas que poco a poco se va hundiendo, empieza a bebérsela quedándose un bigote blanco de espumas en sus labios  que como la misma vaca se lame y limpia.
       Los que iban con lechera, los despachaba echándoles un poco mas, los niños salíamos jugando todo el camino, llegando a ver las caídas, desparramaos y llantos y lamentos (mi madre me mata ….) algunos volvían al alpendre y el pastor se las reponía diciéndoles (no vuelvas mas, esta es la última)
       La madre esperaba a su hijo para merendar, dándosela a otro hijo-a que estaba como así se decía raquítico, había madres que les daban el biberón a sus hijos con una botella de coñac y un biberón comprado en las tiendas y que en muchas colgaban como un collar.
       Da la casualidad que cuando venía de la Finca El Provisor a orillas de la acequia y al llegar a unos lavaderos me caí de una terrera sin soltar la lechera sin suerte ninguna, pues pensé mas en la leche que lo que me podía pasar (regresé  a la casa de los dueños donde el pastor había dejado la lechera y me dio un poco compartiendo la perdida. (Como lo recuerdo, tanto que aun tengo la lechera abollada)

      Me contaba un amigo de la Pardilla, que cuando era chico su hermana lo llevaba como un muñeco jugando con el  por el camino hasta llegar a el alpendre que tenía su padre y que atendía fuera de su trabajo, este buen hombre me dice “si tu supieras lo que hacia mi hermana conmigo, me acostaba en el pesebre y me dejaba allí, el becerro o la  vaca me lamía tal vez por el olor a leche y me protegía dándome calor, según mi hermana ella seguía con sus juegos despreocupándose de mí. En otra ocasión mientras iba envuelto en una manta mayor que el, por el camino a su hermana se le cayó sin darse cuenta y es que en aquellos tiempos los hermanos mayores cuidaban a sus hermanos pequeños ya que sus padres trabajaban y si no se los llevaban hasta cuando iban a lavar en barrancos y acequias, al regresar la carga la llevaban en la cabeza y al niño cogido en el cuadril (la cintura)