viernes, 27 de febrero de 2015

¿Cómo se puede ser feliz y libre?

Por Luis C. García Correa y Gómez
Sólo existe un medio para ser feliz y libre: ser honesto y participativo.
O lo que es lo mismo: amar al prójimo como a nosotros mismos, sin pedir nada a cambio.
Que su problema sea mi problema, y que el mío sea el suyo. Pero de verdad.
La honestidad es la vivencia de los valores éticos, morales o religiosos: haber sido educado en esos principios y ponerlos en práctica.
“La honestidad es la vivencia de los valores por la educación”.
La participación es el derecho y el deber de considerar su problema como mío e intentar solucionarlo.
La felicidad y la libertad son la consecuencia de su participación, así como de mi participación en compartir la honestidad.
Cuando falta la honesta participación de todos, o de la mayoría de los implicados, los problemas se vuelven angustiosos.
En la medida que soy honesto y participativo, en esa misma medida lo será la comunidad, la sociedad en la que vivo.
Para que exista la honestidad y la participación se necesita la mayoría que induce, convence... hasta impone su honesto comportamiento participativo.
La felicidad y la libertad van en paralelo.
Para la felicidad es fundamental la libertad, y la libertad es fundamental para la felicidad. Tanto monta, monta tanto.
Si esto lo sabemos ¿por qué en esta crisis económica -que es consecuencia de la falta de valores- hay cierta felicidad y cierta libertad?
¿Qué habrá cuando la sociedad sea mayormente honesta participativa?
¿Cómo se puede ser feliz y libre?
Reitero: En la medida que soy honesto y participativo, en esa misma medida soy feliz y libre. Y cuando ese comportamiento participativo y honesto sea ejercido por la mayoría del pueblo, sólo habrá situaciones problemáticas, que se solucionarán fácilmente. Y habrá la felicidad y la liberad para la que hemos nacido.
Se es feliz y libre cuando haya una mayoría honesta y participativa, que induzca e introduzca su honesto comportamiento.
Estoy al servicio de todos, sin excepción, y no solo por obligación, también por devoción. Gracias y un fortísimo abrazo de amigo a amigo.
Gracias por ayudarnos, comunicarnos y participar.
La unión hace la fuerza.
“La honesta participación es la solución”, y a todos los problemas, como para ser feliz y libre.

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