sábado, 8 de junio de 2013

La estrategia de las 30.000 palmeras

El alcalde, Juan José Cardona, presentó este viernes la primera estrategia urbana de la palmera. Bautizada como Palmeral del Atlántico, se trata de una iniciativa que trata de potenciar la presencia de estas plantas tan representativas de esta ciudad, no en vano le da su nombre desde el fortín construido en 1478 en el origen de la capital. En estos momentos, Las Palmas de Gran Canaria tiene 26.100 palmas y la aspiración es llegar a las 30.000 en un periodo comprendido entre cuatro y cinco años.
El primer paso se dará en el barranco de La Ballena, donde nacerá el palmetum -jardín de palmas- que se conocerá como palmeral de Godoy en reconocimiento al sueño de extender estas plantas del dueño de Viveros Godoy, empresa con la que ayer se firmó un acuerdo por el que la ciudad recibirá 228 palmeras de 76 variedades distintas. Las nuevas plantas se empezarán a colocar este mismo mes y en el lote irán algunos tipos que no tienen representación en la ciudad.
En paralelo a la plantación del barranco de La Ballena se desarrollarán también otras iniciativas similares en La Mayordomía y Tamaraceite-Sur.
La propuesta contempla la implantación de nueve grandes parques palmerales, muchos de los cuales aprovechan zonas verdes existentes como La Mayordomía, La Ballena o Las Rehoyas. También se han previsto en Los Tarahales, Tamaraceite Sur, Lomo Los Frailes, Hoya del Enamorado, barranco de El Rosario y Valle de Jinámar. Todos ellos configuran una superficie de 808.658 metros cuadrados en los que se plantarán 900 nuevas palmeras, a las que se sumarán otras 600 que son las que se puedan salvar del palmeral de El Lasso, que agoniza tras deteriorarse la red de riego como consecuencia de las obras de la vía de circunvalación, según explicó el alcalde, Juan José Cardona.
A ello hay que añadir otros catorce enclaves menores en los que se ha previsto la plantación de 308 nuevas palmeras. En concreto, irán en zonas como La Minilla, Las Perreras, el cementerio del Puerto, La Laja o el barranco de Gonzalo, entre otros.

Fuente: Canarias7

Moverse por interés, moverse por convicción

Por: Esteban G. Santana Cabrera
El otro día escuché al señor Obispo una frase que me hizo reflexionar: "no es lo mismo moverse por interés que por convicción". Y cuánta razón tiene.
Si pensamos en la vida política nos vendría a la cabeza muchos políticos que les mueve el interés personal y de partido, el repetir en las listas a costa de lo que sea y pensando en asegurarse un futuro profesional o económico. Desgraciadamente son los menos a los que les mueve el interés general, el interés del ciudadano o de la comunidad, o lo que es lo mismo, la convicción. Nos costaría incluso decir algún nombre.
Pero esto no lo podemos focalizar solamente en la vida política sino en todos los ámbitos de la misma. Por ejemplo en la educación, si primara en algunos docentes la convicción o la vocación en detrimento del interés personal, seguro que los problemas serían menores. Si las familias se implicaran más en la educación de sus hijos otro gallo cantaría. Con esto no quiero decir que los problemas de la educación sean culpa únicamente de los docentes interesados en el sueldo y las vacaciones o en trabajar a reglamento o de las familias "desinteresadas" en la educación de sus hijos, pero menos problemas sí que habría, ¿o no?
A buen seguro que en sanidad, si a muchos profesionales sanitarios les moviera las convicciones ¿ustedes creen que estarían las listas de espera tan engrosadas? Y de los curas no hablemos porque tampoco dejaría títere con cabeza, aunque gracias a Dios en nuestro pueblo hemos tenido suerte en los últimos años.
Y del ciudadano en general, al de a pie, a cualquier profesional o no, si nos movieran las convicciones, el interés general, no habría unas calles tan sucias, unos parques tan desarmados y descuidados, algunas fachadas de pena, unas playas sin colillas, unos compartamientos incívicos, etc, etc... 
Afortunadamente en esta sociedad nuestra, aunque son los menos, todavía hay gente que se mueve por convicción. Que sea esa gente la que alumbre nuestra vida. Lo difícil, encontrarlos. Juntos sí que podremos cambiar este mundo interesado.

viernes, 7 de junio de 2013

De nuevo incendio en las Casas de Abajo


No es que las fiestas de San Juan se hayan adelantado, eso es al menos lo que pensaba más de uno que de lejos veía estas llamaradas más propias de una hoguera sanjuanera que de otra cosa. Pero no, el fuego era, y van..., en el inmueble abandonado que hay en las Casas de Abajo. Día sí y día también se producen incendios en este lugar que ha convertido a esta casa cuya fachada recordaba a la más bella arquitectura urbana canaria en un montón de escombros.

Esencias de una tarde extraordinaria en el Cairasco de Figueroa

Por: Tomás Galván Montañez
Y llegó el día tan esperado. El momento que cierra una etapa y abre, casi al instante, otra. Con pasión. Los alumnos de segundo de bachillerato del Cairasco de Figueroa y sus compañeros del ciclo superior de administración y finanzas, han vivido en la tarde del jueves su ceremonia de graduación.
Arropados por su gente y profesores, el hall del centro era testigo de la vibrante situación que se empezaba a vivir. Expectación. Conversaciones paralelas. Cámaras disparando fotos. Por la escalera principal empezaban a bajar entre aplausos y mariposas en el estómago cuando el reloj marcaba las cinco y media. Una hilera de estudiantes sonrientes, joviales, erguidos y desafiando al vértigo sobre unas plataformas de infarto.

El angosto pasillo estaba taponado por un tropel de familiares que esperaban la llamada para entrar, mientras intentaban no perderse detalle de lo que sucedía. El estrecho gimnasio del instituto, convertido en un sobrio salón de ceremonias, estaba repleto. Los más rápido pudieron coger un asiento en las incómodas sillas de madera, mientras que los rezagados tuvieron que conformarse con estar dentro y poder ver el acto aunque fuera de pie. Los abanicos ponían el ritmo al caluroso ambiente. Las miradas sobrevolaban las cabezas de los más inquietos.
Ana Luisa Angulo, profesora de inglés del centro y coordinadora del evento, daba las indicaciones para empezar la ceremonia escondida tras un atril metalizado. A unos pocos metros, la directora del Cairasco, Cristina Blanco, quien presidía una mesa engalanada junto a los tres tutores, tomaba la palabra. «Cierran una etapa. Abren otra hacia el futuro y sus objetivos. El futuro es de quienes creen en la belleza de sus sueños», parafraseó.
Tras visualizar una presentación en diapositivas con imágenes de cómo eran de pequeños y ver cómo han cambiado –unos más que otros-, llegaba el momento de la entrega de los anuarios. Uno a uno, en presencia de sus respectivos tutores, fueron desfilando por la pegajosa tarima negra los protagonistas de la tarde. Emocionados, tiernamente soberbios, posaban con rodillas temblorosas ante un público entregado. Besos. Aplausos. Más besos.
Las lágrimas no tardaron en brotar. Los primeros en sucumbir a la emoción fueron quizá los profesores. Sus rostros aparentemente imperturbables se bañaron de agua y sal, aunque alguno, ajeno a las miradas de los eternos cotillas, se escondía con sutileza tras unas manos que goteaban algo más que mera formalidad. «¡Son humanos!», llegó a decir uno de los graduados. Luego los padres, soldados de la paciencia, que asistían al fin del principio, es decir, al inicio de otro capítulo en la vida de sus hijos. Y, cómo no, los curiosos, que siempre los hay, también dejaron ver su emoción.
Las sillas hacían música. Crujían y resbalaban, como las espaldas acaloradas. Brillaban las caras. Y los ojos, cuyas miradas se tornaron cristalinas y empañadas cuando los tutores tomaron la palabra. El encargado de romper el hielo fue Antonio Benítez, tutor del segundo de bachillerato científico-tecnológico. Pertrechado en su rigor y loable ironía, les invitó en su enérgica intervención a apostar por tres virtudes siempre necesarias. «Queridos alumnos –decía- sean honorables, sinceros y solidarios. Un beso». Igual de emocionada hablaba la tutora del bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, Ana Medina, que confesó haber conocido no solo a los alumnos «sino a las personas». Ella, entre el hermoso temblor del papel que sujetaba y el contoneo de las cuerdas vocales, concluía agradeciendo a todos el buen hacer: «Me he sentido muy a gusto», dijo.
A una audiencia algo más adulta, pero tan exultante como el resto, se dirigía Ana Arias, tutora del Ciclo Superior, quien animó a sus alumnos a «hacer cosas grandes siendo ustedes grandes». Además, insistió en la importancia de hacer camino juntos, valorando y compartiendo cada logro.
Los alumnos también tuvieron palabras para la comunidad educativa y para valorar la etapa que ahora cierran. Brenda Salazar confesaba sentirse «parte de la historia del Cairasco» y que, aunque el camino no ha sido sencillo, «estamos orgullosos de estar cerca de nuestros sueños». José Marrero, por su parte, agradecía la ayuda de los profesores, la confianza, la entrega y el cariño. Los alumnos del Ciclo, haciendo uso de la creatividad, formalizaron su «divorcio» con el centro, lo que generó más de una carcajada en la sala.
La tarde marchaba a pleno ritmo. Con una cadencia entrañable, familiar. Emocionante. Así llegó al momento del cierre de la ceremonia. Como no podía ser de otra manera, fue a lo grande. Patricia Navarro y la hermana de una de las alumnas graduadas ofrecieron una canción en directo como broche de oro. Los primeros acordes de «Cuando me vaya», el sencillo de Molocos y Natalia que se ha convertido en la banda sonora de los fines de etapas, terminaron de desatar los corazones, cuyos latidos se rindieron a la belleza de lo eterno. Lo es, sencillamente, porque ya forma parte de la historia de cada uno.
Una cascada de aplausos envolvió el ambiente, el mismo que, en cuestión de segundos, quedó bañado de abrazos y felicitaciones a los graduados. Un caos tan efímero como excelente, tan apasionante como necesario. Se disolvió con rapidez pues en la entrada un cóctel se ofreció a los invitados.
Entre risas y lágrimas, taconeo sublime y nostalgia indómita, los alumnos quisieron sorprender a Ana Luisa Angulo, quien este curso termina, como ellos, un ciclo. Esto es pues, para iniciar otro. La compostura de la profesora se disipó por instantes y no tardó en emocionarse cuando empezó a leer algunas dedicatorias que le habían escrito. Ella, llevándose las manos a los ojos para enjugarse las tímidas lágrimas, les dirigió las que fueron unas palabras cargadas de sentimiento y aprecio. «El mundo es de los valientes; tengan paciencia, miren el futuro con optimismo y sueñen. Les llevaré en mi corazón», dijo entre sollozos.
Por los pasillos se pierde ahora el eco de sus miles de historias: las carcajadas incontroladas, las travesuras solapadas, los nervios antes de un examen. Lo hacen también las miradas inquietas, a veces inoportunas. El ajetreo de bachillerato se retrae con la ternura del paso del tiempo, se pliega hasta agrupar en el corazón los detalles que conforman los grandes relatos por siempre recordados, los mismos que, ante la adversidad, refrescan la memoria e infunden el aliento necesario para continuar. Ya han abierto sus alas; les toca coger carrera y desplegarlas para surcar el cielo que han empezado a dibujar. Un camino que se presente ante la juventud de las huellas y el cual, seguro, acabarán conquistando.

Adios a la Granja Villa Marisol





La Granja Marisol nos dice adios. Desgraciadamente el progreso puede más que la ilusión de unos cuantos vecinos que, el paro, les movió a montar una pequeña granja que poco a poco fue creciendo en inquilinos y que llegó a ser, en su corto periplo, casi autosuficiente.
Muchos fueron los que dedicaron su tiempo, sudor y lágrimas por este "cachito tierra" que tan amablemente cedió Antonio Juan Suárez, y al cual y especialmente, todos los que arrimaron el hombro en esta pequeña historia, quieren agradecer profundamente.
Gracias Antonio Juan por ser partícipe de esta ilusión, que aunque poco duradera y sin interés para los grandes empresarios ni los políticos, sí que lo fue para la gente sencilla como tú. ´
También quieren mostrar especial agradecimiento a todas aquellas personas o empresarios que traían sus cáscaras cada semana, o el pan duro, y que contribuían a que este "proyecto" se pudiera autosostener.
Los animales de la Granja Villa Marisol se trasladan de prestado a una finca de San José del Álamo. Con ellos se va una ilusión, una alegría de nuestro pueblo, un capítulo de nuestra historia. Porque gente como Armando, Santi, Mari Carmen, Carmelo Salazar, Juan Francisco, José Tomás, Elías, Dunia, Inma, Salva, Leo,... y tantos otros que contribuyeron a crearla y sostenerla es la gente que necesita nuestro pueblo. GRACIAS.

La desilusión

Por: Luis C. García Correa y Gómez
Nunca se deja de aprender.
Tener ilusión es necesario. La ilusión es fuente de vida y de renovación. El hombre, la mujer ilusionada son siempre jóvenes, diga lo que diga su carnet de identidad. Pero las ilusiones hay que gestionarlas con cautela y prudencia. Una cosa es tener ilusión y otra hacerse ilusiones. Por ejemplo, reconozco que soy creído por naturaleza. Y que, a veces, los sentimientos me ciegan y me la juegan.
La ilusión buena es como la fruta madura. Cuando un hecho nos genera una ilusión hay que saber esperar, dejar pasar un tiempo prudencial. La ilusión buena requiere unas gotas de sano realismo. La paciencia del agricultor, esa mezcla de entusiasmo y experiencia.
Soñar y tener ilusiones es maravilloso. Pero no se puede vivir de ilusiones. Si lo que espera con excesiva ansiedad no llega a realizarse; si no se acepta la posibilidad de que no exista ... la tristeza se apodera del corazón. Y deja una huella, malogra a las personas: hombres y mujeres desilusionados, atrapados por las malas experiencias.
Los valores que uno aprende desde niño ayudan a evitar la desilusión. O, si se prefiere, a domesticar la ilusión.
A veces, la desilusión tiene su origen en la mala voluntad de una persona. Es decir, alguien, con su comportamiento, con su actitud, nos desilusiona. ¡Fulanito, fulanita, me ha defraudado! Pensamos o decimos, en tono de queja, a menudo. Hay que tener en cuenta que, en estos casos, se suele producir un efecto bumerán: la desilusión afecta también a quién la provocó. Regresa a su origen.
Por este motivo hay que rezar mucho.
Cuando mi desilusión tiene su origen en el comportamiento de alguien, hay que rezar por ella o por él. El que desilusiona, la que desilusiona, también es víctima del mal que ha originado.
Nunca hay razón para desearle el mal a nadie, tampoco a quien nos defrauda o desilusiona. Al contrario, el odio, la venganza, multiplican el mal causado. Comprender, disculpar, rezar mitigan el daño: sanan a quien lo recibe y a quien lo produce.
Sólo las almas grandes, los gigantes del amor, son capaces de actuar de esa manera. La mayoría se regodea en el mal, o simplemente deja que sufra el dañado, olvidando que le llegará el mal causado.
Si la desilusión viene sola, puede ser causa de bien. Lo malo es que venga acompañada del rencor, de la incomprensión o del deseo de venganza.
El primer Mandamiento de la ley de Dios es la mejor medicina contra la desilusión: amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
Si el mundo en que vivimos es, a veces, desilusionante, es porque no se vive este Mandamiento. Remedios los hay, pongámoslos y reinará la paz. Entonces no habrá quien genere la desilusión, habrá desaparecido uno de los principales elementos perturbadores del genero humano.
Quiero al ser humano con pasión. Confío que no siga viviendo con desilusión

jueves, 6 de junio de 2013

Inauguración de la Exposición de trabajos de la Universidad Popular en la Casa de la Cultura





Fotografías: Tino Torón

Se inauguró esta semana la Muestra de trabajos de Dibujo y Pintura de la Universidad Popular de Tamaraceite en la Casa de la Cultura. Una bonita exposición que en su inauguración tuvo una gran acogida y que se podrá visitar hasta el 10 de junio de 16:00 a 19:30 horas

¿Es lícito llamar paro al tiempo libre a la fuerza?

Por: Antonio Domínguez
Sin industria, sin fuentes de energía fósil, aquí, el paro excedente de la masa privilegiada real, que trabaja, no ha llegado como consecuencia del robo del tiempo del trabajo ajeno por la gran mecanización en que la riqueza social (en otros lugares, no aquí) descansa hoy; ni en la base que la inexistente industria a gran escala haya creado; ni completas automatizaciones han abierto la dimensión del tiempo libre. ¿Es lícito llamar paro al tiempo libre, puesto que hay un sector de capacidad absorsiva de mano de obra como es la agricultura (perdonen la insistencia patalética, es lo único que nos queda)  abandonado? ¿Qué futuro arman? ¿El de los tatuadores; canchas deportivas; cursos de formación; voluntariados mil? Ante la inviabilidad  de las industrias que resistan el nombre de  cadenas de producción aquí, ampliamente contemplado el concepto industria; hay que generar una fuerte resistencia en las formas de vida y trabajo autóctonas y tradicionales –una resistencia que no debe ser abandonada incluso ante la muy tangible perspectiva de una vida mejor y más fácil (pero no sin trabajar como ahora); que quizás con el tiempo, una caña ¡y un brinquito! pudiéramos tener al alcance de la mano.
El progreso canario es posible en realidad en las áreas donde los recursos naturales  -sembrar-cosechar- ganadear-lechear-carnear-quesear- pescar; de ser liberados de la usurpación supresora serían suficientes no sólo para la subsistencia sino también para una vida humana (POR LO MENOS SIN UN SOLO PARADO). Y donde no lo son (los secarrales desde el túnel de La Laja hasta “las inmensas Tirajanas”) ¿no pueden ser hechas suficientes, esas grandes superficies, mediante la ayuda gradual y fragmentaria de la tecnología, dentro del marco de las formas tradicionales? ... Hablen con el catedrático Don Roque Calero aunque sea por una vez: ¡¡que no muerde, pardiez!! No se nos esconde (sabemos) que no tienen ustedes una perra, pero, pueden ir haciendo planes y estudios guiados por el catedrático por si llegaran a dinero empezar “a tocar las maracas” como Don Roque indique. ¡Aunque solo sea para que el canario en inmenso atolladero metido, tenga esperanzas de salida! Tengan caridad humana ¡¡¡Digan algo!!! Aunque ese algo, como todo, también sea mentira, o, preámbulo para mentir. Es exactamente igual… ¡¡¡PERO RESUELLEN, POR FAVOR!! Tengan rozones y digan de una vez lo que hay. No me parecería mal y sí muy humano, que estuvieran a buen recaudo; utilizando con tino el avión, para cuando la gente se enterara.


miércoles, 5 de junio de 2013

Tertulias en el patio de la Casa de la Cultura



Fotografías: Tino Torón

Se celebró esta noche la segunda tertulia organizada por la Casa de la Cultura de Tamaraceite. Un ambiente agradable en el que se acordó denominar a esta tertulia "Círculo El Patio". La próxima reunión será el 18 de septiembre. ¡Apúntate!

El cielo en la esperanza

Por: Luis C. García Correa y Gómez
El cielo debe ser nuestra patria definitiva, hacia donde nos encaminamos, y eso lo creemos los cristianos como el encuentro con Padre Dios cuando el alma se separe del cuerpo.
Ese encuentro eterno es a lo que llamamos cielo. El encuentro de la plenitud de la gloria con Jesucristo, su Padre y el Espíritu Santo, su Madre la Virgen Santísima, la corte celestial y a todos nuestros amigos y familiares. La felicidad de ese encuentro.
Del trato frecuente con Jesucristo nace el deseo de verle y contemplarle, así como la virtud de la esperanza. Claro, los que tenemos la fe y el amor a ese cielo, creemos todo eso.
¿Y los que no la tienen? ¿Qué verán?
Yo creo que lo mismo. Sólo habrá la diferencia entre el que ha obrado bien con el que lo ha hecho mal, ya sea creyente como no creyente.
El pensamiento del cielo nos debería servir para el desprendimiento de las cosas terrenales, y para superar circunstancias difíciles.
No hay palabras para expresar lo que será nuestra vida en el cielo.
“Si la imaginación no puede llegar allí, el corazón llega instintiva y profundamente”.
San Pablo nos enseña ”que ahora vemos a Dios como en un espejo y bajo imágenes oscuras; pero entonces le veremos cara a cara”. Y que la alegría y la felicidad allí son indescriptibles.
“Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó a hombre por pensamiento cuáles cosas tiene Dios preparadas para los que le aman”.
Dios es Amor.
Y estaremos en el cielo con el mismo cuerpo que hoy tenemos pero purificado y glorificado, sin todo lo malo y caduco.
Resucitaremos. San Agustín lo afirma de la siguiente manera: “Resucitará esta carne, la misma que muere y es sepultada (…). La carne que ahora se enferma y padece dolores, esa misma ha de resucitar”. Tendremos la misma personalidad, con el propio cuerpo, pero estará revestido de la gloria y esplendor de los santos. Tendremos un cuerpo glorioso.
No sabemos cómo ni dónde está ni cómo se forma ese lugar.
Ese cielo nos debe servir para luchar decididamente y con alegría por quitar los obstáculos que puedan impedir llegar a él. Nos debe impulsar a buscar sobre todos los bienes que perduran y a no desear, a toda costa, los consuelos que acaban.
Pensar en el cielo nos debe encaminar a una gran serenidad, y caridad.
Nada de aquí es irreparable, nada es definitivo en este mundo, todos los errores que podamos cometer pueden ser reparados y perdonados. El único gran error sería no desear llegar a ese cielo o no acertar con la puerta que conduce a la feliz vida eterna. Allí nos veremos, y allí estaremos contemplando a Padre Dios por toda la eternidad.
Espero que nos apuntemos todos, creyentes o no. ¿Quién no quiere llegar al cielo?
En esa ilusión me quedo, rezando y pidiendo a Padre Dios nos ilumine y seamos de sus elegidos, porque nos habremos ganado el cielo en la esperanza.

martes, 4 de junio de 2013

Este miércoles, Tertulia en la Casa de la Cultura

 
 NOTA INFORMATIVA

         Tertulia en el patio de la Casa de la Cultura de Tamaraceite, con vecinos de nuestro distrito, el miércoles 5 de junio de 2013, a partir de las 20:00 horas.
         Animate y participa en nuestros coloquios (charlas, conversaciones, ….)

Fuente: Concejalía de Distrito

         

Los poderes del alma

Por: Pedro Domínguez Herrera 
Llevo desde que apenas tengo algún uso de razón, tratando de encontrar la explicación a las preguntas de siempre, que se hacen los mortales, y de lo único de lo que “ creo estar seguro,” es de la existencia del alma. No, como los que con el ánimo prepotente de filosofar, o de otras banalidades propias de mentes enfermizas, cuando creen que, con elucubraciones de suposiciones, con estilo y lenguaje docto, se puede alcanzar la utopía de  descifrar el misterio que nos envuelve.   Cuando se piensa en estos dilemas, en estas preguntas que nos hacemos todos,  desde la Iglesia, científicos, filósofos…dejando aparte, el credo, la historia de la religión, las bienaventuranzas, la fe, la física, las humanidades… es cuando nos damos cuenta, que puede llegar mas lejos en sus ratos de meditación un pastor de ganado, sentado sobre una piedra y al mismo tiempo vigilar las labores de su perro, que los sentados en cómodos cueros y grandes despachos. En lo único que estamos obligados o involucrados todos los seres humanos, excepciones aparte,  es en tener nuestra propia creencia sobre el alma; pues esta es la marca acuñada que tiene la mente, para grandeza del posible creador, o algo parecido de donde emana o es principio de todo lo existente. Cualquier “alma viviente, “ incluso la mas humilde, dejando aparte las del “Limbo de los Justos,” puede tener su propia opinión en esto tan trascendental, que al mismo tiempo es válida con lo que piensan los demás sobre lo mismo, siempre que se tengan, como se dice, los pies en el suelo.
Por lo dicho, que me justifica sin ambages a exponer una creencia libre, sin doctrina, ni seguimiento de filosofías de otros, ni otras ideas prestadas para deslumbrar al que lee. Me basto con lo mío en todas sus consecuencias, a fuero de parecer presuntuoso o lo que sea .. Pienso que cuando se duerme se pierde la conciencia y solo se viven sueños, pesadillas o imágenes fugases de los aconteceres dislocadas o surrealistas. Aun así no nos caemos de la cama cuando damos vueltas en ella por muy estrecha que esta sea…Se han hecho experimentos con durmientes de ponerles temas grabados y repetitivos y al siguiente día, el experimentado asimilarlos con menor esfuerzo. Avanzando a otro nivel; es por lo que creo que cuando estamos despiertos, al igual estamos dormidos del alma, pero recibimos mensajes difusos y este es el misterio de la espiritualidad. Lo sabemos, estamos seguros, pero cuando tratamos de atrapar esta verdad con nuestras herramientas mentales, como es espíritu, no la podemos descifrar y vuelta a empezar. No hay ni ha habido ni habrá ser que logre asimilar, dominar y clarificar los poderes del alma; pero estamos obligados a intentarlo por instinto, por integridad y por alabanza al Principio Creador el que ahora mismo estoy seguro que esta conmigo en este bautismo de fe existencial.
Me queda que decir, para haberlo dicho, que si queremos ver el alma y estar seguros de que existe; observemos en las conglomeraciones a alguien que no conozca a nadie, y este seguro de ello, como en su semblante y mirada se le escapa, se le nota el alma. Cuando estamos a la defensiva al que dirán y nos conocemos es cuando menos somos en toda valoración por degradante interés…

La cuneta asesina de Los Giles

L. S. V. La Provincia. Vivir en el extrarradio de la ciudad tiene sus ventajas: más contacto con naturaleza y menos contaminación. Pero también sus inconvenientes: la incomunicación y la falta de infraestructuras. En Los Giles, un barrio adscrito al distrito de Tamaraceite-San Lorenzo y Tenoya, los vecinos además se juegan la vida cada vez que quieren acceder al campo de fútbol, a las afueras del casco urbano, o ir hasta el cruce para coger la línea 205 que desde Arucas baja a San Telmo. La carretera no tiene arcén. Los vecinos exigen una vía en condiciones.
El autoestop y la buena voluntad de los vecinos que tienen coche funciona con normalidad en este barrio, del distrito de Tamaraceite-San Lorenzo y Tenoya con apenas 434 habitantes, según el padrón del Ayuntamiento del 2007. Pero los habitantes del barrio exigen desde hace más de un año una carretera en condiciones por la que puedan caminar con seguridad y no depender de la amabilidad de los que tienen automóvil.
La vía de entrada principal al barrio desde el centro de la ciudad y el asfalto bien podrían confundirse con el terreno. Y no por carecer de un suelo firme sino porque las plantas se la comen por no tener un amplio arcén o paseo por el que caminar. Los habitantes de Los Giles se juegan literalmente la vida para llegar hasta el campo de fútbol o bajar hasta el cruce ya que los coches circulan a gran velocidad. La alternativa es caminar campo a través, por un camino de arena y de piedras que se embarra con las lluvias, ya que la cuneta está en pendiente y los matorrales impiden ver con normalidad por dónde pisa. Para colmo, los escombros que se sacaron para allanar el aparcamiento a la instalación deportiva se tiraron al lado de la cuneta.
Los habitantes de Los Giles cuentan a la misma entrada del barrio con varias paradas de transporte público. En concreto, las líneas 317 (Las Palmas-Santa Catalina), 319 (Las Mesas-Santa Catalina) y la 233 (Cementerio de Tenoya-Santa Catalina) de Global que les acerca a la ciudad. Pero lo hacen con una cadencia de una hora (319 y 233) y media hora la 317, respectivamente.
"Si perdemos alguna de las guaguas, bajamos hasta el cruce a coger la de Arucas, pero es intransitable, ya ha habido muertes", dice Francisco Ramos Rodríguez, quien encabeza esta protesta vecinal, aunque con el apoyo de la Asociación de Vecinos de San Juan Bosco. Sus escritos han llegado al Ayuntamiento y al propio Diputado del Común.
"La carretera de acceso a Los Giles tiene una longitud de 1.400 metros. En la actualidad no existe consignación presupuestaria para dotarla de arcén para el tránsito peatonal, por lo que la solicitud de Estudios y Proyectos Pendientes". Esta es la contestación que les dio el Área de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Aguas del Ayuntamiento en el mes de julio del pasado año. Pero, hasta ahora, nada.
Peligro
Los vecinos exigen que se les haga un arcén como es debido y que arreglen el piso de la carretera, ya que, aunque está en buen estado, hay un tramo en el que un reguero está horadando el asfalto con el peligro de que el día menos pensado un coche se hunda con sus ocupantes. Los Giles pide también que les instalen unas cuantas farolas y control de radar para que nos e circule a tanta velocidad. "Nosotros también pagamos impuestos", argumentan.
La carretera de entrada a Los Giles es como "la calle principal", apunta el vicepresidente de la Asociación de Vecinos San Juan Bosco, Sebastián Padrón, que también solicita que quiten algunos "puntos negros" y se reorganice el tráfico de algunas calles del barrio. Además, de que se haga una poda en algunos árboles del parque infantil.
Los habitantes de Los Giles se quejan de que los políticos solo acuden al barrio cuando hay elecciones y que, luego, ni se acuerdan del extrarradio. Mientras, su acceso sigue sin hacerse

lunes, 3 de junio de 2013

Ladran, luego cabalgamos.

Por: Sergio Naranjo
Se cumplió el año pasado el bicentenario de la proclamación de la Constitución de 1812, aquella en la que tímidamente se asomaba a la sociedad española un intento de modernización, de avance y progreso para el mísero y atrasado pueblo. Pero la respuesta de ese pueblo llegó dos años más tarde, dándonos ahora la oportunidad de celebrar, entre comillas, que el año que viene hará dos siglos que los españoles, al progreso, a la modernidad, al avance, al futuro, anteponen convencimientos retrógrados, ataduras a servilismos, voluntades de sometimientos, con aquel grotesco grito de “¡Vivan lascaenas!”
Ese es, siempre ha sido, el pueblo español. El que echó a los Borbones una vez y en seis años los volvió a admitir; casualmente la obra de un hábil político, un generalito y dos supuestos partidos políticos que se turnaban en sus fechorías y robos constantes, bajo un disfraz de democracia y una constitución que los legalizaba. Todo ello convenientemente bendito por lo más reaccionario y carpetovetónico de la sociedad.
Unos cincuenta años les duró la aventura, hasta que la historia se repitió, exactamente en los mismos términos: expulsión del Borbón; catástrofe resultante de la supuesta auto administración del pueblo; generalito; político hábil; bipartidismo y Borbón. Otra constitución legitimante del invento y a echar días para atrás. Y fíjense que los cincuenta años de este invento se están acercando. Por si acaso, ya tenemos un generalito que ha lanzado amenazas; un cardenal que ha marcado la pauta de lo que tiene que ser la moral de todos los españoles y hasta un enanito y con bigote (condición parece que indispensable) que se ofrece como salvador patrio.
Cada cual manifiesta su opinión como quiere, entre la erudición muy difícil de alcanzar de algunos y el balbuceo estúpido de una gran mayoría de zoquetes que no se han preocupado nunca de consultar un diccionario. Pero el pueblo español sigue a lo suyo: A los que saben los desprecia; a los que quieren saber, los aniquila. La insolencia de estos badulaques es tal que pretenden, con sus insultos, no la mejoría de su deplorable condición mental, sino el abajamiento de cualquier intento del Saber a sus cloacas mentales.
Nunca ha tenido la sociedad española más cantidad y mejor calidad de medios a su alcance para desarrollar el Saber, pero no está hecha la miel para el hocico del asno. Y ahí sigue, en términos generales, esa sociedad: ocupándose y preocupándose de sus peleas, sus insultos, sus deseos de aniquilar al otro, de acabar con el contrario, el distinto, al final enemigo. Y los listillos igual, doscientos años más tarde: Manejando ejércitos de idiotas capaces de matar por quienes les procuran la muerte.

Muestra Colectiva del Taller de Dibujo y Pintura de la Universidad Popular



domingo, 2 de junio de 2013

Carta al Viento: La última comunión

Por: Jesús Vega Mesa
No me gustaría ser pesimista y lo voy a intentar. Este domingo pasado, día de Corpus, vi, igual que muchos de ustedes, el desfile  de niños con su todavía inmaculado traje de primera comunión. Iban  en la procesión, muy modositos,  detrás de la custodia y el Santísimo.  Una procesión llena de ternura, que es, presuntamente, expresión de la fe que se está despertando en los niños. Los chiquillos han estado dos o tres años participando en catequesis y en muchas misas y en muchos otros actos relacionados con la vida cristiana. Durante este tiempo han sido la atención constante de los catequistas y, por supuesto, también de los padres. Hasta ayer, los templos se llenaban cada domingo con la presencia simpática y alegre de estos niños. Pero, a partir de ahora ¿qué?
Quisiera decir que, lógicamente, los niños seguirán participando en la vida parroquial y que esos mismos catequistas seguirán acompañando a los niños en su proceso de fe. Y que los padres que han estado reuniéndose con asiduidad durante varios años continuarán ayudando al despertar religioso de sus hijos y seguirán llevándolos cada domingo a la parroquia y cada semana a la catequesis que, a  partir de la primera comunión,  se llama “Síntesis de fe”, aunque si fuera por mí le cambiaría el nombre por otro más comprensible y atractivo.  
No me gustaría decir, líbreme Dios, lo que he leído por ahí de que todo esto de la primera comunión  es hipocresía, de que sólo es un acto social. O que después de estas fechas ni los niños ni los padres volverán a pisar una iglesia  hasta que otro convencionalismo les obligue porque lo que importaba  era el trajecito, los recordatorios, las fotos, el banquete y los regalos. Y que, como eso ya se consiguió, el curso que viene interesará únicamente que el niño o la niña practique un deporte, vaya a clases de música o de baile y que aprenda idiomas, que al fin y al cabo es lo que sirve para intentar conseguir un trabajito en el futuro.  
Y tienen razón. Ni la catequesis ni la primera comunión ni siquiera  la confirmación sirven para el currículo. Y si uno quiere ser “práctico”,  en el fútbol puede haber más posibilidades. Lo que me extraña es que los curas y los catequistas sigan, erre que erre, participando en este juego. Por eso no creo yo que sea cierto que haya niños que hace unos días hicieron su última comunión coincidiendo, qué casualidad, con la primera. Si fuera así me gustaría que en la Iglesia se replanteara seriamente el tema. Y que los catequistas que han estado con los niños hasta ahora se ofrezcan a continuar con ellos, aunque hayan hecho la primera comunión. Y que los padres fueran conscientes de que hay determinados valores, por ejemplo los religiosos,  que vale la pena cultivar aunque no tengan una productividad material. Aunque, según las encuestas, los creyentes son más felices que los que no lo son. Por algo será.
La procesión del Corpus, ya ven,  me dio optimismo. Estoy seguro de que buena parte de esos niños que cantaban o caminaban en silencio detrás de la custodia seguirán madurando su fe si encuentran el empuje y el ánimo necesario de parte de la familia y de la Iglesia, en especial de los catequistas. Estoy seguro de  que,  si fuera así, el curso que viene estarán de nuevo siendo parte de la vida parroquial. Y contagiando risas y jovialidad.   Que recordarán siempre su primera eucaristía, no como “la comunión” sino como la primera. Y que, antes de la última, habrá muchísimas más. Todo es cuestión de entusiasmo, de esperanza y de esfuerzo.  Para que la primera no sea nunca la última.



La gasolinera BP de San Lorenzo seguirá en el mismo sitio pero será reformada

La gasolinera en construcción
                                                         Fotografía: Antonio J. Suárez
La estación de servicio de San Lorenzo, situada en el kilómetro 0,5 de la carretera de San Lorenzo, seguirá prácticamente en el mismo lugar en el que está ahora, pero tendrá que ser reformada, tras el acuerdo que los dueños de la gasolinera han alcanzado con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Fuentes de la gasolinera, cuyo recurso ante los tribunales provocó el bloqueo durante años del plan parcial de Tamaraceite Sur (UZR-04) hasta que el Supremo se pronunció en 2010, aseguraron ayer que el acuerdo con el Ayuntamiento, alcanzado hace aproximadamente un año, se ha basado en una compensación, mediante otra parcela, de los terrenos cedidos por el propietario de la estación. El acuerdo obliga a reformar el edificio de la estación, por lo que ésta tendrá que cerrar durante un periodo que oscila entre cuatro y seis meses. El comienzo de las obras, sólo está pendiente de que el Ayuntamiento conceda la licencia. El edil de Urbanismo, Martín Muñoz, se reunirá el próximo 13 de junio con el representante de la empresa BP Oil España para llevar a efecto el acta de mutuo acuerdo de ocupación y pago, que ha sido alcanzado entre el área de Urbanismo.
Desplazamiento
Dicho acuerdo contempla el desplazamiento unos metros, en la misma rotonda, en el distrito de Tamaraceite-San Lorenzo, con el objetivo de que el equipamiento se adapte al Plan General de Ordenación del municipio, informaron fuentes municipales.
Las mismas fuentes aclararon que la operación "no ha supuesto ningún coste para las arcas municipales, ya que el desplazamiento es de escasos metros, y además se conservan las dimensiones del mismo, unos 1.931 metros cuadrados".
Según el Ayuntamiento, una vez firmado dicho acuerdo el próximo 13 de junio, "el cambio de ubicación se llevará a cabo de manera inminente".
Fuentes de la gasolinera justificaron su recurso ante los tribunales, al considerar que las condiciones iniciales que impuso el Ayuntamiento eran "inaceptables. Ahora hemos llegado a un acuerdo, porque nos han dado una compensación justa".
Las obras de urbanización del centro comercial que ha promovido la empresa de Ambrosio Jiménez se iniciaron hace meses. Por ahora, sólo Leroy Merlin ha confirmado que se instalará en Tamaraceite-Sur.

El Amor, La Soledad. (ANDRÉ COMTE-SPONVILLE. Paidós Contextos, 2001. 200 pp)

Por: Tomás Galván Montañez

Sentirse solos entre tanta gente. ¡Ay, de mí! se habrán repetido en tono de lamento tropeles de urbanitas incomprendidos entre la multitud. Pero esa soledad, según escribe el francés André Comte Sponville, no es nada comparable con ser ermitaños, con estar incomunicados y ajenos al mundo y a sus circunstancias. Es, sin más, un esfuerzo por vivir. Y bien hermoso, narra pletórico. 
Así lo deja ver desde el inicio de su libro El amor la soledad este filósofo de renombre que se ha propuesto, desde la primera edición en 1992, desmitificar la idea de que los ensayos filosóficos son una sarta de pensamientos inteligibles apto para unos pocos. Además, hacer esta osadía con elegancia, con ligereza de pluma y de una forma nada convencional al dejarse entrevistar por tres colegas que le envían preguntas por correo, relacionadas con la filosofía, el amor, la desesperanza o el arte de vivir, y conformar una obra interesante y apetecible para los lectores que miran con cierto pavor y acidez la filosofía. En definitiva, darle a este saber el aire de sorpresa que busca la verdad. Un reto. 
Este francés de 61 años, un estoico influenciado por Montaigne y Spinoza, impregna las casi doscientas páginas de este libro de su esencia antojada enérgica y realista, solitaria y enamorada. Esto se aprecia cuando expone con vehemencia literaria, cual tornado del pensamiento filosófico, que la tarea de caminar por la vida es más sencilla cuando se produce un despojo de las ilusiones, de las falsas esperanzas que solo dilatan el final agónico. La vida se convierte, de ser trazada entre quimeras, en un presente nunca conocido, en una realidad irreal. Incluso, en un circo nada apetecible de novelas rebosantes de frases utópicas y vomitivas.
Su sofisticada sencillez de deslenguado de la filosofía le permite derrumbar la falsa concepción de la soledad como maldición, cuando es el encuentro excelso y genuino con cada uno, pudiéndose pues tomar conciencia de la peculiaridad de la propia persona y acrecentar el afán por existir. 
El amor, como seña de grandeza y debilidad humana, se engrandece al aceptar al otro como tal y no «como un apéndice de mí», en palabras del autor.
Huyendo de verborrea exagerada y a veces ineficaz; con respuestas en ocasiones duras, entre hachazos y sutilezas, puntualmente exprimidas en demasía pero siempre rotundas, aviva la curiosidad y la reflexión. Ello sin cesar en sus intentos de dar la estocada a los lectores con su estilo particular. 
Sponville ha franqueado el camino empedrado que hablaba del ensayo filosófico como tedioso e infumable e, incluso, ha tumbado la muralla que bordeaba la filosofía como un ejercicio absurdo solo apto para pensadores y estudiosos exagerados de la palabra. El autor ha sido capaz de prender la mecha de la curiosidad y de poner al alcance de todos el noble ejercicio de filosofar para vivir, y hacer esto con sencillez. No solo todos podemos ser filósofos sino que ahora podemos leer filosofía. De agradecer.