martes, 4 de junio de 2013

La cuneta asesina de Los Giles

L. S. V. La Provincia. Vivir en el extrarradio de la ciudad tiene sus ventajas: más contacto con naturaleza y menos contaminación. Pero también sus inconvenientes: la incomunicación y la falta de infraestructuras. En Los Giles, un barrio adscrito al distrito de Tamaraceite-San Lorenzo y Tenoya, los vecinos además se juegan la vida cada vez que quieren acceder al campo de fútbol, a las afueras del casco urbano, o ir hasta el cruce para coger la línea 205 que desde Arucas baja a San Telmo. La carretera no tiene arcén. Los vecinos exigen una vía en condiciones.
El autoestop y la buena voluntad de los vecinos que tienen coche funciona con normalidad en este barrio, del distrito de Tamaraceite-San Lorenzo y Tenoya con apenas 434 habitantes, según el padrón del Ayuntamiento del 2007. Pero los habitantes del barrio exigen desde hace más de un año una carretera en condiciones por la que puedan caminar con seguridad y no depender de la amabilidad de los que tienen automóvil.
La vía de entrada principal al barrio desde el centro de la ciudad y el asfalto bien podrían confundirse con el terreno. Y no por carecer de un suelo firme sino porque las plantas se la comen por no tener un amplio arcén o paseo por el que caminar. Los habitantes de Los Giles se juegan literalmente la vida para llegar hasta el campo de fútbol o bajar hasta el cruce ya que los coches circulan a gran velocidad. La alternativa es caminar campo a través, por un camino de arena y de piedras que se embarra con las lluvias, ya que la cuneta está en pendiente y los matorrales impiden ver con normalidad por dónde pisa. Para colmo, los escombros que se sacaron para allanar el aparcamiento a la instalación deportiva se tiraron al lado de la cuneta.
Los habitantes de Los Giles cuentan a la misma entrada del barrio con varias paradas de transporte público. En concreto, las líneas 317 (Las Palmas-Santa Catalina), 319 (Las Mesas-Santa Catalina) y la 233 (Cementerio de Tenoya-Santa Catalina) de Global que les acerca a la ciudad. Pero lo hacen con una cadencia de una hora (319 y 233) y media hora la 317, respectivamente.
"Si perdemos alguna de las guaguas, bajamos hasta el cruce a coger la de Arucas, pero es intransitable, ya ha habido muertes", dice Francisco Ramos Rodríguez, quien encabeza esta protesta vecinal, aunque con el apoyo de la Asociación de Vecinos de San Juan Bosco. Sus escritos han llegado al Ayuntamiento y al propio Diputado del Común.
"La carretera de acceso a Los Giles tiene una longitud de 1.400 metros. En la actualidad no existe consignación presupuestaria para dotarla de arcén para el tránsito peatonal, por lo que la solicitud de Estudios y Proyectos Pendientes". Esta es la contestación que les dio el Área de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Aguas del Ayuntamiento en el mes de julio del pasado año. Pero, hasta ahora, nada.
Peligro
Los vecinos exigen que se les haga un arcén como es debido y que arreglen el piso de la carretera, ya que, aunque está en buen estado, hay un tramo en el que un reguero está horadando el asfalto con el peligro de que el día menos pensado un coche se hunda con sus ocupantes. Los Giles pide también que les instalen unas cuantas farolas y control de radar para que nos e circule a tanta velocidad. "Nosotros también pagamos impuestos", argumentan.
La carretera de entrada a Los Giles es como "la calle principal", apunta el vicepresidente de la Asociación de Vecinos San Juan Bosco, Sebastián Padrón, que también solicita que quiten algunos "puntos negros" y se reorganice el tráfico de algunas calles del barrio. Además, de que se haga una poda en algunos árboles del parque infantil.
Los habitantes de Los Giles se quejan de que los políticos solo acuden al barrio cuando hay elecciones y que, luego, ni se acuerdan del extrarradio. Mientras, su acceso sigue sin hacerse

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