martes, 4 de junio de 2013

Los poderes del alma

Por: Pedro Domínguez Herrera 
Llevo desde que apenas tengo algún uso de razón, tratando de encontrar la explicación a las preguntas de siempre, que se hacen los mortales, y de lo único de lo que “ creo estar seguro,” es de la existencia del alma. No, como los que con el ánimo prepotente de filosofar, o de otras banalidades propias de mentes enfermizas, cuando creen que, con elucubraciones de suposiciones, con estilo y lenguaje docto, se puede alcanzar la utopía de  descifrar el misterio que nos envuelve.   Cuando se piensa en estos dilemas, en estas preguntas que nos hacemos todos,  desde la Iglesia, científicos, filósofos…dejando aparte, el credo, la historia de la religión, las bienaventuranzas, la fe, la física, las humanidades… es cuando nos damos cuenta, que puede llegar mas lejos en sus ratos de meditación un pastor de ganado, sentado sobre una piedra y al mismo tiempo vigilar las labores de su perro, que los sentados en cómodos cueros y grandes despachos. En lo único que estamos obligados o involucrados todos los seres humanos, excepciones aparte,  es en tener nuestra propia creencia sobre el alma; pues esta es la marca acuñada que tiene la mente, para grandeza del posible creador, o algo parecido de donde emana o es principio de todo lo existente. Cualquier “alma viviente, “ incluso la mas humilde, dejando aparte las del “Limbo de los Justos,” puede tener su propia opinión en esto tan trascendental, que al mismo tiempo es válida con lo que piensan los demás sobre lo mismo, siempre que se tengan, como se dice, los pies en el suelo.
Por lo dicho, que me justifica sin ambages a exponer una creencia libre, sin doctrina, ni seguimiento de filosofías de otros, ni otras ideas prestadas para deslumbrar al que lee. Me basto con lo mío en todas sus consecuencias, a fuero de parecer presuntuoso o lo que sea .. Pienso que cuando se duerme se pierde la conciencia y solo se viven sueños, pesadillas o imágenes fugases de los aconteceres dislocadas o surrealistas. Aun así no nos caemos de la cama cuando damos vueltas en ella por muy estrecha que esta sea…Se han hecho experimentos con durmientes de ponerles temas grabados y repetitivos y al siguiente día, el experimentado asimilarlos con menor esfuerzo. Avanzando a otro nivel; es por lo que creo que cuando estamos despiertos, al igual estamos dormidos del alma, pero recibimos mensajes difusos y este es el misterio de la espiritualidad. Lo sabemos, estamos seguros, pero cuando tratamos de atrapar esta verdad con nuestras herramientas mentales, como es espíritu, no la podemos descifrar y vuelta a empezar. No hay ni ha habido ni habrá ser que logre asimilar, dominar y clarificar los poderes del alma; pero estamos obligados a intentarlo por instinto, por integridad y por alabanza al Principio Creador el que ahora mismo estoy seguro que esta conmigo en este bautismo de fe existencial.
Me queda que decir, para haberlo dicho, que si queremos ver el alma y estar seguros de que existe; observemos en las conglomeraciones a alguien que no conozca a nadie, y este seguro de ello, como en su semblante y mirada se le escapa, se le nota el alma. Cuando estamos a la defensiva al que dirán y nos conocemos es cuando menos somos en toda valoración por degradante interés…

5 comentarios:

Sergio Naranjo dijo...

Puesto que predicas con toda tu convicción la existencia del alma, me parece entender que la admites "latente" más allá del conocimiento del propio individuo: Si estoy despierto, el alma está dormida, y viceversa.
¿Y cómo justificas tú el alma de quien está en coma?
¿Tiene alma quien no llega a nacer?
La Filosofía, amigo Pedro, sí tiene mucho, pero mucho, que decir acerca de la (supuesta) existencia del alma. Porque admitirás, supongo, que el alma, concepto no demostrado, sólo existe en la convicción de las personas.
Y si yo digo que el alma no existe, y el conocimiento que el ser humano tiene de sí no pasa de más allá que su propio espíritu... ¿soy un pedante, un ignorante...?
Saludos, amigo Pedro.

Pedro Dominguez Herrera dijo...

Lo que quise decir,es que dormido se pierde la conciencia...y aun así hay una pequeña muy remota conciencia. Hay que tener en cuenta los sueños que nos producen vivencias, "sentimientos" y duermevelas y en el otro estadio la relación alma mente que se produce cuando estamos despiertos sucede algo parecido a cuando se duerme.Mientras dormimos la conciencia no es totalmente consciente y de despierto la mente no es ni puede ser totalmente consciente del alma... El que esta en coma tiene alma pero esta como dormido y se cree que aveces oyen sueñan...la palabra alma y espíritu significan prácticamente lo mismo y así sucede con muchos vocablos...
quien no llega a nacer no tiene alma cuando se nace la mente ,se forma con el cerebro que es una especie de receptor y el espíritu que puede ser sintonizado. Fui a aclarar y me metí en un un lío que mejor dejarlo... Gracias por el comentario

Sergio Naranjo dijo...

No, no existe el lío en un debate de respeto. Planteas, nada menos, que algo que ha sido actualidad mundial estos días:
Una salvadoreña iba a ser dejada morir por dejar nacer un feto sin cerebro.
Según tus ideas, que ese caso comparto, si no hay cerebro no hay lo que tú llamas alma, yo me quedo en conciencia.
De modo que esa mujer podía abortar el proceso y vivir. Pero las organizaciones "Provida" exigían la muerte de la madre para que "naciera" el monstruo...
¿Ves cómo sí es interesante tu planteamiento?
Cuando dos tienen ganas de emplear la palabra surge lo que se llama palabra entre dos: Diálogo, algo de lo que carecen los idiotas.

Pedro Domínguez Herrera dijo...

Le has dado un giro interesante a mi lio. Para decirte que estoy totalmente de acuerdo, no se puede llegar a esos extremos, que lo que hacen es entorpecer y degradar a los defensores del no aborto y poner una vida en peligro con la sola justificación del fanatismo.

Sergio Naranjo dijo...

Si no te hubieras "hecho un lío" no te hubieras puesto a buscar respuestas.
Esa es la diferencia, a tu favor, con quien lo quiere todo masticado.