lunes, 23 de febrero de 2015

La dignidad

Por Luis C. García Correa y Gómez
La dignidad es un atributo inherente al ser humano.
Reconocer esa dignidad, comportarse en coherencia con ella, son consecuencias de la educación, de la honestidad y de la libertad.
No hay belleza sin dignidad. No hay amor sin dignidad. No hay felicidad sin dignidad. No hay libertad sin dignidad.
Actuar con dignidad enorgullece la vida, enaltece la existencia y hace que el horizonte esté lleno de felicidad.
La dignidad se pone en práctica por la educación familiar, y se mantiene y se vive por el comportamiento y la continuidad.
La dignidad es la condición natural de todo ser humano. Es irrenunciable. Permite que, por la honesta participación, se tenga la plena felicidad y la plena libertad.
La búsqueda de una sociedad justa tiene que estar basada en la dignidad de la persona humana.
Cualquier desarrollo económico, moral, religioso… debe de estar basado en la ineludible y necesaria dignidad humana.
La máxima dignidad de todos los Seres Humanos es la de ser Hijos de Padre Dios, hermanos de Nuestro Señor Jesucristo, e hijos de la Santísima Virgen. Herederos de cielo eterno en la contemplación de la Santísima Trinidad.
Se sea creyente o no: La dignidad es creer y tener valores eternos, y vivir y morir comprometidos con ellos.

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