domingo, 17 de agosto de 2014

Una canción con recuerdos a Tamaraceite

Por Jesús Vega Mesa

Me supongo que nos pasa a todos. Escuchamos una canción y nos trae recuerdos muy concretos de la vida: La primera vez que la escuchamos o la persona que la cantaba, o el lugar en donde estábamos… A mí hay canciones que me “saben” a Vecindario (Pedro te negó, A tope, ….) Otras me recuerdan viajes a Valladolid (Colegiala) o a Madrid. Y otras las siento más cerca, mucho más cerca. Está claro que la canción es un vehículo rápido para trasladar emociones, recuerdos y nostalgias.



Ayer, no sé por qué, estuve todo el día intentando cantar una canción aprendida en Tamaraceite. Me gustaba y me sigue gustando. La cantaban muy bien las dominicas que allí vivían. Cuando celebraba la misa con ellas, en aquella cuevita de su casa, les pedía que la cantaran en cualquier momento de la celebración. Y allí salía Elena con su voz de ángel: “Las fuerzas se rehacen en la mesa…”


Anoche quise encontrar en internet una buena versión de “Las fuerzas se rehacen en la mesa”. No encontré ninguna que igualara el modo de cantar de Elena, Lola, Raquel, Esther y todo el grupo de religiosas. Pero me trajo recuerdos que me hicieron revivir la fuerza que da la eucaristía, la oración y la amistad. Y la comunidad de dominicas y Tamaraceite y la música. 

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