martes, 30 de septiembre de 2014

“La tristeza de la esclavitud"

Por Luis C. García Correa y Gómez
Por desgracia, la esclavitud no ha desaparecido.
Hay muchas maneras de ser esclavo y de esclavizar. Todas producen los mismos efectos: tristeza, sumisión incondicional y falta de la sagrada libertad.
Por supuesto, hay tristeza si se tiene conciencia de la realidad.
Se puede ser esclavo y aceptarlo, e incluso renunciar a averiguar las razones de la situación.
La mayor de las esclavitudes es el pecado. Viene después la esclavitud del poder perverso, que es un pecado social.
No nos cansaremos de repetir que para romper las cadenas de la esclavitud hay que ser consciente de la realidad.
El poder perverso es aquel que su meta es tener dinero y poder a costa de lo que sea.
Para el perverso el fin justifica los medios.
La libertad es uno de los mayores dones que hemos recibido.
Sin libertad no hay responsabilidad ni felicidad.
Lo primero que conculca y quita el poder perverso es la libertad.
¿Usted se siente libre? ¿Por qué?
No sigo tratando el tema, porque todos deberíamos conocer nuestra realidad personal, la que realmente vivimos.
¿Usted se siente libre? ¿Por qué? ¡Ayúdennos!

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