lunes, 29 de febrero de 2016

Los santos sociales

Por Luis C. García Correa
Los santos sociales son los que dedican su vida a los demás, especialmente a los más necesitados, sin pedir nada a cambio.
Hay santos sociales en el mundo entero. No es un fenómeno privativo de ciertas creencias, ni de algunas localizaciones. Si es un fenómeno privativo de las personas honestas que han sido educadas en valores y respetan.
La educación en valores no solo es fundamental para la santidad personal y social: también se necesita para la felicidad. La felicidad está en compartirla, y la comparten las personas honestas y educadas.
El egoísmo es la condición natural del maleducado.
La vida es muy corta para malgastarla. Todos podemos ser santos sociales, que es un camino hacia la santidad espiritual. Las dos merecen el reconocimiento, local y universal.
Roguemos, creyentes o no, para tener la educación y las virtudes que nos lleven a la santidad para así poder ayudar.
Hemos nacido para la santidad y como consecuencia para ayudar.
Los santos sociales son una necesidad para la felicidad.
La sociedad se debe fundamentar en valores para que surjan santos sociales que son los que luchan y cooperan a la solución de los problemas de todos.
El amor es el cimiento de la santidad.
Los santos sociales enriquecen el patrimonio local y nacional, son el cimiento del bien: reparten el bien y dan su ayuda sin límite respetando a los demás.
Benditos y alabados sean los santos sociales porque en ellos nace y se desarrolla el bien personal y social, para el bien de la humanidad.
La globalización honesta multiplicará el efecto beneficioso de los santos sociales, para el bien de toda la humanidad.
Los santos sociales son una necesidad en la sociedad.

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