viernes, 17 de junio de 2016

A los gobiernos del mundo

Por Luis C. García Correa
Se gobierna cuando se tiene autoridad.
Tener autoridad es una de las mayores responsabilidades, honores y alegrías. Es un reconocimiento que se debe agradecer, porque implica una delegación del poder y de la honestidad: es una gran muestra de confianza.
La autoridad es la representación y acción con honestidad, efectiva y ejecutiva, del poder en libertad.
Quien tiene autoridad, la tiene para hacer el bien.
Cualquier comportamiento deshonesto de la autoridad es el mal reconcentrado y avalado por el poder (de la misma manera que la honestidad es el gran poder de la autoridad).
A los gobiernos legítimamente establecidos en todo el mundo les ruego: “Sean honestos y participativos para que hagan y repartan el bien como lo más natural y serán la gloria, el poder y la esperanza de alcanzar y mejorar la vida de sus comunidades con la mayor autoridad”.

A los gobiernos del mundo: “Reciban la autoridad delegada del pueblo para con ella restablecer el bien y la felicidad y aumentar la libertad”.  (PPP)
A los gobiernos del mundo: “Sin honestidad y participación no hay solución a los problemas del momento. Hipotecarán el futuro si no encuentran y viven la honesta participación y todo el pueblo junto”.
A los gobiernos del mundo: “La felicidad y la libertad se fundamentan en la honestidad, y si tienen autoridad para poder tener poder necesitan tener la honesta autoridad”.

El poder y la autoridad son delegados, asumidos y tenidos cuando son recibidos del pueblo en libertad.
 “¡ A los gobiernos del mundo: gracias por regir con autoridad, por gobernar con honestidad y por ejercer el poder con y en libertad !”.

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