Distintas varas de medir para un mismo Espacio Natural

Por Esteban G. Santana Cabrera  


Muchos vecinos de Tamaraceite y de San Lorenzo estamos asombrados por las distintas varas de medir que se tiene por parte de las instituciones canarias ante un mismo hecho. Y nos referimos al Paisaje Protegido de Pino Santo, cuando por un lado vemos que se interviene, con "cierta" planificación, con la excusa del fomento del deporte en la zona del Zardo, y por otro lado, espacios como las Charcas de San Lorenzo están sumidos en el más absoluto de los abandonos. No quiero que se me entienda mal, ni que se piense que estoy en contra de la construcción de espacios para el fomento del deporte, pero sí que hay que tener especial mimo cuando ese espacio está protegido, y no pasa nada. Cuando las mismas instituciones venden césped natural a cambio de acebuches o cardones que vivián por la zona no hace muchos años. El parque deportivo de San Lorenzo, que se encuentra en los límites del Paisaje Protegido de Pino Santo, tiene una superficie de más de 115.000 metros cuadrados destinado a quince disciplinas deportivas, y donde se ha realizado una inversión de 2.750.010 euros, según dicen con el consenso de los vecinos y vecinas que han incorporado sus propuestas a los trabajos que desde el IMD impulsaron. Y nos preguntamos, con qué vecinos, porque en muchas ocasiones los vecinos no somos conscientes de los daños que le pueden hacer al medio ambiente instalaciones deportivas en la que el cemento y lo artificial entierran a nuestro espacio natural. Nos duele declaraciones como la del concejal de Deportes del ayuntamiento capitalino, que recalcó que "siguen colonizando los espacios públicos para crear nuevas instalaciones deportivas como el futuro parque de San Lorenzo y el campo de fútbol de La Suerte". Y nunca mejor dicho, colonizando nuestros espacios naturales para realizar espacios deportivos, con algunos arbolillos y césped artificial y cemento por doquier. 

El otro lado de la moneda son Las Charcas de San Lorenzo, nuestra joya de la corona, que fue declarada como paisaje protegido por decreto del Gobierno de Canarias, previo trámite de información pública y audiencia de los municipios afectados y con informe previo del patronato insular de espacios naturales protegidos. Y ahí se quedó. Porque salvo dos acciones en el Camino Viejo, una por parte de Gesplán para señalizar la zona, hace años, cuando no estaba ni el complejo comercial, y otra por parte del Cabildo dentro de un Plan de Cooperación, el entorno de Las Charcas, de los estanques de barro, lo que ha hecho es irse deteriorando poco a poco.  No debemos olvidar que los estanques de barro y su red acuífera tienen un valor etnográfico incomparable puesto que datan del siglo XVII. Por ello pretendemos la recuperación ambiental del espacio natural Charcas de San Lorenzo y que se convierta en un Parque Agroambiental, proyecto que  ya fue elaborado y presentado al Ayuntamiento por una Comisión Técnica de biólogos, geógrafos, historiadores, geólogos, educadores ambientales, dirigida por el arquitecto canario, Carmelo Suárez, constituida por la Plataforma Salvar las Charcas de San Lorenzo que este colectivo ecologista promovió, integrada por decenas de organizaciones sociales, entre ellas el Club Rotario de Las Palmas, Ben Magec-Ecologistas en Acción, Adena, Seo Bird Life, Fundación César Manrique, movimiento vecinal de LPGC, etc., etc.

Según la cadena Ser, la Agencia Canaria de Protección del Medio Urbano y Natural (ACPMUN), dependiente de la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el cambio climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias abrió en 2021 más de 1.400 expedientes de infracción en la función de control de la disciplina urbanística y ambiental con el objetivo de proteger el medio ambiente del archipiélago. En esta zona las agresiones al medio ambiente han sido numerosas, y siempre denunciadas por vecinos de la zona o asociaciones medioambientales. En muchas ocasiones estas han quedado en el limbo. 

La Ley de Espacios Naturales de Canarias es clara a este respecto y en función de los valores y bienes naturales que se protejan, los espacios naturales protegidos del archipiélago se integran en una red en la que están representados los hábitats naturales más significativos y los principales centros de biodiversidad, con las categorías siguientes: a) Parques: naturales y rurales. b) Reservas naturales: integrales y especiales. c) Monumentos naturales. d) Paisajes protegidos. e) Sitios de interés científico

Los paisajes protegidos, como el que hacemos referencia, el de Pino santo, donde se encuentran las Charcas, son aquellas zonas del territorio que, por sus valores estéticos y culturales, así se declaren para conseguir su especial protección. Sí, lo dice la propia ley, especial protección y hasta ahora ha sido un espacio desprotegido que solo ha estado salvaguardado por el buen hacer de algunos de sus dueños actuales y la propia madre naturaleza, que ha puesto su mano para que los humedales no se conviertan en eriales y las aves puedan seguir viniendo a nidificar en su proceso migratorio entre Europa y África.

Y es que ni los propios usuarios de la zona saben que están en un paisaje protegido, porque la Administración no ha hecho su labor. Es claro el Artículo 182 de la Ley y en lo referente a la Señalización en sus diferentes apartados dice en su apartado 1. En los espacios naturales protegidos y sus límites se instalarán señales informativas que tendrán una base uniforme para todos los espacios naturales protegidos de la comunidad autónoma. Vayan a ver si hay alguna señal. Ya estamos hasta pensando mal, igual es que interesa que no se sepa lo que es para poder intervenir en ella.

Me gustaría finalizar, ahora que estamos en periodo preelectoral, pidiéndoles por favor, a los candidatos al Cabildo y al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que incluyan en sus programas el poder recuperar este entorno, repoblar con especies autóctonas, rehabilitar los estanques de barro y la arquitectura acuífera que hay en la zona y facilitar un entorno en el que las aves puedan volver a nidificar en la zona y propiciar que los escolares, no sólo de nuestro municipio sino de toda Canarias, así como las asociaciones, colectivos y grupos de personas en general, tengan un lugar donde, puedan conocer y disfrutar de un espacio agroambiental.

Exigimos que se tenga en cuenta el proyecto de Parque Agroambiental, aprobado en el Plan General tras una larga lucha ciudadana, y se tenga especial sensibilidad con nuestro patrimonio natural y cultural.

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