martes, 14 de enero de 2014

Decirlo de forma alegre y educada

Por Luis C. García Correa
¡Varía la expresión, hasta el contenido, cuando lo que se dice se hace de forma alegre y educada! La alegría es uno de los componentes de la felicidad. Como  la educación lo es incluso para una feliz convivencia.
No hay, ni habrá razón, para expresarse de forma descortés y con amargura.
El mal engendra el mal. Quien cosecha el mal, la amargura, la mala educación y la violencia, recibe lo que da. Y como consecuencia  se  acentúan su mal estado y sus malas sensaciones, convirtiéndose en fácil receptor de todos esos males.
Es mucho más fácil  ser educado y alegre que lo contrario. La amargura, amarga. La tristeza, entristece. La alegría alegra. El positivismo en los comportamientos eleva el bienestar personal y social. De la misma manera que antes de decir un exabrupto, se debe pensar, no dos, sino tres veces. Lo mismo antes de actuar de forma maleducada u hostil hay que serenarse.
Los humanos somos seres sociables, y la sociabilidad es sinónimo de alegría y de buena educación.
Hagamos del  mundo lo que debe ser: un paraíso. Sólo los necesitamos a usted, su familia, amigos y vecinos. Y todo habrá cambiado.
No hay crisis, ni económica ni de valores, con  la alegría y la buena educación.
¿A qué esperamos?

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