martes, 8 de julio de 2014

Amar y ser amado en la libertad

Por Luis C. García Correa
Amar y ser amado en la libertad es la cumbre, material y espiritual, del ser humano. No existe meta alcanzable mayor que amar y ser amado en la libertad.
Amar es compartir todo, sin pedir nada a cambio.
Amando y siendo amado se viven los hechos más felices en la libertad.
La libertad es la expresión materializada y la vivencia del amor.
No hay libertad sin amor, ni amor sin libertad.
La libertad es un don que nos ha dado Padre Dios. Es una gran responsabilidad. Supongo que, para los no creyentes, la libertad es vivir la honestidad en la participación, en todos los momentos de la vida.
El amor y la libertad son patrimonio de la humanidad.
También es patrimonio de la humanidad la obligación de hacer el bien y evitar el mal.
No basta con no hacer el mal, hay que tratar de evitarlo. De la misma manera que hay obligación de hacer el bien, de repartirlo con una honesta participación a lo largo de la vida, también hay que saber vivir la plena felicidad y la plena libertad, que para eso hemos nacido.
Por culpa de no vivir la plena felicidad y la plena libertad, no existe el amor fraternal al que nos obliga el primer Mandamientos: Amar a Padre Dios sobre todos las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
Dios es amor y sin amor no gozamos a Padre Dios. El amor sin Dios es limitado.
Los humanos también somos amor, con las limitaciones humanas, pero somos y debemos ser amor, repartir amor y recibir amor.
Hasta tanto no haya una mayoría de seres humanos que vivamos la plena felicidad y la plena libertad por amor, no existirá la plena felicidad y la plena libertad general. Serán meros conatos, remedos sin continuidad.
La felicidad es compartir y amar. La libertad es compartir y amar.
No se puede olvidar que el poder perverso se desarrolla sobre el desamor y la falta de la honesta participación de la mayoría de la humanidad.
Sin vencer al poder perverso, cuyo apoyo es la mayoría pasota e individualista; sin compartir el amor y sin la honesta participación, seguiremos con crisis económicas, políticas y sociales. Y no habrá la plena felicidad y la plena libertad. Seremos esclavos.
Amar y ser amado en la libertad no sólo es la meta para alcanzar la felicidad y la propia libertad, sino una necesidad, una obligación personal y social para vivir plenamente el amor. Para esos hemos nacido: para ser felices y libres en y por el amor.
Amar y ser amado en la libertad es patrimonio de la humanidad, para la plena felicidad y la plena libertad.

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