martes, 22 de julio de 2014

El amor imposible

Por Luis C. García Correa
Puede haber amores, deseos e ilusiones imposibles. Son una triste pero ilusionante vivencia. Unas veces, ahogan la respiración, exageran los deseos y desbordan las ilusiones. Otras, nos someten a la tristeza.El amor platónico imposible, ideal y no correspondido, existe. Nos llenará de felicidad o de tristeza según cómo lo vivamos.
El amor se puede confundir con la pasión o el atractivo.
El amor es pasión, pero la pasión no siempre es amor. El atractivo nunca es amor.
Amar y ser amado es la vivencia cumbre del ser humano.
Los amores imposibles pretenden alcanzar la dicha del amor compartido.
Hay quien consigue convertir el amor inicialmente imposible en amor posible, en amor correspondido.
Lo normal es que lo imposible no sea posible. Pero, en el amor, no siempre es así: lo imposible puede ser posible. Esa es la razón de la esperanza del amor imposible.
La primera pregunta que nos debemos hacer es: ¿Por qué un amor es imposible? ¿Existe alguna posibilidad de ser posible? ¿Es sólo momentáneamente, imposible? ¿Es realmente imposible?
De acuerdo a la realidad y a la verdad, el objetivo será tratar de convertir el amor imposible en amor correspondido. Y si no, rezar para que Padre Dios ilumine y dé la serenidad necesaria, para despertar del sueño enamorado, a la realidad no deseada, pero realidad incontestable.
La esperanza es el manantial de lo posible.
Dios es amor y esperanza. Con Padre Dios nunca existe el amor imposible. Con Él y en Él siempre hay esperanza.
Acudamos a Él y llenaremos los vacíos del amor imposible.
El amor imposible, también llena momentos, deseos e ilusiones. Durante ese tiempo nos han llenado el corazón de amor incomprendido. Pero amor enaltecido, aunque sea incomprendido y no correspondido.
El amor siempre es amor, sea amor realizable, amor compartido, amor imposible o amor idealizable.

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