viernes, 17 de octubre de 2014

La verdad, la felicidad y la libertad



Por Luis C. García Correa
La verdad, la felicidad y la libertad tienen el mismo cimiento: la honesta participación.
La honesta participación es el cimiento del bien, del progreso y del amor.
La verdad es tan necesaria para una vida normal, como lo es el aire para respirar.
La felicidad es el estado ideal del cuerpo y del alma.
La libertad implica responsabilidad.
Para tener libertad, vivir feliz y tener la verdad, se necesita una educación en valores morales, éticos o religiosos, y ser un “ser humano”.
Para tener libertad, vivir feliz y tener la verdad se necesita ser consecuente con esos valores, siendo, por tanto una persona honesta y participativa.
La verdad nos hace libres y felices.
La libertad nos hace grandes, importantes, responsables, trascendentes y memorables.
La felicidad nos hace alegres, comunicativos, caritativos y participativos.
La caridad no es sólo dar dinero. Es saludar con cariño y educación, un abrazo efusivo, estrechar la mano con las dos, poner el brazo sobre el hombro, preguntar por la familia…
La caridad es ser caritativo en lo material, y también en lo espiritual.
El progreso material y espiritual de los pueblos se debería medir por el número de personas honestas y participativas que dicen la verdad, viven felices y en libertad.
Liberad no es hacer lo que quiero, sino hacer lo que debo hacer. Y hacerlo con educación y honestidad.
Para ser feliz se necesita vivir de acuerdo a los valores heredados y aprendidos de los padres, tales como: ser honesto,  participativo, humilde y caritativo.
La verdad, la felicidad y la libertad son los cimientos de la grandeza de los pueblos. Consiguen el progreso material y espiritual. Provocan que el bien triunfe sobre el mal.
No me cansaré de repetirlo: Los pueblos son grandes, felices y libres cuando tienen una mayoría honesta y participativa que dice la verdad, anulando y aplastando la corrupción.
La verdad, la felicidad y la libertad deberían ser la meta a alcanzar, para poder ser veraces, felices y libres.
Amo apasionadamente a la verdad, busco apasionadamente la felicidad y quisiera vivir apasionadamente la libertad.
¿Usted qué opina?

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