sábado, 4 de abril de 2015

Dar al César lo que es del César

Por Luis C. García Correa
Dar al César lo que es del César ha sido, es y será una obligación de todo ser humano viviente.Me cuesta creer que exista creencia religiosa que exija una doble vida: una, la de los hechos temporales y públicos; y la otra privada, la propia de la fe.
No hay razón Iglesia y Estado choquen en el ejercicio legítimo de sus respectivas autoridades. Quien afirme lo contrario está fuera de la realidad.
Todos debemos dar testimonio con unidad de vida, en hechos y palabras, sincera y profunda. Cumplir fielmente con las obligaciones civiles, religiosas o morales; pagar nuestros impuestos; distribuir correctamente los bienes y los servicios; buscar, en definitiva, el bien personal y el bien común.
La dejación de deberes y derechos es un pecado que conduce a la corrupción, al dominio del mal sobre el bien. Esa inhibición permite que la deshonestidad se adueñe de la sociedad.
Dar al César lo que es del César obliga a contribuir a la justicia, a que desaparezcan las injusticias, las discriminaciones económicas o sociales. En definitiva, a esforzarme porque las leyes sean justas, porque yo soy justo.
Seamos laboriosos, alegres, optimistas, respetuosos, leales y responsables en el cumplimiento de nuestras obligaciones, y en el ejercicio de nuestros derechos personales y sociales.
Enamorarnos del Ser Humano: luchar por tener y repartir la felicidad y la libertad, dando al César lo que es del César.

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