viernes, 13 de noviembre de 2015

La honesta participación


He leído en un periódico local: que un partido político le dice al pueblo que ellos le abren las puertas para que los ciudadanos participen.
Indiscutible la buena voluntad por quienes proponen la participación social.
Siempre digo que como concejal no me equivoqué, porque no hice lo que creía,  hice lo que me ordenaba el pueblo, que estaba muy unido y era participativo mediante las asociaciones de vecinos.
La participación no es de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba.
Para que haya esa participación de abajo hacia arriba tiene que haber un pueblo honesto y participativo.
¿Cómo es y cómo está de unido y de participativo el pueblo de hoy?
 Voy a tratar de situarme en lo que creo que es la realidad.
La humanidad actual, y a nivel universal,  hasta donde sé, es consciente de su realidad, pero vive de espaldas a la realidad de los demás.
El consumismo es una consecuencia de la falta de valores personales y comunitarios, y como consecuencia crece la sumisión de la gente a hacer lo que le dicen.
Vivimos creídos que somos libres.
La libertad es hacer lo que creo y debo hacer. Según los valores heredados, enseñados y practicados.
¿Hacemos lo que creemos y debemos?
Ahora sí me atrevo a decir: a nivel social y hablando de mayorías, no hacemos lo que creemos y debemos. Por eso se dice lo que digo de ese partido político: que es un paternalismo de buena voluntad.
¿Por qué se dice eso? También me atrevo a afirmar: porque no hay un pueblo participativo.
“La honesta participación colectiva sigue siendo la solución”
Hasta tanto no haya ese pueblo honesto y participativo, la buena voluntad seguirá siendo un paternalismo.

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