viernes, 15 de abril de 2016

Blasfemar de la Naturaleza

Por Luis C. García Correa
Blasfemia es decir palabras injuriosas contra Padre Dios o contra las personas o cosas sagradas.
Blasfemar es una injuria grave a algo o alguien necesario, respetado y sagrado.
Sagrado es, también, aquello que es esencial en la vida, aquello que por su destino o uso es necesario y digno de todo respeto y consideración. Así ocurre con la Naturaleza al ser nuestro necesario hábitat natural, de maravi llosa belleza y en donde podemos vivir de forma natural las plantas, los animales y los seres humanos, y que sabemos que no hemos inventado, que nos ha sido dada como un gran don. Los creyentes además sostenemos que esta casa de la Naturaleza fue creada para el hombre por Padre Dios.
Por eso blasfemar es maldecir también a la Naturaleza.
Se blasfema, demasiado y gravemente, de la Naturaleza, tanto que vamos camino de la autodestrucción, si no dejamos ya de blasfemar.
La Naturaleza fue creada por necesidad y para el disfrute de la vida natural. Es el hogar común en donde podemos ser felices al ser libres, si somos honestos y no blasfemamos, si respetamos.
Cualquier blasfemia es de una gravedad inusitada y de consecuencias gravísimas que pueden llegar a ser mortales, tanto para el cuerpo como para el alma.
¡Quien blasfeme debe ser reo del castigo del vacío, por no poder convivir con la vida!
Quien blasfema ataca vilmente a lo sagrado, tanto del cuerpo y de la Naturaleza, como del alma.
¡¡¡Blasfemar de la Naturaleza acarrea el mal de forma general, porque perjudica a todos por igual!!!
Demos ejemplo de honestidad y respeto a todo lo que sea sagrado y necesario, para ser merecedores de alcanzar la plena felicidad.
Jamás blasfemar, por amor y respeto a la Naturaleza, a los demás y a Padre Dios.

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