lunes, 4 de julio de 2016

Vivir a partir un piñón


Por Luis C. García Correa
Vivir a partir un piñón quiere decir vivir incondicionalmente con alguien a quien se quiere especialmente.
Hay personas con las que nos unimos más allá de la amistad. Eso es amor.
Amar es vivir a partir un piñón con el ser amado.
Partir un piñón no debe ser solo en el amor.
Partir un piñón en el deporte; partir un piñón en el trabajo; partir un piñón con el vecino; partir un piñón con el amigo…
La vida es muy corta y muy importante para perderla sin partir piñones.
La vida se llena de contenido partiendo piñones con quienes lo necesitan, que eso es ayudar y servir a quien necesita nuestra ayuda, que la debemos dar para partir un piñón con esa persona.
Perder el tiempo sin hacer nada, solo se puede cuando hay que descansar, que entonces no es perder el tiempo sino descansar.
Perder el tiempo pudiendo servir, es malo y perjudicial tanto para los que les hemos fallado como para el que ha fallado.
Perder el tiempo sin necesidad, es un pecado de lesa humanidad.
Nadie, salvo una imposibilidad, está dispensado de no ayudar, de no partir un piñón con quien nos necesita y a quien tenemos que servir, sirviendo.
Vivir a partir un piñón, con quien nos necesita, debe ser lo normal, lo racional y lo urgente sin disculpa, y si fallamos sea con mucha culpa.
Vivir a partir un piñón es ser y corresponder con amor.
Vivir a partir un piñón es querer con pasión.


Vivir a partir un piñón es una obligación.

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