viernes, 14 de octubre de 2016

¿Qué siento? ¿Qué percibo? ¿Qué añoro?

Por Luis C. García Correa
¿Qué siento? ¿Qué percibo? ¿Qué añoro? La muerte.
La muerte se aproxima. Es una compañera de mi viaje por la vida, que me sigue hasta alcanzarme.
¿Y qué siento? Esperanza en un mundo mejor, aquí y acullá.
¿Qué estoy haciendo? Rezar y pedir que Padre Dios me perdone los pecados y me permita entrar en Su Reino, en Su contemplación, porque es así como me imagino la gloria y el cielo.
El tiempo que vivimos es un maravilloso regalo que se nos ha concedido.
¿He aprovechado el tiempo? ¿Lo he desperdiciado?
Muchas veces he desperdiciado el tiempo. Es una realidad que ya no tiene vuelta atrás.
Sigo viviendo en la esperanza de que llegue pronto el mundo por el que lucho, rezo y espero: un mundo mejor.
¿Cómo es ese mundo? El de la solidaridad y del amor entre nosotros, el amor de y entre hermanos.
¿Cómo conseguir ese anhelado y necesitado mundo? Con la honestidad para poder vivir y gozar la plena libertad.
Reitero que, después de mi amor apasionado a Padre Dios, a la Naturaleza y al ser humano, he procurado en la vida buscar la libertad plena y honesta.
¿Qué siento? ¿Qué percibo? ¿Qué añoro? Que el tiempo pasa y no consigo que alcancemos el camino que deberíamos recorrer para llegar al mundo mejor, siendo tan fácil con la honesta participación suya, mía y la de los demás.
“¡La honesta y sincera participación sigue siendo la solución!”
¿Cómo puedo convencer - al menos a la mayoría - que es muy fácil alcanzar la felicidad? Solo necesitamos el amor, y a ser posible apasionado, entre nosotros. Todo lo demás vendrá por añadidura.
El tiempo se me pasa muy deprisa. No es cuestión de credo ni de creencias: todos, creyentes o no creyentes, podemos y debemos luchar por la felicidad y la libertad, pero se necesita la honesta participación.
Si hay un camino corto y seguro que nos dará la ansiada y necesitada felicidad y libertad en un mundo mejor, ése es la santidad.
Nuestra meta inmediata tiene que ser la santidad, se sea creyente o no. Solo necesitamos el amor apasionado a todo lo que nos rodea, en especial al ser humano y a la Naturaleza. Hacer el bien sin mirar a quién.
La santidad es el camino certero. ¿Cómo convencer? No lo sé.
¿Qué siento? ¿Qué percibo? ¿Qué añoro? ¿En qué creo? En la honesta participación con amor sin condición camino de la santidad.

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