jueves, 5 de enero de 2017

Concejales mandarines

Por Antonio Domínguez
De la gresca que hay montada entre el Ayuntamiento de Las Palmas y el Excelentísimo Ayuntamiento de San Lorenzo he hablado ya en numerosas ocasiones. No obstante, ¿he mencionado ya cuáles son los orígenes del problema? Antes es necesario saber cómo San Lorenzo ha llegado a ser lo que es.

Echemos la vista atrás un momento. San Lorenzo nació por obra y gracia de los aprovechados y los saqueadores, aquellos a los que no les importaba nada matar y pisotear a otros en algún momento de debilidad y que tenían el cerebro poseído por el pillaje y la pasión por la perversidad; y, lo que es peor, inspirados, tolerados y redimidos por el espíritu de su Dios salvador: El Caudillo de todos los ejércitos, el guardián de la reserva moral de Occidente y, más específicamente, Caudillo de España porque Dios así lo quiso. Porque Dios tan pronto decide que un burro llegue al final de su corta vida como que dos ayuntamientos no se ayuden mutuamente, y solo porque a él le sale de sus... En fin, un desastre. En cualquier caso, y en nombre de ese amor, germinó la semilla disparatada de la corrupción y el amiguismo. Que sirva de ejemplo la ascensión a los cielos de nuestro Excmo. Ayuntamiento con la excusa de que todo quede atado y bien atado; y sigue siendo verdad porque, hoy por hoy, ese nudo sigue estando muy apretado.

¿Se habrán visto alguna vez maldades más ponzoñosas que estas, capaces de infectar el futuro como una enfermedad crónica incurable? Una del calibre de las acciones de ese santo bendito de la patria, ese caudillo, y sus parroquianos píos y fieles. En cierto modo, puedo comprender y comprendo el miedo pernicioso de los jueces hacia cualquier posible residuo que pueda quedar del férreo régimen; y comprendo que, si me permiten la expresión, se desparramen tanto por las patas que ni siquiera se hayan atrevido a abrir una causa judicial del tema que estamos comentando, para mayor grandeza y gloria del Nerón ferrolano que condujo a España al pasto de cenizas que es hoy. Al fin y al cabo, nuestra deuda sigue avanzando a mil por hora hacia los dos billones de euros.

Nosotros somos, por otra parte, el núcleo rural disperso que apenas alcanza las pisadas de los “chicos de sociedad” de Vegueta y Triana, tecnócratas y mandarines. Y los de abajo tienen, a su vez, un espacio entre medias, una zona puente desde la cual acechan las lomas y las laderas y analizan su potencial para su conversión en otra cosa, como si de una vaca lechera a la que se puede exprimir a placer se tratara. Y cuando ya no dé más leche, dejarán el puente y se irán a comérsela y a hacer políticas de mandriles y pachangas de carnaval, dejando al resto sin los equipamientos y servicios básicos. ¡Y no se le ocurra a usted ir a pedírselos, que lo mandarán al carajo desde el sutil silencio administrativo!

Es lamentable que la Justicia solo se imponga en tierras de ultramar, lejos de la maldad que aquí no tiene solución. Es lamentable que aquí ni siquiera se dé el paso de constituir un tribunal de oficio para reparar el daño causado por las gamberradas que una vez perpetraron los bandidos de los que he hablado a golpe de tiros y mamporros de culata... “Presuntamente”. Es lamentable, en definitiva, la vergüenza que dan los periódicos sujetos a esa ideología. ¡Cobardes y viles criaturas, que se refieren a todo un Excelentísimo Ayuntamiento como “distrito”! O peor aún, dicen “antiguo Ayuntamiento de San Lorenzo”, como si ya estuviese liquidado, muerto y enterrado. Pero se necesita ser imbécil y totorota para creerse de veras que al Excelentísimo Ayuntamiento de San Lorenzo se lo tragó el mar igual que a la Atlántida.

¡Tiene narices! Como las tiene el hecho de que un presidente del cabildo se autodefina como ecologista con la careta quitada. Y encima todavía no llega nadie que se digne a gestionarle una renta al campesinado. ¡Hay que joderse! ¡Que viva el lujo ajardinado, cónchale!

Luchar por la Justicia pasa primero por lavarle la cara al concepto y quitarle el prefijo «in-» que la convierte en Injusticia, centrada además en San Lorenzo. Y todo por culpa de esos hipócritas acomodados de los que he hablado. Veremos qué pasa con el asunto a partir de ahora.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Magnífico Antonio. No pares con tus vedades.