lunes, 6 de febrero de 2017

¡Dar la vida por los demás!

Por Luis C. García Correa
Escribir sobre dar la vida por los demás implica una enorme responsabilidad. Hoy me atrevo a aceptar el reto, con una sola condición: por favor, corríjanme si lo que digo no es correcto, esto es, si no explica lo que significa “dar la vida por los demás".
Hecho este preámbulo entro en el tema, después de haber rezado un Padre Nuestro.
Se puede dar la vida por los demás de muy diversas maneras, pues basta hacer las cosas buscando ese fin.
Dar la vida por los demás es una obligación, no es una devoción.
Toda persona honesta y fiel a sus creencias y a la humanidad, tiene que estar dispuesto a dar su vida por los demás.
Comprendo y entiendo que dar la vida por los demás es la demostración de un amor que está por encima de lo normal.
La santidad en grado heroico es dar la vida por los demás.
Para estar dispuesto a dar la vida por los demás no es necesario dedicar la vida a los demás, como puede ser, por ejemplo, el caso de un sacerdote.
Estar dispuesto y decidido a dar la vida por los demás es tener un grado de amor fuera de lo normal.
Dichosos los enamorados de la vida, que están dispuesto a dar la suya por los demás.
Estar dispuesto a dar la vida por los demás solo es posible si se ha recibido una educación en valores de enorme calidad.
Dar la vida por los demás es una heroicidad del amor. Es la mejor expresión de la lealtad al ser humano.
Dar la vida por los demás es ser santo de verdad.

No hay comentarios: