El verano, tiempo de jugar.


Llega el verano, tiempo de ocio y diversión para muchos, sobre todo para los más pequeños de la casa. Pero les quiero hablar de los juegos de antes. Cada lugar tenía su variedad, por ello les cuento como jugaban en Tamaraceite los niños y niñas de hace setenta años. El lugar de recreo favorito de los niños era sin lugar a dudas la plaza, que yacía junto a la Iglesia, pero había otros como la carretera, el pilar, los charcos, etc. Muchos de los juegos tradicionales que aquí se realizaban son un verdadero documento etnográfico de nuestra cultura.Las diferencias entre los juegos femeninos y masculinos eran notables, chiquillos y chiquillas no se revolvían salvo escasas excepciones. Cuentan que uno de estos juegos consistían en subir los peldaños de la escalera de la plaza con las manos, haciendo el pino.Pero el Palito Salvo era de los preferidos. Se formaban dos equipos y se colocaban en un rincón. Un jugador llevaba un palo en la mano y debía tocar la pared sorteando a los del bando contrario, su bando entretenía a los contrincantes, una vez que conseguía burlarlos tocaba la pared al grito de “¡palito salvo!”.Planto era otro de los juegos en que la rapidez y la audacia era imprescindible. Se jugaba con ocho niños, seis de ellos se colocaban en diferentes puntos mientras otros dos corrían. Uno de ellos, el perseguidor, tenía un cinto en la mano; el perseguido corría cuanto podía evitando ser golpeado por los cintazos que le propinaba el otro. Cuando el perseguidor se cansaba, a modo de relevo entregaba el cinto a otro jugador sin que el que huía se enterase, de manera que el desesperado corredor no sabía a ciencia cierta de quien debía huir, alguno se llevó buenos cintazos. El nombre del juego viene del grito que lanzaba el perseguido para pararse y que otro siguiera corriendo y éste era planto.Asimismo en Calimbre también se formaban dos equipos con un corredor cada uno. El gran grupo corría, cuando era capturado al aviso de “calimbre” era colocado en una especie de cárcel. Ganaba aquél que tuviese más cautivos, una variante de este juego era Pincho la Uva, se desarrollaba igualmente pero en lugar de “calimbre” se decía “pincho la uva”.Otros juegos que aún hoy recordamos los más jóvenes es La Piola, en el que un saltador iba sorteando obstáculos que no eran otros que niños agachados, huevo, araña, puño, caña, en la que se hacían filas larguísimas de niños agachados unidos unos a otros. Se trataba de saltar cuanto más al inicio de la fila se pudiese. Merecen mención aquellos otros juegos que parecían ser exclusivos de las chicas y que, en general, contenían cancioncillas o romances. La Gallinita ciega, los corros, la soga, etc. Es el caso de ¡Oh Juanillo! Se trataba de ir encadenándose una chica a otra hasta que todas estuviesen dentro de la cadena.Otro juego femenino era el Anillito o las Prenditas. Se colocaban en coro un grupo de jugadoras, una de las participantes iba pasando alrededor haciendo que ponía un objeto en las manos de las compañeras, pero sólo una de ellas era la verdadera portadora. A quien le tocase por su turno, se le preguntaba quién era la que tenía en su mano el objeto - que podía ser un anillo, una piedra, un papelito, ... .- si no lo adivinaba, se le imponía una pena.Por supuesto el fútbol, rey de los deportes, no faltaba. Las pelotas, siempre con mucha imaginación, se fabricaban con calcetines viejos.Y es aquí donde aparece la tan temida y más que respetada figura del guardia al que los niños profesaban un tremendo pánico, porque estaba prohibido jugar en los estanques y la plaza con la pelota. Desgraciadamente hoy en día las tornas han cambiado, los niños ya no juegan en la calle sino en las casas, ya no se relacionan con otros niños sino que se potencia el individualismo con las play y los ordenadores. Saquemos a nuestros hijos a la calle y recuperemos los juegos de antes, porque recordarlos es volver a vivirlos y poner un granito para que no se pierdan.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
jejeje...mi papi está en la foto!! "El pirata"??

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