domingo, 24 de marzo de 2013

Carta al Viento: Vía Crucis 2013

Por: Jesús Vega Mesa

Primera estación. Me escribe Ele que lleva varios días en un Hospital fuera de la Isla con su hijo que padece epilepsia y me dice: “Ya no sólo es duro vivir con la enfermedad de mi hijo y estar aquí sin la familia y sin los amigos. También lo es, y mucho, ver a tantos niños gravemente enfermitos y a las madres rotas de dolor”. 
Segunda estación: El hombre aquel que nadie conocía estaba sentado en un banco de la iglesia. Muy cerca, un grupo de feligreses, preparaba el vía crucis y todos los actos litúrgicos de la semana santa. El hombre suspiraba  con tristeza, sin que supiéramos los motivos de su dolor, hasta que cayó desplomado al suelo. Los parroquianos dejaron a un lado lo que organizaban y fue Margarita la que dijo: Este hombre es Jesús. Necesita de nosotros. Y Fefa y otras, como la verónica del evangelio, limpiaron con ternura su cara.
Tercera estación. María tiene dos hijos  y  ninguno  trabaja  ni   ayuda económica.  A María le han cortado el agua y la luz. Está viviendo de la caridad . Igual que a Jesús le despojaron de sus vestiduras, a ella la están despojando de todo. Ya le han avisado que tendrá también que dejar  la casa en  donde vive. Me asegura que sólo le queda la fe, lo único que no podrán quitarle.
Cuarta estación, y quinta… y así hasta catorce y podrían ser doscientas.
Para rezar el vía crucis y contemplar a Jesús que sufre y  muere no es necesario mirar los cuadros de las iglesias. Hay demasiadas “estaciones” ya en nuestro mundo.  Necesitamos  aprender a contemplar, rezar y descubrir a Dios en la vida. Las estaciones del vía crucis están en las puertas de Cáritas, en el Materno Infantil, en Salto del Negro, en las colas del paro, y entre  las paredes de muchas familias en donde lo menos que se respira es vida de familia.
El vía Crucis, con esas catorce estaciones que se pueden ver en cualquier templo, no acabó aquel día con la muerte de Jesús en el Gólgota. Sería hipócrita acompañar las procesiones  del viernes santo y emocionarse ante una imagen de Jesús crucificado  y al mismo tiempo ser insensible a las imágenes vivas que tenemos muy cerca de nosotros.
En esta semana santa  del 2013 se puede  hacer el vía crucis  más real del mundo. Algunas  páginas del periódico  y buena parte de los informativos de televisión o de la radio  están  contando cada día, con todo realismo, el duro camino de la cruz que algunos soportan. Pero es que, además, basta abrir la ventana para ver que, al lado mismo de nuestra casa, hay una persona  que cae, sin fuerzas, por el peso de las injusticias, de los especuladores,  de la corrupción, de la indiferencia o de las calumnias.  Mirándola a uno le nace decir, como en el rezo del vía crucis: Te adoramos, Cristo y te bendecimos.  Porque ese es el Jesús de la cruz y   el vía crucis 2013.


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