martes, 6 de agosto de 2013

El egoísmo y la familia

Por: Luis C. García Correa
¿En qué tengo puesto el corazón? ¿Cuál o cuáles son mis tesoros? ¿Cuál es el centro de mis preocupaciones?
Los creyentes lo tenemos claro, Dios y todo ser viviente: amor a Dios y amor al prójimo.
Por favor, le ruego se haga, con toda sinceridad, las preguntas citadas.
La contestación definirá su ideología de vida: lo que le mueve, lo que define su comportamiento.
Creyentes o no debemos -por exigencia moral-, poner nuestro corazón en las personas de la familia humana. Los creyentes debemos también ponerla en la vida sobrenatural, en Dios.
Practicar el primer Mandamiento: “amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos”, nos tiene que llevar al cuidado y atención de nuestros familiares, especialmente los más cercanos. Luego los amigos y después la comunidad.
La preocupación por los demás cura el egoísmo. En la generosidad se encuentra la verdadera alegría, la satisfacción del deber cumplido. Es maravilloso.
La familia es el centro de donde deben irradiar los buenos comportamientos. Es una escuela de bien.
Debemos ser levadura que transforma, poco a poco, a los que viven con nosotros. Y así extender el bien a toda persona con la que nos conectamos.
La familia es la pieza más fundamental que tiene la sociedad. Quizá por eso es la más atacada.
¿Qué hacemos para eliminar el materialismo, el hedonismo, el falso sentido de la libertad, de la independencia? ¿Qué hacemos para que las madres solteras y casadas puedan tener y educar a sus hijos?
¿Nos preocupamos y exigimos ser, los padres, los educadores de nuestros hijos? ¿Transferimos esa responsabilidad a los colegios?
¿Exigimos el deber del derecho a la educación y preparación de nuestros hijos?
No existe poder alguno que nos exima de esta responsabilidad.
¿Dónde están los que te di? Ojalá podamos responder: No he perdido a ninguno de los que me diste.
¿Tenemos tiempo los unos para los otros? ¿O pasamos egoístamente?
¿Trato de olvidarme de mi mismo, para ver y oír a los demás? Con fallos.
¿Qué intereses llenan nuestros corazones?
El cariño humano y verdadero, con todos los defectos que tenemos, es el fundamento de la familia y el que anula el egoísmo.
¡Cuántos actúan bien por las enseñanzas que recibieron de sus padres! ¡Llegarán al Cielo1
Un sacrificio los no creyentes y una oración los creyentes son los hechos que fortalecen la familia y eliminan el egoísmo.
Amor con amor se paga.

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