viernes, 13 de diciembre de 2013

La corrupción

Por Luis C García Correa
No existe la menor probabilidad o posibilidad de progreso familiar, social, político y económico en donde está establecida la corrupción.
El cáncer mortal del bienestar social es la corrupción, y sin paliativos.
Oír frases como: ¡Qué listo, roba y no lo cogen!  Es espantoso.
O ¿mira como se ha hecho rico en tan poco tiempo?
Los favoritismos, y si son económicos, ¿qué cree usted que pueden esconder?
Estos y muchos otros ejemplos, atestiguan el establecimiento de la corrupción. Y una vez establecida es demoledora, contagiosa y tremendamente perversa.
Suele ser muy contagiosa, en especial en donde hay poder o dinero. En donde más abunda es en el pueblo llano y sencillo.
La corrupción se fundamenta en la miseria, y la aumenta.
El corrupto, como la corrupción no surge espontáneamente, normalmente aprende desde niño y se practica de mayor. ¿Qué responsabilidad tienen los padres?
La economía y lo público suelen ser los sectores más proclives a corromperse.
Por supuesto, hay el gran mentor. El que induce, el que propone, el que corrompe. Como también hay el que se deja convencer  o ya es corrupto.
Desaparecer la corrupción es lento, pero se consigue.
Si todos los padres educaran a sus hijos en valores éticos o religiosos sería el mejor y más rápido medio de convertir un país en honesto, creíble, con futuro, y sin corrupción.
La corrupción tiene que desaparecer, o desaparecemos nosotros.
El ser humanos es honesto y bueno por naturaleza. La mala educación, los tentadores y tentaciones lo cambian al signo corruptor si no hay un humano realmente honesto que dice que no, y se convierte en un ejemplo multiplicador y de admiración.
Cada persona debería preguntarse: ¿en qué he contribuido o contribuyo a la corrupción? Si se hiciese sería el comienzo del fin del mal. El comienzo  de volver a vivir honestamente, con futuro, felicidad y con libertad.
No existe felicidad ni libertad en un país corrupto. Es el estado del establecimiento del mal, que afecta a la totalidad.
Puede llegar a ser tan atroz y producir una reacción  - lo que nunca debería existir, pero puede – crear  violencia.
Todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de contribuir tanto a que desaparezca como a que aumente.
No encuentro otra solución para desaparecer la corrupción que usted, yo, y los demás nos comportemos con una honesta participación mayoritaria aplastante. Que influyamos o impongamos, según las circunstancias, la honestidad, haciendo desaparecer al cáncer mortal de la corrupción,
Nadie ha nacido para vivir en medio y bajo los efectos de la corrupción
Hemos nacido para la felicidad y la libertad. Y si no la vivimos preguntémonos:
¿Qué hago y cómo me comporto en mi vida? 
La contestación de la mayoría será la que imponga la forma de vida.
De nosotros depende, y en todas las direcciones: de abajo hacia arriba y viceversa.
Hay una generación de jóvenes esperando por ese momento.
La Honesta participación de la mayoría es la solución. ¿A qué esperamos?
¿Duerme usted y se despierta contento porque es una persona honesta?

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