viernes, 21 de febrero de 2014

El puritanismo

Por Luis C. García Correa
Puritanismo es ser exagerada/o escrupulosamente en el cumplimiento de deberes y derechos.
Es presumir, o actuar creyéndose en posesión de la verdad absoluta.
El puritano cree que actúa correctamente, despreciando al objeto o persona de su disconformidad.
Conozco a puritanos. Suelen ser personas intelectuales, con valores especiales.
Presumir de un cumplimiento meticuloso y extremo de valores es ser puritano.
Llaman la atención a comportamientos que ellos practican, o desearían practicar.
Sienten un placer especial corrigiendo. Tienen una cierta notoriedad y predilección por los hechos relacionados con la sexualidad.
Algunos llegan al masoquismo.
Son - como todo ser humano -, dignos de nuestro cariño y comprensión.
Recemos mucho por los puritanos. Sin olvidar de hacerlo también por nosotros.
No seré puritano, pero fallo como nadie.
Estas letras para criticar una actitud y un comportamiento. Dios sabe que mi deseo es exponer para mejorar.
Que vean: que todos somos de barro.
Que todos necesitamos que nos cuiden, que nos perdonen y que nos quieran. Que nos consideren como personas.
¿Quién puede tirar la primera piedra? Yo, ni agacharme para cogerla.
Los humanos somos seres grandiosos. Cargados de defectos y cargados de virtudes.
El puritano recalca, se apoya y fomenta los defectos. Se regodea en ellos, pero no viviéndolos. No. Sino reclamando al otro que deje de ser y hacer lo que ellos no son ni hacen.
Roguemos para que de puritanos pasen a puros.
Dichoso aquella o aquel que deja el puritanismo, por haberse dado cuenta, y entra en el mundo de la humildad, del bien y del perdón.

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