miércoles, 2 de julio de 2014

La libertad y la democracia

Por Luis C. García Correa y Gómez
La libertad es uno de los mayores dones y bienes que tenemos. Es también la mayor responsabilidad.
Como creyente, después de Padre Dios creo en la libertad. Creo que Padre Dios nos dio la libertad.
La libertad es tan grande, que no se puede valorar. Sin ella no hay plena felicidad.
No concibo el mundo sin libertad. Y sin libertad es como lo vivo.
No quiero ser esclavo y lo soy.
El poder perverso - el que domina al mundo - nos tiene esclavizados.
La libertad no es hacer lo que quiera, es hacer lo que debo hacer.
Todos sabemos perfectamente lo que debemos hacer y lo que es la libertad.
Lo fácil, y hasta cobarde, es hacer lo que me convenga o lo que menos me cueste. Hacer lo que menos problemas me dé. Pero eso no es libertad, es libertinaje.
El libertinaje es el cimiento de la desgracia y de una enorme cantidad de males.
Los seres humanos hemos nacido para ser felices y libres.
No hay plena felicidad ni plena libertad sin un orden de valores morales, éticos o religiosos, y en la libertad.
Siempre recuerdo el comentario de un señor ante lo que él consideraba un abuso. Exclamó a modo de rechazo: ¡Ahora estamos en democracia!
¿Realmente vivimos en democracia? Yo lo desearía con toda mi alma. Entiendo por democracia un estado de libertad, en donde el pueblo, con su honesta participación, tiene la autoridad, que delega en los políticos, quienes trabajan por los demás sin pedir nada a cambio.
La libertad es el paradigma de la honesta y humilde participación, y el cimiento de la democracia.
Con honesta y, a ser posible humilde, participación de la mayoría, hay la plena felicidad, la plena libertad, y la auténtica democracia.
¿Usted qué cree?

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