domingo, 23 de noviembre de 2014

Memorias de un tenoyero: La Agricultura (capítulo cuarto y último)‏

Por Tino Torón
Al paso por Tamaraceite lo más que me llamaba la atención era al bajar la Cuesta Blanca en aquellos coches de hora lentos, desde que pasaba la casa roja la vista se me iba a tan bello 
paisaje sin describir como es “La Mayordomía”, “La Guillena”, el Dragonal y palmeral de la Herradura, que según informaciones fue plantado por Don Nicolás Díaz de Aguilar, casado con Doña María de Lezcano-Muxica de la Rocha, afincados en Tenoya, el cual vendió la finca, pero si me consta con seguridad que Don Nicolás, persona muy relacionado e influyente plantó en el 
puente de Teror el pinar donde le llaman “Finca los Mocanes” y en los Tilos de Moya, repoblando el lugar de Santa Cristina, hoy propiedad del Cabildo.
Sin dejar atrás el Puente con el tipismo de sus construcciones 
antiguas
y el conjunto aledaño “Los Cuarteles” y “Lomo Los Frailes”.
Cuando iba a San Lorenzo ya adentrándome la primera imagen era la
llamativa Casa Pico y según caminaba las charcas llenas como espejos y
patos que navegaban dejando una estela enrizada en las aguas hasta
llegar entre el verdor y ásperas montaña al pintoresco y llamativo
Pueblo de San Lorenzo silencioso y tranquilo, solo se escucha el
bullicio de los niños del colegio. A los niños, antes nos gustaba tirar
piedras a los estanques viendo las aguas haciendo círculos de olas que
se extendían hasta desaparecer.
Llegó un momento de la lamentable decadencia agrícola, viendo como poco
a poco iban desapareciendo sin darnos cuenta hasta llegar hoy a la ruina
total, solo se ve unos dispersas tierras que nos llama la atención esos
manchones verdes que destacan entre secanos y que vamos viendo debido a
la situación actual. (Todo lo que antes veíamos verde hoy vemos en las
miradas, cemento, cemento…y terrenos abandonados.
Estuve en la escuela a la orilla de la carretera y frente estaba el
almacén de plátanos viendo entrar y salir camiones y al pasar por la
puerta el ajetreo, unos descargando y cargando, otros limpiando,
pesando, empaquetando con los tacos de pinocha que hacía María la mujer
de José Moreno con aquel arte, tarea de mujeres, a diario pasaban de
mano en mano cientos y cientos de racimos.
Pero no solo era el plátano, los tomateros en aquella época donde este
cultivo se plantaban hasta en las laderas, así llegábamos a verlos tan
cerca como en Los Giles, esas tareas de hacer los caballetes amarrar el
tomatero, recogerlos, sacarlos y llevarlos a los almacenes
etiquetándolos, de allí al muelle pasándolo a las plataformas caja por
caja y con el guinche llegarlo hasta las bodegas (hoy todo distinto)
No solo ví plantado plataneras y tomateros, si no las cosechas de papas
familiares con los sancochos y las roniadas en los mismo terrenos bajo
una higuera, parrales …… (todas las fincas tenían árboles frutales),
batatas que se vendían hasta las raíces, millos, calabaceras, y todos
productos hortícolas, pues todo lo que comíamos eran de la misma tierra,
también ví algodón plantada en Los Giles y en la zona de Caña Honda,
luego los invernaderos de pepinos, estas producciones en muchos lugares,
hasta en la antigua entrada de Las Mesas y han seguido incluso flores…etc.
Ha pasado el tiempo quedando pocos labradores de la época perdiéndose
tantos conocimientos para las nuevas generaciones a pesar de que la
agricultura ha dado un cambio, pero como lo de antes cosechado de forma
natural y buenas aguas, dejando olores y sabores todos sus productos.
Resumiendo tenemos que contar con el movimiento agrícola de aquel
entonces, desde los acequieros y las acequias llenas de limos, ranas y
alpispas que cuando íbamos caminando daban saltos, encontrándonos
siempre gentes lavando, hoy secas y las que pasan, pasan en tuberías,
los herreros afilando herramientas sobre todo picos, cuñas…, los
transportes, el personal, pues casi todo el pueblo trabajaba en su zona
e incluso de otros lugares igual que otros Tenoyeros en otras zonas.
Había tanto trabajo que hasta los domingos iban grupos a trabajar con
sus herramientas que a las horas de suelta dejaban como armas
descansando y en pie en las aceras de los bares mientras se echaban los
piscos, gastándose lo que habían ganado con tanto sudor y sin parar
fabricando a ratos cargando materiales por laderas al ser un Pueblo
montañoso y en su actividad arrastrado con comidas para los animales, en
resumen a pesar de la pobreza era una riqueza y la subsistencia
compartida de un tiempo pasado y añorado, que podía haber seguido
existiendo pero mejorado a la altura de nuestros tiempos.
He nacido en una época de esplendor y riqueza agrícola y he vivido la
época de la decadencia y desaparición de la agricultura
He visto mi pueblo vivo en toda su extensión hoy lo veo pobre, desolado,
silencioso y la viveza agrícola muerta. “Y EL TUYO”
Debido a esa riqueza mi Pueblo tenía muchas tiendas, bares, sociedades,
hoy lo vemos poco a poco en mas pobreza que ha traído las competencias
(grandes superficies) Y sigue mi pueblo agonizando, solo subsisten tres
pequeños supermercados, tres bares y las sociedades a punto de desaparecer
Me pregunto: A dónde va mi pueblo, cada vez más abandonado, teniéndose
sus hijos que marcharse a otros sitios mejor atendidos por el Municipio.
Pero Tenoya sigue siendo mi Pueblo, no hacemos nada mas que salir y te
llegan los saludos, las sonrisas, la armonía, las noticias y sus
problemas personales, aquí nos conocemos todos, somos un verdadero
PUEBLO y una familia feliz, dentro de la pobreza, humildad y sencillez.
Pido y quiero que lo más grande y único que le queda sea “La gran
riqueza Humana” y con ella lucharemos para lograr un Pueblo digno y mejor.
Te he contado unas vivencias resumidas de un tiempo para mi no muy lejano.
Termino con unas frases poéticas: Mis semillas nacen, mi árbol muere ========================= He nacido en medio de la pura naturaleza he vivido en un bosque tropical me he alimentado del maná de la verdad que brota del trabajo y el sacrificio de la humildad Humildad y sencillez de hombres y mujeres que vivieron de la subsistencia acompañándote en el camino de otra época de esplendor Hoy el sol de la esperanza ha secado la piel de aquella tierra que moré desde verdes sus tallos sus hojas y de sus frutos el corazón Poco a poco voy quedando en el desierto de los campos donde nací y quien me viene a decir que viví entre flores y belleza juvenil muriendo como un árbol seco Y mi esqueleto leña para los huertos ofreciendo una frase larga…larga que no muera “la esperanza”… Dejándoles a las nuevas generaciones las semillas de la paz y el amor en un mundo verde y con frutos “UN MUNDO MEJOR”

4 comentarios:

Eva Mª Molina dijo...

¡Qué bonito Tino, como cuentas esas vivencias! Cosas que quizá otros mayores no sepan expresarlas con tanta nitidez, y que las nuevas generaciones no pueden valorar como es lógico, porque no lo han vivido.
Antes pasaban muchos sacrificios los pobres que querían estudiar.
Recuerdo que mis padres le pagaban con mucho sacrificio una academia a mi hermano y solo podían costearle o la ida o la vuelta en guagua, así que mi hermano salía a las dos de la tarde caminando hasta la zona de Las Canteras, siempre recuerdo que era la academia de D. Conrado Prínz o algo así, yo era muy niña en ese entonces que vivíamos en la casa de la finca. Gracias por esos recuerdos que reavivas contando esas cosas paso a paso. Saludos Eva Mª Molina

Tino Torón dijo...

2214Eva Mª Molina: Los comentarios que haces, son ampliaciones del artículo, llenándome de gran satisfacción, estos artículos son para mi un camino andado donde me encuentro acompañado y de tantos que escucho desde el mismo silencio.
Quedando agradecido, seguiré mi camino.
Saludos,

Sergio Naranjo dijo...

Sigue tu camino, pero no olvides contarlo. Saludos.

Luis García-Correa. dijo...

A DON TINO TORÓN, CON CARIÑO Y ADMIRACIÓN.
Mi admiración y cariño a este Señor y Caballero de don Tino Torón que nos rememora los tiempos pasados de forma que leyéndolos los revivimos y casi los vivimos. Mis felicitaciones, y, por favor, no deje de seguir informándonos y recordarnos lo que hemos vivido con tanto cariño e ilusión.
Su amor a esta su y nuestra tierra y a nuestros paisanos, lo ha demostrado y sigue demostrando con su máquina fotográfica, con su trabajo y sus escritos, describiéndonos la historia de este Distrito y de todos nosotros, lo que le agradezco profundamente.
Gracias y un fortísimo abrazo de su amigo agradecido, con cariño y admiración.