viernes, 12 de diciembre de 2014

Sentirse acompañado por los demás

Por Luis C. García Correa
Sentirse acompañado por los demás es una enorme alegría, de un valor inconmensurable, que hace sentir la felicidad.
Sentirse acompañado y estarlo, es vivir la necesidad de oír y de que me oigan.
Los seres humanos somos seres sociales, y todo lo que quite o disminuya la comunicación y elacompañamiento, nos hace, no sólo insolidarios, sino hasta agresivos, por generar acritud ante la necesidad de estar acompañado.
La soledad obligada, en este mundo globalizado, es un mal y una contradicción ante la necesidad de la comunicación y de la honesta participación.
Pero vivir solo no es estar solo.
Estar solo es no tener con quién comunicarse, con quien compartir. En el bie entendido que ese deseo o necesidad de comunicación sea leal y sincero.
¡Hay de quien rechaza la comunicación y el honesto acompañamiento! Pues, se verá solo. “Quien sólo se desea, solo se vea”.
Sentirse acompañado no puede ser de obligado cumplimiento. El acompañamiento tiene que ser de mutuo propio y voluntad decidida.
Acompañar es amar.
Estar acompañado es recibir amor por el amor que damos.
El amor es compartir, compartir es repartir amor, y compartir amor es acompañar por amor.
La sociabilidad del ser humano se manifiesta, de manera contundente, acompañando por amor, y el acompañado agradeciéndolo con amor.
Sentirse acompañado y acompañar, no es solo acompañar, es dar amor para que se tenga felicidad y se devuelva con el agradecimiento de la plena felicidad

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