martes, 10 de febrero de 2015

Respeto y consideración

Por Antonio Domínguez
Esta composición demuestra la libertad de expresión de esta página, que solo respeta ¡y con celo! Las fronteras con la legalidad. Con ella cumplo mi promesa a Sergio Naranjo; aunque parezca que te estoy echando una bulla, admirado Sergio, no es por tu comentario. Es por qué, no lo puedo disociar (no sé) de lo universal; que es lo que afirmo, que es de lo que se trata esto y está en mi intención. Quizás te estoy agradeciendo que me des pie a dar un repaso a la intelectualidad.

1 Justificaciones e intento de pedir perdón, porque, no siendo licenciado, tengo la osadía de decir de cosas de y en las que a los licenciados no se les espera.  Perdona a uno de tu pueblo, señor que te crees de tu pueblo.
No tengo a nadie que haga por mí y me defienda… yo estoy convencido que absolutamente todos no son superiores a mí. No tengo porqué impedir ni pedir perdón, puesto qué preceptor no sale a decir que lo que digo es verdad (todo lo contrario).
Los de triste licenciatura ignoran que hasta dos licenciaturas con además dos idiomas, si no se libran de las orejeras con decisión, no tienen nada que hacer con tipo que ha andado por el pueblo con los sentidos “ojo avizor”.  Es lo del macho cabrío (si está amarrado) huele la necesidad cuando se produce entre cientos de cabras y no sabrá la que es porque no está en cercanía (lo que le ocurre al licenciado en la distancia; larga distancia en su desconocimiento). Si el macho anda suelto, al albur, sabrá rápidamente quien está “jerviendo” y le refrescará cumpliendo con naturaleza y esencia (esto es paralelístico al hombre que se ha proyectado por entre todas las aristas en pos de la miel del saber; que no es nunca el edulcorado sucedáneo del aprobar ¡¡y venga “pá lantre consio”!!, años repitiendo en una sola materia; séase economía, medicina, etc., yo conozco a un farmacopeo que está bobático perdido porque sabe determinar en sangre colesterol y un montón de cosas, pero ojo ¡en cantidades exactas!
No ya el hombre, que es nada; un cerebro, no cualquier, se ha embarcado “en pos del pulpo, el calamar y la sardina”. Se ha metido en palacios en pos de su novia-asistenta. Es decir: tiene experiencias (conocimientos) que no tendrá nunca el licenciado que ha pasado la vida encerrado memorizando datos, que gran parte ni a él mismo le sirven, eso si no son de la tuna, esos, no van a estudiar –y hasta lo pregonan- van a joder la paciencia. Como tales tunos serían expulsados en país serio a engrosar rondallas gofionas o sabandeñas; parranda del queso, del cuajo, la quesera de tres patas, gofio con cerrajas, con pejines, untado en jigos y demás; esta mala suerte de chaflamejas (presunta y supuestamente) durante su vida no serán, en esencia, más que tunos sin arreglo posible. Si alguno llega a médico manejando chuletas y me entero que me toca, pongo pies en polvorosa.

2 Vamos al mojo. ¿Qué similitudes-afinidades del cucú de la madre tienen licenciados en aeronáutica, potabilizadores de agua y pilotos con la filosofía primera y última de Aristóteles? Un licenciado para trajinar aviones, otro para desalar agua y una persona no licenciada ¿Cuál de los tres sabe más del resto de los saberes del mundo y de filosofía? La que no ha perdido el tiempo memorizando, sino buscando respuestas a las preguntas que propician los minutos y hasta los segundos: la que ha estudiado por sí (no tiene porqué asombrarse alguien que hombres del pueblo tengan conocimientos que solo le van en zaga a especialistas.
Se le tiene miedo a la sola palabra filosofía por desconocimiento, algo tan sencillo y poquísimos saben de qué se trata; porque se la mezclan con la teología y ellos no la saben separar. Les extraen de la filosofía, y de la física del más acá, que es donde tiene su estado natural. Y, todo les es presentado en envoltorio metafísico, y ya no se entiende. Metían ciencias impropias pero excelentes a dar parapeto “en la propiedad” de curas, frailes y santos; y los filósofos a sueldo trabajaban mucho para limpiar los disparates teológicos con  los arreglos filosóficos que están a trabajar e ir juntos a grandiosa proyección en el tiempo, pero, en el vivir tonto; que a la filosofía se le debe el más grande Perú por la gran capacidad de poder limpiar los bodrios que escribían cardenales obispos y licenciados (que tampoco se quedan atrás los curas rusos y demás “santos” del mundo vestidos de carnaval todo el año) que tiene la iglesia; que para poder quitar el huello metafísico, habían “comisiones” de multitud de hombres para añadir principios filosóficos para limpiar las teologías sacerdotales  y así humanizar el cielo y divinizar la tierra, lo de siempre, va cambiando siempre, pero el embrague que en asuntos tales engancha esa marcha, se demora miles de años; esto no puede cambiase en muchos meses ni en muchos años. Por esos milenarios caminos, ganan los filósofos travestidos, trabajando mucho, algo que echar a la boca                                                                                             
                                               


3 Sartre cogía Filo en toda piedra. O, lo que es lo mismo, no guardaba todos los huevos en el mismo cesto por ello “se le acusaba” de “las bases francesas” que en él tuvo la fenomenología, junto a demás galos: Gabriel Marcel, M. Merleau Ponty, de Paúl Ricoeur y de otras diversas “fases” y “periodos”.
Cursó por todos los estilos. Se rebajó a escribir cuentos. En la filosofía tocó todos los palos, bien que se paró todo lo que pudo en el existencialismo. Fue genial. ¡¡Cualquiera sabe a dónde había podido elevarse, este humano fuera de serie, de no haber escrito para encargos!!
Ahora nos centraremos en Kierkegaard, que además Él es el tronco del existencialismo; decir que este hombre tenía un pensamiento de repuesto no aclara nada y es imposible que un hombre tenga más de uno (sistema de pensamiento).
Fue teólogo porque en eso se licenció; por consiguiente ideólogo abocado a “edificar una ciencia”. La publicación de sus palos al aire. Hay que tener en cuenta al Kierkegaard idealista de la fe-teólogo, rozando la filosofía sin un interés y por necesidad; a pesar que parezca muy físico, en este mundo no vivía. Por su versatilidad, agilidad y rapidez mental, apuntaba a múltiples direcciones; a veces sin ton ni son. ¡Parecía humano¡
La severa y rígida educación recibida en un seminario cristiano-luterano, en la punta de arriba de Europa, le sumió en una gran crisis en todos los sentidos (para más inri era hijo de pastor luterano) todo hijo de pastor que llegó como quiera qué, a ser un conocido internacional, se le considera loco-genio, o, genio loco; sin menoscabo de las verdades que diga.
El padre pastor, la anti naturalidad y tensión de “las enseñanzas” teológicas añadidas a mentalidad mansa, le destruyó los nervios.
Entre su físico, no muy atractivo, su padre, sus maestros y que a su novia le decía que no se podían casar porque él tenía un secreto, con solo ello es para anegar pañuelos y su duelo personal le mató como a tantos una noche que para él no amaneció. Le mató el miedo a lo totalmente desconocido. Es horrible morir por terror a Dios en verdad, cuando se está creído en un loco amor por Dios.
Enloquecido huía de su iglesia, se acercaba a Dios y se creyó Dios; se desentendió de iglesias y dioses; se atemorizó y volvió a Dios arrepentido después de llorar “cuarenta días y cuarenta noches”. Igual que el angelical Unamuno no pensó por un segundo en un mundo puramente racional; material donde el que sabe más jode el que sabe menos; donde el cohiba, el whisky de malta y caros pescados blancos, hay que comprarlos. ¡El mejor hombre del mundo; al que cuando muere se le rinden tributos de santo y de lo mejor etc., no ha sido mejor ni peor que ningún otro; ha sido un ser sumamente inteligente que ha sabido vender una santidad (siempre ficticia: todo hombre por dentro es un adefesio) ¡vende su santidad (para lo que hay que saber) con un arte que se lo pisa!

4 Ustedes creerán que soy atrevido de osadía sin igual, “pero los filósofos” teólogos-metafísicos, en sentido estricto de mas allá de lo físico, son todos machacantes en pos de los tres libros sagrados. Se van contaminando todo este tipo de deístas unos de otros y todos de los anteriores; que ni se paran a escuchar a Stephen Hawking cuando les dice que no hace falta Dios para materializar el universo (con ello no está negando su existencia).
Se ha dicho montañas de veces que con Santo Tomás culminó el movimiento de Aristotelisación, iniciado entre los comentaristas árabes (Averroes, etc.) y judíos (Maimónides, etc.) con ello Santo Tomás se eleva y se la hecha pero a Aristóteles, por esa ideación ridícula por teológica se lo traga la tierra de vergüenza; por estarle usando su embarazoso grandísimo trabajo para jugar al paraíso “con un arma: la teología” que no da ni para llegar a Valsequillo todos, que han hecho una filosofía como nombro sin nombrar; popurrí mundial por seis mil millones al “buscar la muerte en la vida, salud en la enfermedad, en lo cerrado salida, en el traidor lealtad”. Al fin deambulan todos en imaginario gran laberinto buscando salida que no encuentran, por consiguiente cuando llevan quince días encerrados metiéndose sus filosofías machos a hembras y hembras a machos ya ni discuten ni se dicen no. No es porque no sepan decir no: es porque en absoluto ignoran si ese no sería correcto.
Viene al caso, no es paja relleno. Roberto Magno se encargó de desarrollar considerablemente hasta el punto que se puede equiparar “tomismo” a “filosofía aristotélico-tomista”. Se dice que el pensamiento de Santo Tomás consiste en casi las partes, en una asimilación (no se atreven a decir plagio) del pensamiento de Aristóteles. Esta parte tiene que ver con lo que tratamos, a respecto de la fuerza gravitacional, telúrica, cósmica de las iglesias hasta los confines de Rusia; de los que ni la URSS se salva. Eran los zánganos filósofos arrastrados a comer en esa colmena homónima de las marimorenas llegando esas maris (curas ortodoxos) a vestir de carnaval para actos y solo un poco más negruzco para de ordinario y demás resto del año.
Más y más grande         que lo anterior en peoría era la escabechina mental psicológica y teológica que solo pueden generar factores muy adversos y diversos en cantidad. Le llegó al danés lo que él mismo llamó terremoto. Seguramente un brote de ansiedad-angustia brutal; de lo que echó la culpa a su padre “pastor de almas”; acusándole de tener un secreto contra Dios. Su padre para tranquilizarle “le confesó” que había ofendido a Dios; lo que le intensificó en buscar más y más amistades con el cielo, así, tras largo alejamiento se reconcilió con su padre, tras escucharle que cuando era muchacho había maldecido a Dios. Le intensificó en máxima torsión en la vida y elucubraciones, trabajos y fantasías religiosas. Fue cuando apareció “Terror y Temblor” ¡¡como padeció este desgraciado ser humano!!
Siendo de profesión teólogo, se peleó con los poquitos filósofos de su tiempo, negándoles sus postulados. Polemizó contra Hegel no salió muy bien parado con Hans Martensen, se enemistó con todos los teólogos hegelianos.

5 Sus libros eran a veces, tediosos ataques a las migajas filosóficas de los otros. Emprendió una campaña muy ácida contra P. L. Möller. Salía airoso de las polémicas pero, téngase en cuenta que nunca departió con filósofos físicos y en el más acá; lo suyo eran las rutas del cielo (la teología) donde el nivel cerebral está en mínimos.

Sus cosas más raras y de enfermo mental… Sí, y, cubanito soy señores. “Los lirios del campo y sus despliegues; las aves del cielo y otros  similares” trabajos con que atacó de mentirijillas a su iglesia luterana danesa oficial. Después de haber refrescado diciendo machadas que lo llevó a considerarse elegido de Dios (Dios 2) que para defender la fe estaba dispuesto a llegar al martirio, aquí confunde: ofrecer la vida, de filosofo no es propio, pero de teólogo lo es muchísimo menos.                                    Huía de montañas de demonios invisibles. Jamás comprendió que en las partes de la biblia, no sagradas no reveladas fueron escritas por hombres más molientes que corrientes; si sabes leer y no dejas que te la lean hombres que todavía tienen la cabeza puesta allá en el año primero; de hace dos mil años; a poco de salir de la caverna; y ya se sabe: equivocaciones como la de Abraham, muchas. Lo que demuestra matemáticamente que Kierkegaard era un tolete. Lo que demuestra que su inteligencia no era tal, sino que era soplada, ¿escuchada por su gran memoria? Privilegiada y desde ahí plagiada.
¡¡Es que vació cinco tinteros para hablarnos de los excesos bíblicos!!, como el de Abraham, en el que se enratonó en páginas y páginas; diciendo que de haber matado a su hijo, no era asesinato porque obedecía a su creador bla, bla, bla.
¿Qué cachondeo es ese de decir de Dios que no sabía exactamente lo que Abraham le quería y por eso le mandó blandir la faca contra su hijo? De existir Dios tiene que saber si le quiere y como, tal vez, el tolete más grande que había en Palestina.
Si Dios no sabe quien le quiere que les pregunte a los ángeles que llevan eso. Pues eso se le trabó de tal manera a nuestro héroe, que ni se le  pasó por la cabeza que Dios es en absoluto, diga lo que diga la Biblia, Juanito Pérez, Messi, Sergio Ramos, y hasta Pepito el de la tienda. Tanto unos como la otra dicen cosas jodidas de comprender, y trabajosas de lidiar.
Conclusión: deploro el existencialismo porque viene o se extrae de existencia manifiesta, lo que se le debe endosar al término convivencias, lo otro es una estupidez como llamar barquismo a la acción de navegar.  Comparo lo que comparo a un purgante puesto encima de la pizza base (masa) de toda filosofía; sin prejuicio que sea solo teología. Lo del purgante es el aglomerado de factores de tremendo problema. En el estar mirando para arriba consiste la ignorancia cerval y perniciosa de más de cinco mil millones de humanos.
Llevo tres días a marchas rápidas para quitar visos de malcriadez y machadas de deshonesto. ¡¡Ya no puedo más y lo doy por bueno!!

                                      Antonio Domínguez.                                                                                                                                                                     Atienda bien una última cosa aquí: la filosofía y la teología son cosas totalmente ajenas una de otra. La filosofía es entrar exhaustivamente en el lenguaje, puesto en el devenir material. La teología es “estudiar” la fe. Fe es la nada elevada al aire. Siento la dureza en cosas que ni han oído, pero, por eso, recomiendo a los jóvenes que vayan al colegio a aprender y no a aprobar.
No esperes verdades regaladas. Todo el que esté en condición de pasártelas, come de su silencio amordazado en un empleo. Si no entienden estas evidencias, no tienen porqué rasgarse las vestiduras y menos excrementarse en la “prostituta” progenitora del proferidor. La letra con tinta entra ¡en el papel!    Si ha de ser con sangre ¡¡olvídese de la letra!!                                                                                                                                                                                              


                                              


2 comentarios:

Sergio Naranjo dijo...

Nunca he podido ver a un cierto grupo de personajes que se dicen progresistas y que después son conservadores y tienen de progresista el brindis al sol del asadero de fin de semana o la columnita escrita (a cambio de sus buenas perras, claro está) y que vayan con eso de perdonavidas de la sociedad.
Entre esta fauna abunda la devoción y la alabanza al Existencialismo (el tiempo es lo que yo recuerde y el espacio lo que yo abarque) y dentro de él a dos de sus máximos exponentes, Sartre, por lo más inmediato y Kierkegaard como fundador.
Del danés se alaba como gran cosa el que se metiera contra el Vaticano, como si eso, en un pastor luterano, fuera relevante. Además, yo para tener como guía de mis pensamientos a una persona triste, gris, severa y agria, prefiero al curilla que dice la misa y después del suculún allá que Dios te coja confesado.
Del francés, qué decir: de pelearse con Stalin, se pasó al Maoísmo, a insultar a todo quisque en su revista "Los tiempos modernos" y a ponerse a favor del mayo del 68. ¿Y? ¿Hay algo en "El Ser y la Nada" que resulte decisivo en mi vida? Para mí no.
Me gustan esas reflexiones, y más que te agradezco que te hayas tomado la molestia (si lo fue) de hacer un artículo como este y me lo hayas dedicado.
Ahora te emplazo otro reto, con tiempo y sin prisa: Camus.
Saludos.

Anónimo dijo...

Te agradezco, Sergio, tu perfecta comprensión de mi comunicación harto difícil para mí por ir en varios pequeños frentes.
En tu comentario veo saber, cuido y exquisitez. En el primer párrafo de “personajes y sus buenas perras”, hay un empirismo total y asumido de aquí te espero. En el segundo todo cojonudo, excepto al final que dices que Dios te coja confesado, ya tú ves, ahí te recomiendo que te coja sin confesar, porque no estés diciendo tus intimidades a nadie en esa tontería y gran pérdida de tiempo.
Viene ahora El Ser y La Nada. Eso es una kantiana-da teológica; es un bluff muy bonito (y un plagio como la casa de Don Bruno), que levantó los pies de lo conocido.
Que te gusten mis reflexiones te lo agradezco yo, que vivo a merced y totalmente del requiebro intelectual.
Tengo otra comunicación textualizada de lo que no es el existencialismo, pero, más asentada en documentos filosóficos lógicos; que le mandaré a Esteban quizás mañana. Le doy ahí vueltas a los términos saber y existencia como conceptos.
Recibe consideración, respetos y saludos de: Antonio Domínguez.