lunes, 9 de marzo de 2015

La Globalización de la indiferencia

Por Luis C. García Correa
Su Santidad el Papa Francisco ha inmortalizado la frase “la globalización de la indiferencia”, a la que me agarro con prontitud, admiración y esperanza.
La indiferencia que viven los pasotas, individualistas y otras formas de egoístas, está arruinando el mundo material y espiritual del ser humano: nuestro Planeta Tierra, nuestra felicidad y nuestra libertad.
Caminamos derechos a la autodestrucción, quizá como nunca antes en la historia de la humanidad. Nunca antes ha habido una conciencia y conocimiento del daño que nos estamos causando y no sólo no lo remediamos sino que lo ampliamos de manera incontrolada, arrolladora y mortal.
¡Padre Dios! Ilumina las mentes de los egoístas, fortalece las mentes de los habitatistas, y a todos concédeles el perdón, la reflexión y la eterna felicidad en Tu contemplación.
¿Cómo vamos a contribuir a parar el desastre arrollador y demoledor de nuestro hábitat natural - con el egoísmo e indiferencia personal existente - si no atendemos las necesidades de nuestros vecinos?
¿Soy bueno, malo o algo peor, soy indiferente?
S. S. el Papa Francisco añadió: “La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos”.
¡Padre Dios! ¡Bendice a tu pueblo, a la humanidad, bendice a nuestra tierra, y haz que hagamos y cumplamos con las obligaciones de todo honesto ciudadano! Que se resumen en esta: “Amar a Padre Dios y al prójimo como a nosotros mismos” Y para los no creyentes: amar al prójimo como a nosotros mismos.
Necesitamos, urgentemente, esa mayoría de honestos y participativos que impongan con su ejemplo e impulsen para reconvertir el mal en bien, para que podamos ser felices y libres - para lo que fuimos creados - y tengamos y dejemos un mundo mejor, y no ser reos de condenación por la autodestrucción.
A usted se lo pedimos y se lo rogamos por siempre jamás como a Padre Dios.
¡Padre Dios! Bendice a tu pueblo, quítanos la indiferencia y danos la globalización de la honesta participación y la salvación.

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