sábado, 7 de marzo de 2015

Legitimidad de la autoridad, del poder

Por Luis C. García Correa
El poder o la autoridad que no respeta la libertad, aunque haya sido elegido en las urnas, carece de legitimidad.

La mayoría es un poder importante, pero no es autoridad si no va acompañada de la honestidad.

La honestidad legitima el poder y da la autoridad.

La libertad es la vivencia de la honestidad.

Si no hay libertad, porque no hay honestidad, no existe poder ni autoridad.k


La legitimidad de la autoridad, como la del poder, solo está en la honestidad y en la libertad.

El cáncer destructor de una sociedad es la falta de autoridad en los elegidos por el pueblo: si no son honestos y no respetan la libertad, les hacen no tener autoridad.

La autoridad es el mayor poder y responsabilidad de un gobierno político honesto o de una sociedad honesta.

Imponer algo por decreto, sin la honesta autoridad, es ilegal.

No hay razón legal, por mucha representación oficial, para imponer sin respetar la libertad.

La legitimidad de la autoridad está en la honestidad, en el respeto a la legalidad y en la protección a la libertad.

La felicidad personal y social, sea de una persona, familia o sociedad, se basa en la vivencia de la honestidad en la libertad.

La libertad y la honestidad son el cimiento de la felicidad, de la autoridad y de la convivencia pacífica, feliz y en paz.

Amar y con pasión, se le debe a la persona, al pueblo y a toda la nación, para que haya autoridad, felicidad y libertad.

La legitimidad de la autoridad y del poder la tienen el pueblo, la concede el pueblo y al pueblo hay que responder.

No hay felicidad ni libertad y menos autoridad y poder sin honestidad personal y social.

Amar, y con pasión, redime el mal, mejora a las personas, y bendice y legitima a la autoridad, dando el poder para la felicidad y la libertad.

Amar honestamente y con pasión es poder y autoridad, y legitima a la autoridad y al poder.

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