lunes, 6 de abril de 2015

Resucitó

Por Luis C. García Correa
“Surrexit enim sicut dixit”. Resucitó, según predijo.
Jesucristo, Dios y hombre, que murió en la cruz, resucitó según predijo.
San Josemaria Escrivá dice: “¡Ha resucitado! – Jesús ha resucitado. No está en el sepulcro. - La Vida pudo más que la muerte”.
La Resurrección gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo fundamenta toda su vida, y es el fundamento de nuestra fe católica.
Así lo afirmó San Pablo: “Sin esa victoria sobre la muerte toda predicación sería inútil y nuestra fe vacía de contenido”.
En la Resurrección de Cristo se apoya nuestra futura resurrección.
La Pascua de Resurrección es la fiesta de nuestra redención, fiesta de gracias, alegrías y esperanza.
Los testigos de la Resurrección de Jesucristo dieron fe, incluso con sus vidas, de esa verdad inigualable.
Cristo se apareció Resucitado a muchos y a su Santísima Madre la Virgen, esposa de San José, padre putativo de Jesús.
La Cruz es ahora el signo de la reconciliación del hombre con Padre Dios.
La Resurrección es la luz del mundo. ”Yo soy la luz!” Nos dijo Jesucristo.
Los católicos representamos esa Luz con el cirio pascual, que también simboliza a Cristo Resucitado.
La Resurrección de Cristo es la llamada al apostolado, que es lo que estoy tratando de hacer. Lo que nos hace estar muy unidos a Él y entre nosotros. Demostrar con nuestra vida que Cristo es nuestro Rey y que todos los seres humanos somos hermanos.
De las llagas de Jesucristo Dios resucitado nacen los manantiales de nuestras gracias de hoy y de siempre.
Es el momento para resaltar la grandeza de la Virgen María, madre de Jesucristo Dios y nuestra, y del mundo entero, ahora y siempre.
El dolor que padeció Jesucristo, el dolor que padeció su madre y el dolor que padecen los santos, con la Resurrección, se vuelven en bendiciones a las que nosotros nos unimos con inmensa alegría.
Jesucristo Dios Resucitado, la Virgen Su Madre, San José su padre, todos los santos y todos los seres humanos nos regocijamos y resucitamos para siempre del pecado y a la vida eterna.
Hagamos el propósito de corresponder a los bienes eternos de la Resurrección y seamos merecedores de la eterna contemplación de Jesucristo Dios.
Te lo pedimos, para todos, por siempre jamás. Amén.
Feliz Pascua de Resurrección. “Resucitó”.

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