domingo, 3 de mayo de 2015

Sonata en mí. ¡Mi mí menos posible!

Por Antonio Domínguez
Esto fue escrito para los anteriores comicios. Ahora, por enésima, nos ofrecen cambio todo tipo de zurdos (cuando no queda para donde cambiar o ir en contra del pueblo ¡que es a lo que se le llama cambio!). Juzgue el cambio que ahora está a la venta; yo, solo alcanzo a verle, el pelo largo.

Nada podrá hacer el PSOE aquí abajo en el quinto himen. Poco se obtiene apretando cuando el atributo es corto. Nadie puede parar con la mano la bala que sale del alma del arma para impedir que llegue a su destino. Nadie puede mantener con la mano la coz del caballo, cuando la pata va a la mitad de su recorrido, para que no llegue al destino a que la bestia le dirigió. Nada se podrá hacer en unas islas en colateralidad con, y en el centro de la costa Africana (el urinario de tres continentes; mientras no le hagamos falta para la Guerra “a nuestros verdaderos dueños”: los United States of America).

¿Afortunadas?… ¡¡y una basura!!, y no me voy a referir a la marcha de Aguilar; la que jamás cuestionaré, por experiencia personal del forcejeo, rebotallo peligroso y despeluzamiento a que ello conduce.

Nada o poco se obtendrá de un nuevo secretario general socialista para esta “autonomía”, que por toda ventaja tiene una bellísima mirada, y sin chepa, condición para lo bien que calza trajes y corbatas, además: que si tuviera 15 o 20 cm. más de estatura física, podríamos contar -por lo menos- con el voto de las mujeres; emularía sin sacrificio al más prestigiado galán del cinema que se precie. Sin esos centímetros físicos decisivos y su enanismo político, poco se puede hacer desde la estética; mas cuando nadie ha oído de su boca una proposición decidida en contra de las presiones europeas, españolas, ecologistas-medioambientalistas y hasta de su propio partido, para proteger el agro, sino pájaros y tierras para los pájaros, es lo que él protege -en vez de mirar de echar a andar el campo aunque sólo sea para cubrir gastos-, pero con una juventud chatarra empleada: que jamás podrá por su incompetencia cubrir trabajo en ningún otro lugar.

Engaña con cursos de capacitación a personas que tienen una oreja de entrada y otra de salida a cuantas lecciones reciban. Ante el pensamiento para atrás del historiador, y los pies puestos en el suelo del momento real, para construir el futuro, de Arcadio Díaz y de Santiago Pérez, yo apostaría por ellos; aunque Armani jamás les elegiría para mostrar sus trajes en las pasarelas. A lo que no ayuda nada sus cortes de pelo tipo albañil; que no es la calvicie impedimento para dejarse una pellita de pelo en el cuello y guarneciendo las abanadas orejas; a peinar con gomina: que aunque parezca mentira ennoblece e intelectualiza las facciones al disimular las cuadraturas craneales. Son estos dos hombres los más grandes intelectuales que tiene el socialismo en Canarias, según mi opinión. No cabe duda que lo ideal en un candidato es belleza y eficiencia. En política sin duda alguna hay que elegir la belleza (que se lo pregunten a Suárez, D. E. P. que venía de la dictadura más nauseabunda y como triunfó lo bien que calzaba traje, presuntamente. La eficiencia la aportan los técnicos elegidos): da más votos a la larga, y hasta a la corta.

El más grave problema que hay en Canarias en cuanto al socialismo, que no es menor; y que hay que resolver como quiera que sea, es el de un individuo que ha ido para atrás como los cangrejos en su “carrera“ política; que de ministro ha llegado a la aborrecible alcaldía, que es la razón por la que le pasa por la derecha, como una bala, a Joaquín Leguina; haciendo declaraciones altamente lesivas para su partido.

Yo no he podido comprender nunca como a un hombre que “le gusta vivir”, (que es totalmente distinto del gustar estar vivo) como ha declarado públicamente, pueda ser un verdadero socialista. Trajes de firmas reputadas, corbatas de sedas orientales, sofisticados manteles, centros de flores en mesa y en consecuencia los manjares que ¡ni se atrevan! a desdecir lo más mínimo de todo ese refinado ambiente.

Óperas, solo de las más grandes compañías; conciertos, solo de las más grandes orquestas, y amén Jesús. Sin ser ni muchísimo menos un Winston Churchill, le han creado una aureola de solvencia inflada, o lo que es lo mismo una inflamación atolondrada, efectiva, de la que a estas alturas nadie puede ya dudar ni cuestionar.

En resumen, hay que encargar una esotérica soga política para amarrarle, de la que el alcalde no se pueda desembarazar. Sogas normales que no posean mística condición las reventará todas (va a seguir, “si no le suturan los labios a punto cruz con hilo de acero“, largando por la boca hasta que no sea él el de la punta arriba).

Hay que mandar a casa al presidente del cabildo, que ha caído en la telaraña que Román con mucha paciencia le ha ido tejiendo. Luego, se hizo realidad la premonición de un célebre presentador, cuando dijo que se lo comería por las patas pá arriba. Y que además, ni se acuerda de la muchachada en paro que solo puede tener trabajo cultivando la tierra; la cual, por lo que se deshace en ella, más que por lo que se ve, me hace temer la esté preparando para construirse sus jardines colgantes de Babilonia particulares. No decimos nada de paraísos, si fuera su deseo tener su paraíso terrenal personal. Ya no está
Albrecht Dürer para que se lo diseñe y los Cesar Manríquez que puedan quedar vivos por ahí, son muy poca cosa para copiar obras del sumo hacedor, más cuando no hay una mísera foto de que dirigirse. Si ese fuera su deseo -nunca se sabe- lo tendría muy jodido, porque los extraordinarios deseos no cumplibles traen -pero ya- las ansiedades más horribles, que son siempre para psiquiatra, que por ser esta de las grandes solo las podrá paliar mínimamente.

Hay que pensar en Santiago Pérez o en Arcadio aunque haya que ir a Australia a buscar un fotógrafo absolutamente especializado en vender solventemente cuantos trabajos haga para vallas publicitarias.

Falta poco para las elecciones, y menos para que Román, Soria, y Nardi empiecen a soltar amarras. La campaña electoral que ya se viene encima, va a ser de las más sangrientas (políticamente hablando) que han visto los tiempos pasados, presentes y ¿verán? los venideros.

Esta exégesis huye como alma que lleva el diablo de todo lo que no vaya escuetamente dirigido a lo estrictamente político. Que si bien se dice de bellezas, no bellezas, fortalezas y debilidades de los pocos personajes que aquí intervienen.- Cuanto se dice aquí es imprescindible a la inteligibilidad de lo que se quiere expresar en este texto; en el que no hay un solo matiz que no se haya leído en papel escrito. Excepción es lo de la belleza del presidente del cabildo, de la cual ningún periodista se ha hecho eco por esa virilidad llevada a extremos inaccesibles donde nadie puede llegar a comprobar su monoliticidad… las periodistas hembras no pueden andar tirando tejos públicos porque son todas casadas.



No he podido detectar del presidente del cabildo -y le sigo- un solo elemento crítico de sus acontecimientos mentales que se pueda entender como evento en sí, de naturaleza distinta a otros, esto es: sigue un antidesarrollable cabildillo continuista. Un gobernante no puede andar huyendo y escondido de dar titulares literalizables en el sentido que quiera que sea, todo lo contrario. Debe propender a ellos como la única demostración de que está haciendo algo distinto, de estilo personal y por lo mismo de partido. Una gobernanza no se puede construir ni crecerá con decoro en “planes”, promesas incumplidas, “cursos de formación” para cuatro gatos, cuyos “quehaceres” no garantizan empleo. En fin ron, -pocos- pejínes, jareas y un tomate con sal partido en cuatro. A la labranza y el pastoreo ¡¡que le den!!. Para la industria no hay ni habrá dinero público ni privado; porque no tiene ni tendrá nunca viabilidad en estos lejíos. Pretensiones absurdas de endosarle el importe -en la mayor cuantía que se pueda conseguir- de los billetes de los turistas, más las tasas, al gobierno central, para ¡¡obligar!! a venir un turismo subvencionado ¡¡si es locura esa!!. ¡¡Fuerte negocio para el país cuando hay que ir a las rebajas totales, pidiendo por favor a los turistas para que vengan a un destino, en el cual, si tuvieran sesos los aquí responsables -ni cerebro hace falta- le llevarían a la UVI ya, a toda velocidad!! Los jóvenes que van al colegio; resolviendo “la igualdad” al puñetazo limpio tanto con profesores como con compañeros … y en las playas y las calles los que no van al colegio, haciendo hasta donde su pobre mentalidad alcanza. Los tres burros (asnos) que en la isla quedan andan arrastrando el cipote de vicio porque para ellos tampoco hay trabajo; ya que los dirigentes que están obligados a decir arre andan inmersos en el alarmante y contundente ejercicio de decir ¡¡sóoo!!. Aquí no hay trabajo ni para los burros. ¡¡A emitir recetas y proposiciones absurdas para el cambio de modelo se ha dicho!! Que si se produjera ese cambio sería en veinte años, mientras, la juventud vive de las pagas de sus viejos, con todo el tiempo libre para rascarse el izquierdo, cuando les apetezca o les de la gana. Extendiéndose esa gana bajo todos los aspectos; siendo la peor gana, la de delinquir o matar: la que ejercitan también si les da la real gana. Aquí mil tíos rigen los destinos de dos millones de ciudadanos, los cuales, íntegramente, les pasa lo que al cabrito: o le “matan” cuando chico, o queda para cabrón. Adiós a la remontadas que tuvimos en las últimas elecciones mi querido PSOE, del cual hoy me avergüenzo igualmente que de todos los demás. Ya me tengo que callar, me es imposible seguir sin perder las buenas formas del comportamiento que en la civilización nos hemos dado. Ante el arrojo pasional inevitablemente alocado … elijo la mesura y la prudencia, porque comprendo que los arreglos, “de los que yo dudo”, están solo y absolutamente en las cabezas de los de la poltrona. Yo seguiré mirando al cielo a ver si llueve, más que nada por la vieja costumbre de cuando la isla estaba totalmente cultivada, desde, y hasta los confines de sus cuatro puntos cardinales. ¿Sigue todo parecido respetado lector? ¿Considera usted –como yo- que los problemas de España son para siempre in crescendo además en suma problematicidad problemática?

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