miércoles, 24 de junio de 2015

¡Hacen los demás lo que yo también hago!

Por Luis C. García Correa
Es asombroso y real cómo difundo el error de otros y caigo y cometo el mismo error del que me quejo, denuncio y reclamo.
He dedicado y dedico una parte importante de mi vida a tratar de concienciar del daño que estamos causando a nuestro hábitat natural con la contaminación. ¡Y sigo conduciendo un coche que contamina!
Al quejarme de los problemas que estaba teniendo con la instalación de energía fotovoltaica en mi casa, consecuencias de las trabas – en vez de facilidades – burocráticas, un amigo y compañero del Grupo de Opinión Tamarán me hizo ver que yo conducía un coche que contaminaba. No me había dado cuenta de mi enorme error y despiste.
¡Contaminando como los demás! ¿Cómo me permitía el lujo de quejarme? Lo he hecho por inercia, no me había dado cuenta. Pero lo hacía.
Cuando me di cuenta, en concreto a las 18:20 horas del jueves 18 de mayo de este 2015, decidí dejar de conducir todo vehículo que contaminase, empezando por el mío.
Espero no verme obligado por necesidad.
Declaro esta decisión con la intención de que otros se den cuenta que estamos contaminando y destruyendo nuestro hábitat natural. Que sin él no podríamos vivir de forma natural.
¿Quién no sabe esto?
Por favor: incorporémonos a ese grupo honesto y participativo que deja de contaminar (en la medida de las posibilidades personales). Que nos podamos sentir satisfechos porque hacemos el bien por el bien de todos.
Aumentaremos la felicidad de ellos y la nuestra.
¡Qué no hagan los demás lo que yo tampoco hago!
¡Que hagan los demás lo que yo también hago! No contaminar.

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