viernes, 24 de julio de 2015

La bandera y el Rey

Por Luis García Correa
El Rey y la bandera, la bandera y el Rey, representan a la Patria, y como tales merecen el mayor respeto y consideración.
Se podrá estar o no de acuerdo, pero nunca se puede faltar al respeto al Rey y a la bandera. Nos guste o no nos guste, vivimos en una monarquía y tenemos una bandera.
¿Qué rechazo y agravio puede producir las ofensas a la madre, al padre o a cualquier ser querido?
La Patria se ha dicho, y estoy totalmente de acuerdo, es la madre que nos acoge. Maltratar a la Patria es maltratar a la madre, que nos da acogida en nuestro hábitat natural.
Su Majestad el Rey representa a la Patria: es el padre que defiende, protege y guarda a la madre.
Repito: se podrá estar o no de acuerdo, pero nadie tiene el menor derecho a insultar a la bandera o a su Majestad el Rey.
Quien falte y ofenda a la hermandad, a la bandera, al Rey y a la nación ofende, se ofende y no es digno de merecer la Patria, la bandera, el Rey y la hermandad. En suma, es un apátrida, un maleducado, irrespetuoso, lleno de maldad.
Su Majestad el Rey, la bandera, la hermandad y la nación son vivencias que necesitamos para vivir con felicidad y con libertad. Claro, si las respetamos y somos buenos hijos que vivimos como tales, con humildad, fidelidad, con amor y consideración.
La bandera y su Majestad el Rey representan a la nación. Nosotros somos esa nación.
Quien no respeta, no se merece esa Patria ni ese Rey.

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