lunes, 23 de noviembre de 2015

Insistir en las injusticias

Por Luis C. García Correa
La injusticia es la falta de justicia: una acción contra la justicia, o también considerar injusto lo justo, o justo al que es injusto…
Algunos seres humanos tienden a considerar injusto todo aquello que les perjudica.
Hay que clasificar las injusticias en el grupo de los hechos más reprobables que podemos cometer.
La persona injusta juzga a los demás, atribuyendo a sus acciones un sentido partidista y deshonesto.
Para atreverse a juzgar hay que ser muy sabio, muy respetuoso, muy educado y muy honesto. Hay que estar muy formado, ser sumamente justo y muy santo. Y, así y todo, me queda la duda de si se puede juzgar.
Quien juzga recibe la misma medida con la que juzga.
La vida es algo inigualable, irrepetible. Es única: algo digno de llenar con justicia.
El injusto suele quejarse continuamente, exige a los demás lo que él no hace, y busca el apoyo a su injusticia en la creencia de que si lo apoyan es porque es verdad lo que juzga. El injusto cree que a mayor publicidad, mayor satisfacción y mayor su creencia de estar en lo justo.
Espero que mi interpretación del injusto sea justa y certera. Si estoy equivocado, por favor, háganmelo saber. Y díganme en qué he errado para rectificar.
Todas las informaciones que pretendo dar son públicas y notorias, pues tienen el único propósito de cooperar al bien de los demás. Lo contrario sería un error garrafal, contrario a mis creencias y vivencias.
No quisiera caer en la misma equivocación que trato de exponer y de corregir.
Espero haber aclarado algo tan importante. Querría terminar con una advertencia: la injusticia es un daño que puede llegar a ser irreparable.
La injusticia es como la difamación o la calumnia. Siempre queda algo que no es recuperable, o que lo es muy difícilmente.
Tratar de ser justo es algo maravilloso y necesario. Coopera directamente con la felicidad y con la libertad.

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