jueves, 26 de noviembre de 2015

Plan de realojo vecinal en Tamaraceite

C7.Javier Darriba / Las Palmas de Gran Canaria
A Carmen y Ramón, cada vez que llueve la casa se les llena de babosas. Su bloque se raja y Ramón asegura que la hendidura cada vez es mayor. Ellos podrían cambiarse a alguna de las viviendas que se liberarán en abril, cuando se entreguen las 72 casas de Tamaraceite. El Ayuntamiento y el Gobierno propusieron este miércoles un plan de realojo temporal.

El Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria garantizaron ayer a los vecinos de Tamaraceite la inversión de 11,9 millones de euros hasta 2017 para mantener el ritmo de reposición de las obras -tal y como estaba previsto en la memoria de actuación elaborada por el Consistorio a fines de noviembre de 2014- y le anunciaron la necesidad de acometer un plan de realojo temporal de los vecinos una vez que se entreguen las 72 casas en la calle de Pintor Pepe Dámaso.

La propuesta que hizo el Ayuntamiento es que los vecinos vayan ocupando los pisos que quedan libres de modo que se dé preferencia a las personas con movilidad reducida en las plantas bajas y que se planifique de tal modo que se dejen bloques enteros vacíos para ir avanzando en la demolición y en la reordenación futura del barrio. Hay que recordar que la propuesta inicial era que de las 354 familias beneficiadas del proceso de reposición, unas 114 se trasladaran a La Galera y otras 240 se redistribuyeran en el barrio.

En cuanto se liberen las 72 viviendas, el Ayuntamiento evaluará los edificios y decidirá cuáles deben quedarse en pie y cuáles deben ser derruidos, pero el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, depositó en los propios vecinos la responsabilidad de hacer la distribución de las familias. «Prefiero que lo hagan los vecinos que los servicios sociales», indicó.

Esta posición generó discrepancias con el director general de Vivienda del Gobierno de Canarias, José Gregorio Pérez, quien se mostró partidario de que la labor de reasignación se haga desde el Ayuntamiento. «Podemos ayudar a que los vecinos se reubiquen», propuso.

Para la plataforma vecinal Platamaraceite 354, la redistribución no será tan sencilla. Su portavoz, Antonio Rodríguez, entiende que «la gente no se va a mudar de su casa para ir a otra igual porque lo queremos son las casas nuevas».

Una de las vecinas afectadas, Carmen Brito, apunta que los derribos deberían comenzar por el edificio en el que vive con su familia ya que el inmueble se está rajando. Su marido, Ramón Suárez, ha medido la grieta. «Ha pasado de medio centímetro a uno», denunció.

Su casa se llena de agua y de babosas cuando llueve; y la humedad entra por las ventanas porque ya no encajan bien, lo que toman como indicio del desplazamiento del bloque. Ellos lo atribuyen a los efectos de una obra en el solar contiguo que fue abandonada. «Este bloque es de los peores, las casas dan pena y se pueden caer», lamentan.

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