lunes, 4 de enero de 2016

Vivir para ayudar

Por Luis C. García Correa
El bien si no se comparte se convierte en el mal.
Ayudar es la meta y la cumbre a la que hay que llegar.
“Ayudar es ayudarse”.
Ayudar a los demás es el medio para solucionar problemas, y que luego no nos venga a los demás.
“El mal es una consecuencia de la falta de ayudar”
“Vivir para ayudar es la forma de vivir con felicidad”
“No existe felicidad que no se haya compartido con los demás”
La felicidad es no tener soledad.
La felicidad es compartir y si es con los demás, viviremos para, por y con la felicidad, y rebosará en el bien de los demás.
“El reboso de la felicidad inunda y ahoga el mal”.
No quiero vivir sin ayudar. Me educaron para amar.
Amar y ser amado es la consecuencia de los valores que vivimos y compartimos.
“La plena felicidad está en el amar”. Y si se vive para ayudar es el camino de la santidad.
La santidad amplía y desarrolla el amor y la felicidad, entonces se vive la libertad.
Vivir para ayudar es ser santo de forma natural.

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