viernes, 26 de febrero de 2016

Cuando hay una denuncia, algo funciona mal.

Por Luis C. García Correa
El origen de cualquier denuncia honesta es que algo funciona mal.
Para denunciar, hay que ser honesto.

Denunciar nunca debería significar ofender. Si hay honestidad no hay mala voluntad, por lo tanto no debe haber ofensa.

Todos tenemos obligación de denunciar el mal para que sea corregido y anulado.

El que denuncia con maldad para dañar, debe ser denunciado por el daño causado.

El que denuncia para corregir un mal debe ser alabado, reconocido y felicitado.

La denuncia honesta se debe basar en el amor para buscar el bien.

La indiferencia y el pasotismo ante el mal deben ser recriminados.

Desde niño se aprende a diferenciar entre el bien y el mal y así se adquiere la conciencia y el conocimiento necesario para poder denunciar.

Denunciar para corregir el mal es una obligación consustancial del ciudadano educado.
Benditos y alabados sean los buenos ciudadanos que denuncian el mal para ayudar.

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