lunes, 18 de abril de 2016

Monarquía sí, Monarquía no

Por Luis C. García Correa
Una de las acepciones de la palabra “monarquía” es figurativa: el tiempo durante el cual ha perdurado este régimen monárquico político en un país.
¿De cuándo data la Monarquía Española? Sé poco. Hasta donde sé, el reino visigótico, en los años 400 de esta era, fue el primer reino de lo que hoy es España. 
España lleva muchos siglos con monarquía y la monarquía ha pasado numerosas vicisitudes que ha superado llegando hasta nuestros días.
Una monarquía no se puede improvisar ni menos inventar. Tener una tan antigua es un honor. Somos un ejemplo de antigüedad de la monarquía.
En estos momentos, cuando personas contrarias a la monarquía española promueven una política de acoso y derribo de nuestra institución me pregunto: ¿Qué régimen político mejora el comportamiento de sus ciudadanos? ¿O son los ciudadanos los que alteran al régimen político? Salvo, claro está, la dictadura.
¿Qué es lo que buscan? ¿Una dictadura?
 Cambiar no significa mejorar.
Mejorar es pasar de bueno a mejor.
¿Qué régimen político nos hará mejores? Tenemos libertad  ¿Hay algún régimen político que sin libertad, mejora al ciudadano y la convivencia?
Es triste ver que, por razones que desconozco, se olvida la importancia de la historia de un pueblo, bien antiguo, y de su régimen político, que ha llegado hasta el siglo XXI. Uno de los pocos pueblos que tienen esa larguísima historia.
La monarquía no se improvisa, la monarquía se tiene por historia, amor, respeto y por valentía.
Achacarle a la monarquía los problemas de algunas personas es una disculpa, no una relación causa-efecto indubitable, exigente y contundente.
Las personas hacemos actos, buenos o malos, pero no es la monarquía la que hace los actos buenos a malos: somos los monárquicos, o los republicanos, o los anarquistas... los que los actuamos, sea el régimen político que sea.
La historia está ahí: es un legado que hemos recibido. Para rechazarla, necesito y ruego que me demuestren que hay razones contundentes e indubitables que aconsejen cambiar de régimen político, al cual deberíamos exigir, lógicamente, que nos mejore a los ciudadanos, y que, por el mero hecho de ese cambio, seamos un pueblo honesto y participativo, que luche por ayudar a los demás, que desaparezca la miseria y que haya un reparto justo de la riqueza por el trabajo honesto de los ciudadanos, dándonos y teniendo la felicidad y la libertad que merecemos.
Y llegando a este punto, tendrá que haber una mayoría honesta y participativa que apoye y secunde al nuevo régimen político que mejore a los ciudadanos, convirtiéndonos en el paradigma humano en lo político, en el vivir y encontrar el estado ideal del ciudadano ideal.
Y si no lo hay ¿qué culpa tiene la monarquía y la historia de los males que hacemos los ciudadanos hoy, tratando de cambiar para justificar y no garantizando mejorar?
¿Monarquía si, monarquía no, en la España de hoy?
¿Quién demuestra con honestidad y responsabilidad que hay que cambiar, porque salimos ganando?
¿Cuáles son los mayores enemigos de la monarquía? La ignorancia, el odio, la falta de respeto por falta de educación, los convertidos en jueces, la ignominia, la apetencia desmedida de poder, etc. etc.
¿Monarquía si, monarquía no?
¿Quién puede demostrar que cambiar es mejorar?

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